Ir al contenido principal

Entradas

Sanmanos

Entradas recientes

J.

  Steve A. Johnson, 2023 Desiste llamar por obra de conjuro apetito o sugerencia y toma lo poco en ganas de revertir al octavo cómo duraban los lirios que ninguno apuró ni tuvo la ufana idea de recobrarse.   Tarazá, junio 9 de 2026   ___ Presentado en el evento, y publicado en la antología homónima, Amor em Versos , Academia Mundial de Cultura e Literatura (AMCL), Vitrine Cultural, Brasil, junio de 2026.

«Cúntina», «Íntino», «Nolo» y «Abredura»

Exposiciones , Alejandro Zapata Espinosa, 2026 Cúntina   Morirla en pleamar o subconjunto las ondas fallecientes en represa cuenco del fondo lora los pozos del gorjeo la boca a la desaparición del prófugo y su guisante el croar tácito del colon su minera axila en arpegio desagüe y convecina mies a lo hondo de lo afín esa es el destete que ulula el índice del viaje en concubinato los trocadores que vengan la cripta del pozo glóbulo estallado la costumbre de la mazorca abriéndose en grita y en tallos secos en la especie de lenguas y lazo insecticida que inflige el coco azul la mosca madre.   Aguas Calientes, febrero 15 de 2026   ***   Íntino   La trastienda para moscardones robados cuéceme de remolinos en tejer vaso o grumo la costera pare que no es más un huésped sino fanal y campanada evidencia del gorgoteo por carburadores una maña personera y los restrictivos loros el totálico arrume de ...

«Álmena» y «Del estarse aquí seguido»

  Sualtura , Alejandro Zapata Espinosa, 2026 Álmena   Los bebés de a galleta para embolatar los mimos: a una silla de distancia, obligados, sin dónde moverse, otra persona, sus contactos, la cañería abierta, borrando mensajes de muchachas: el griposo a una cuadra del restaurante ha de servir papas de huevo cocido y avena a un viejo como él, sin quién le frite un huevo, la mañana, igual que la tarde, ensayando oficios: dejas la avenida de trenes en cola, y piensas que allí donde te reciben, por deber o gusto, es intentable rehacer la vida: aunque no haya fuegos respirando a la nuca, te adelantas, y así el remordimiento de las segundas veces cobra forma: la de un tenedor, la de un rechazo.   Costados del tronco sucios (reposa mugre en la pelvis exteriorizada) y granos espalderos que me doblo y los saco aunque no pueda volverme. Es un apartamentico y doña María (no me guarda rencor, saludo como si nos encontráramos) en cama medio ombligo afuera «¿Y M.?», «Durmiendo» ...

Doble ele

Renan Braz, 2026 A M. A.   Por asistencia fue que recobré el nombre del bailarín, el cervatillo, los resortes-piernas del desenvuelto. Le había cogido la maña, por guacharacoso, revolón y avispado, y era verdad, o al menos da indicios de bailarse hasta un zancudo, de recibir los días a salto y encarame. Si no hay dispuestas, y venga dele, muévalo que ese «rocito» se baila así; otra cosa el bullerenge o «La marcha de guerra» (himno). De haberlo llevado a la sesión en el corregimiento a cinco minutos, dos motos una la del «paisa» y otra de monteriano, allí se pondría encima de las informáticas-dos a cardio y certamen. Ay de enseñarle Faz de Chicote (funk), o el Baiana , mejor los dichos, unas sesiones de solos-coreografía, o jornadas institucionales dando cuenta del milagro hecho compostura, insistencia y quiebre. Para contarle que yo una vez con la bachata mona en territorio enemigo, bus y guayabo, bebidas hidratantes, noche en finca extraña (siesta para «curarnos»), ella diz...

«Tres agualeño», «Porte boscoso...», «El frágil puente sondeó el abismo...», «Encadena...», «Topan los ciegos...», «Ríen las mujeres...», «Cava la perla...», «Termina y confiesa...» y «El bulto robado...»

La Muñeca , Alejandro Zapata Espinosa, 2025 Tres agualeño   La manada está compuesta por Muñeca, pinche de Chigorodó (tuvo dos hijos: Rocky, muerto a los dos años, y Pinina, cuya muerte a los siete abordaremos); Luna, una perra criolla de actuales ocho años, barboseña; y Pupi, labrador de once años, de Palmira. En estos ahoras, duermen en el patio, con la luz apagada, la dueña se maquilla aunque no se ha bañado, Pupi junto a la reja que da al sótano, Luna patiabierta cogiendo sereno y Muñeca esperando que le abran la puerta de bebé que da a la casa, para dar vueltas, tintinear sus uñas contra la baldosa, estornudar y sentarse en un corredor. Menos mal se les acabó la pólvora a los fiestos, porque a Muñeca tocaba llevarla a dormir al sótano, con Luna y Pupi, que no puede sentirla detrás de él porque le gruñe (no importa: el colchoncito de Muñeca siempre aparece pegado a la manta de Pupi, calor por cercanía, lejos ambos del colchón de Luna). En todo caso, mientras Luna anda c...