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El lumo

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Primer cuarto de siglo

The Revolution of Palestine , Unified Information Office of the Palestine Liberation Organisation (PLO), 1982 Repite la catástrofe su lunar-derrota, las multitudes y el gran murallón, barro colapsado, funeral de provincias, tañido rupestre de medio a lobo la occidental escarba los mares en laguna del por ellos creído, alimentándose de vísceras, palco a la vergüenza secular, telescopio al temblor humano, es trayectoria, serrucho de la lengua esclava, bienestar de diablo gigante, armazón, lagarto uncido, el condecorado ataviándose en terroristas, él y su causa divina a favor de los rieles infernales, del grotesco lujo sobre el otro, la canalla reverenciada como el lado bueno-macabro, mixtura del amo y sus loas aprendidas, socavadas al demonio engendrando sus azotes, eslabón que revive y compite el éramos perseguidos, la aventura de la especie a menos, terribles como solos pateadores de su indigencia.   Fátima, septiembre 29 de 2025 ___ Poetry Plane...

«Tolares» y «Encomienda a los James Thorne»

Alexa, 2015 Tolares   Prepararon el sábado y él la cuestión que debió formularle hace varios febreros —escrita por Gorge Sand a Pietro Pagello en el mismo mes de 1834, en una edición de «mano en mano» que leyó para un grupo de secundaristas—: «¿y tú, cómo amas?» Si en vez de escribirle que necesitaba un celular, que estaba en apuros, le hubiera dado la pregunta por escrito o tecleada: sabría a qué atenerse. Pero con el regaño encima, mortificándolo, supo que no era tiempo de pesar ni de rogarle complacencia. En todo caso, volvía, como repitiendo página en diferentes lenguas, a resolver un probable cuadro a partir de esa pregunta; hasta volver a sí, replantearla: «¿Y yo, cómo amo?» Podría responderse mediante ella, luego de que pasaran líos y amaneceres. La vio recogiendo las partes del rompecabezas que no solucionaron y tuvo el más intrusivo impulso que puede suponerse en esos momentos: contradecirla con un abrazo, llenarle de besos la crespera, ponerle al frente el libro abierto, ...

Función

Rudy and Peter Skitterians, 2017 Uno se pule tanto que termina en polvo. ___ Sombra al Aire , «Sombra mínima», México, febrero 12 de 2026.

Óbolez

Adobes palmirenses , Alejandro Zapata Espinosa, 2025 El torbellino que partió adoquines en esteras mirar hastiado que en cristales predica al sol alto el caluroso apego de la cabeza a la entraña candor de amores destetados por la milagrera de las colinas o un vidrio donde se hacen pantalla los albergues y tú entro el muelle y lo disuelto no circula no da al ciruelo dónde arrojarse la piedra bien alto que parezca sentencia divina pero el revoltijo de la cabra desune a los novios les da su respectiva gavilla y los manda al chasquido de murmullos en filo portero la separación mandarina que renace en alba lejana allá desdichados para lamberse error el disuelto marino que tanto conocen y porque conocen destierran de la llaga al estómago y del rumor a la piedad manifiesta que dice por los ojeadores de la tierra corrompida acérquense turqueses y abran el paladar a la madre de las agitaciones usted moviente que arenal ingenuo o la oleada a ser capricho...

Tarde compartida

Wilbi Noé Rodas Allá están, chupando un solo helado; ella con la pierna derecha encima de su izquierda, entretenidos con sus caras, centro de atracción, eje que obvia los almorzaderos y las cantinas del parque. Si supieran que los estoy viendo (tampoco es que me esconda; quería salir, encontrarme con Vanessa, invitarla no a esos conos sino a una copa de frutos rojos grande o una canasta de helado, algo que implique sentarnos, pedir soda, limpiarnos con nuestras lenguas y pararnos saciados a caminar la tarde. Pero le cancelé a Vanessa, o ella me dijo que hoy no podía, que mañana debía entregar un trabajo, y le colgué sin adiós.   —Salgo, no demoro —dijo. —No tiene por qué anunciarse, damisela —contesté sin alzar los ojos de una foto mía de pequeño. —Entonces me demoro. —Demórese, como quiera. Y al cerrar la puerta me vestí, me eché el perfume afuera, entré para guardarlo y salí con la foto que boté en la primera basura de camino al parque.   A Vanessa le hubiera gustado, o al m...

Repliegue

Ello desvanece , Alejandro Zapata Espinosa, 2022 Un sombrero hace cuatro años, en medio bulto de cemento, bajo las fotos mínimas, una en cada esquina, del cuadro de los tres niños, los tres de la madre mediana, me recordó el empeño en que te metí, y al que supe corresponderle huyendo. Surgió entre las fotos que ocupan espacio, las que no necesito borrar porque nadie te sabe en ellas. Las guardo como un secreto al que solo yo vuelvo, ¿y quién más sino el que lo mantiene sin motivo?, y entro o asusto a la dueña y le entrego el mandado. Luego me siento en el mueble, o en una de las sillas de la mesa, la que da a la habitación en la que me podía acostar, donde una vez, detengámonos ahí, pasé una fiebre que me atacó del mediodía a la tarde. Veía los brazos que me extendían agua y pastillas, el abrir de cortinas y la cabeza que preguntaba cómo estaba, los pasos del caminante que venía a llenar estómago, frijoles con chicharrón, y volvía a salir, las llaves de la moto en la sudadera. A la noc...

