Darle al inicio un gesto de cicatriz, o las memorias de una batalla, así sea de cantina, mujer amable, un sitio donde se pasó y se fue el recuerdo por mera vista. De ahí, el relato cobra sentido, porque obtuvo la gota de deseo para oponerse a la distancia, aunque la hubo, y prever otra venida, un diálogo en que se entrecrucen pierna y vestido. ¿Por qué no alargar, si dos (nación, repertorio) traspasan el modelo de saludo y fin, y acercan aún más lo prohibido, es decir el plan en ascuas? Con una sola prueba ya es definible tentación, historia y recurso. Pero falta, hay tiempo desde que no se nombre y tome a uno de los dos por destino, ese contacto que amilane, defina la situación del esclavo, el porvenir trópico. Gaita, capibara, mesa de hierro, equipo y la sola presencia, una, bastó para el contacto: es la rama que se intensifica una vez toma al distraído, a los que la tarde aplana y descubre para el encuentro, que sucede allí, en labor y gira pequeña, casi niños, las plantas de los pi...
Archivo Cantera
Alejandro Zapata Espinosa (Itagüí, Colombia, 2002): licenciado en Literatura y Lengua Castellana (Tecnológico de Antioquia) y maestrando en Educación (Universidad Santiago de Cali). Miembro del Comité Editorial de Contacto Literario (Armenia, Colombia) y ganador del Premio Mundial de Literatura Aldo Samuel Cavero Galimidi (Federación Mundial de las Artes, la Literatura, la Paz y la Cultura, Perú, 2025).