| Mujer con sombrilla en el jardín, Pedro Lira |
Lira
endecasílaba
La
sonetista caldeña Estefanía Ruiz Acosta nos comparte cuatro composiciones
relativas al hombre, la armonía en la expresión, la figura del amante y una
Nochebuena en desamparo. De sus versos, la versatilidad y el logro en los
finales se demuestran en el último terceto de «Bestia de luz y sombras»: «Ha
creado un oasis con los versos, / las palabras redimen sus esfuerzos, / ser un
dios es su enorme desafío», y en «Consuelo amargo»: «Si es el amor un triste
disparate / como han dicho los sabios, un embate, / yo quiero ser modelo de
locura».
A
propósito de la actualidad del soneto, Estefanía puntualiza: «En un mundo donde
la poesía clásica parece estar obsoleta, creo que los sonetos son una forma de
mantener viva la tradición y demostrar que sigue siendo poderosa, así como un
desafío para aquellos que quieran ser mejores escritores». Y, al contrario de
lo que se piensa, su estructura como «un limitante del contenido y la
inspiración», le permite «desarrollar mi creatividad y expresión emocional».
Por último, finaliza llamando a la escritura con metro: «No debemos dejar morir
esta forma poética, sino que debemos seguir cultivándola y renovándola, como
una forma exigente de aprendizaje, disciplina e inspiración».
Fátima, diciembre 16 de 2025
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Voz e
impacto en la brevedad
Es
para mí un gusto inaugurar Minificción con un poeta: el sonido, la imagen que
fusione. No es este el espacio para encerrarme a definir o desyerbar conceptos,
pero leamos una característica pragmática que comparte Lauro Zavala (2004),
teórico del subgénero: «El indicio más
seguro para reconocer una minificción consiste en la necesidad de releer el
texto para reconocer sus formas de ironía inestable. Por ello, mientras un
minicuento (como también ocurre en el caso del chiste) se agota en una primera
lectura, en cambio la minificción (como también ocurre con la poesía) se
enriquece en cada relectura».
Ramiro
Hernández es un haijin que, cuando le propongo obras colaborativas o le
comparto una idea que se le adecúa por experiencia jurídica-chocoana o por
andares barriales, escribe prosa. Así, atendiendo a las múltiples lecturas que
ofrece la minificción y la poesía, el autor nos presenta un motivo de Navidad:
el pobre, un «pichón de albañil», desea un «regalito» (escúchese Viejo juguete de El Caballero Gaucho). Pasa
el encuentro de una guaca, fermento vecinal, que no regalo para el joven descreído,
llevándose además el pavor de una infeliz caricia.
Fátima, diciembre de
2025
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Contacto Literario, año II, n.° 7, Armenia, Colombia: Radio Poesía, diciembre de 2025.
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