Posesión de mira

OzumbiliaTV Sobre la cabeza del agua un visitante [1] . Rogó permiso a la intendencia y fue llevado por ninguno a las copias del auditorio, la intriga por el programa cesarista, las reivincidaciones Lisuarte y la copiosa españolía. No engañemos cómo rendirse al Tecámac sin residencia confinua, un viaje partiendo los amigos visitores del corregimiento y qué saben duradero, gestor, a dónde acercarme recién me pierda. Hi encima, dentro del alma que deviene rinconcito satélite, corresponsable de las señas varias en dependencia o auditorio pequeño. Valerme y surcar lecciones en plenaria experimentada mientras salía del puesto a la banca de los acuasados. Darle un vistazo al público: tengo al frente las gafas, la mesa, el vacío-escalón y todas las sillas desocupadas, expectantes de mi primer discurso en el recinto vacío, menguando mis pálpitos y desmereciendo mi carraspeo, los gallos salen cuando no se los caza, y la mano de sí juro llevar el orden del día inventado en agenda. Y echarme ...

Regreso a Fátima

Omar Rosa, 2026 Sueñito apenas en la ciudad clarera al despojo que es nada más la pregunta por lo que se fue:   Estudiante de Belén o Balsitas o Damaquiel o Uveros. Pasan bolsas de agua, las baratas, el invitado mejorador de pequeñeces. Algunos se acercan, pero entregan rápido y me dejan viéndolos. Calor naranja por las ventanas sin vidrio. Luego del aula hacia el arenero que abre a San Juan el análisis de las flotas: minivan. En el parque nos baja y la señora, copiloto, dice: «Noventa pesitos, en la caja, bájese o seguimos». Ahí, no avanzo a la fila, pero Lisi en el cajero méteme: es el cuadrado hermético de los chances. No tengo plata, ni dos mil, para quedar libre, y si me pregunta no sé en dónde estaba (solo diría que viniendo de Necoclí), aun cuando reconozco a L en la puerta o al rector calvo. Me pongo en la fila, avanzo mirando el cajero, y en la pared de vidrio se retuerce la imagen del salón, la minivan yéndose.   ***   Pero cobran mucho, dicen las dueñas embale,...

Fisura

El Caribe picado desde las playas de Uveros,  Alejandro Zapata Espinosa, 2025 Murallón de la efigie los terrones en corte para azalea dos mordiscos y el suave espacioso lambisqueando al desabrido agotador de tuna o infantes los labios para la invadida caminata jefes en intriga a su desmán cuando no lúpulos de tienda la moza apaciguados con el vientre despejo cinta descargada por uno solo de los chupetones a la regia orden que en el frente manda a desistir o a la corona en truenos de arrastre.   San Juan de Urabá, noviembre 26 de 2025 ___ Azahar. Revista Poética , año XXXVIII, N.° 139, Conil de la Frontera, España: Colectivo de Artistas de Conil y Asociación Cultural La Guitarra Poética, enero de 2026.

Formalizado ya como preso

Alexro, 2021 El chucho ―no lo llamen porque no puede asistir: le pica la rodilla― condenado en sus más de mil quinientos metros de hec(es)tareas, en lo que terminó ―edad y fuerzas lo posibilitan― el ex de la patria neoliboba, que enseñó a respirar seguro a los que temían sus ganados ―la putriedad privada y campanía―. Se fue arrinconando el todomentiroso: del continente al país al departamento a la ciudad a su hacienda a sus centristas que van a Tomás y mamás o a Jerónimo Alberto Silenfaber, alargaciones del matarife ―patanrife, matafines―, y lo procedimental es a) desterrarlo de los símbolos políticos enclaustrados en la imaginación colectiva; b) recordarle a entradores de marchas o colectivos quién era esa figurita guacharacosa y a dónde llevó en tantos años de seguridad forzada ―¿y quién nos defendía de él (sus partidarios, aunque capciólicos, lo escribirían con e may.)?―; c) desvirtuar su manía persecutoria hasta que todo el país sea su enemigo declarado para lo cual se indetermine ...

Respuesta a la madrina

Vidal Balielo Jr., 2016 Grabar la escena del cuidado en los bajones, la vuelta a casa sin dónde meterse, desgracia bajo signo de aprobación, y volver el rostro, el cántico de los latidos a su cauce de espíritu, frescor en risco para la franja quemada. Y por muchos gruñidos, dolores de cabeza entremezclados con renuncia, palidez en la mirada, incapacidad de oponerse, tenerlo ahí, frotando el ansia, pálpito a gusto con su entorno; es ese el ademán, alterable fundamento en que reside amor o insignificancia, límite por el cual los deshechos pesan más que el presente, y aún así no hay forma, y si la hay es postergable, de romper amarras, despedir sumirse fuera del cobijo. Pero el detalle usurpa nivel de infancia. Necesaria labor la del rostro cambiándose para el testigo, adelantando gestiones, el aguante en coca, todo a punto de salir, sumando a la ingravidez oficina la mano cálida que permanece, está en su terreno, lo comprueba y lo adecúa sin fin y por lo que dure la tenencia de arrebato:...