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El primero inmóvil

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Céntrico modelo

Basaje , Alejandro Zapata Espinosa, 2026 —Paseamos la calle, de noche, abrigados, por otra ruta. —Debiéramos hacerlo más seguido, cada noche de enero, que es cuando las aguas se amansan; hay un rastro leve a diciembre. —¿Cuál es su manía de, hecha una cosa, repetirla? Déjela que en esa sola ocasión pudo desarrollar su contradicción, aligerarla, despedirse y listo, nosotros a otra calle. —Como quiera, pero volvamos a salir; los alumbrados que en estico quitan, las empleadas de panadería que lavan y secan mostradores de helados (mañana tendrán bananos, fresas, piñas recién cortadas o las que sobraron de hoy, hablen los dueños de negocios); los espantos que entran para prenderse un cigarrillo y luego perderse en la cera lavada; los chinos que demoraron el cierre y apagan para montarse, cosas de por medio, en la moto. —Aguante con eso. ¿Salimos para registrarlo? Ya que se le aparecieron esas cosas, alégrese, dígalas y esperemos otro espacio, otro aburrimiento pensadera. —Cedes. —No; alimen...

Días de 2026 2 y 4

Roberto Schmidtr, 2026 «Su pluma disecciona la biopolítica del control y la resistencia desde la periferia de la imagen»: Mirada Parda (2026). Parte contraria del operativo, entremezclándose en nieve o salida de tienda ecuatoriana para evadir o confrontarse en dado caso de aparición (un rifle, los guantes no seriados). Es el enclave, Bosman y Purdy reportando desde Minneapolis, «de mayoría mexicoestadounidense, en un suburbio del sureste de las Ciudades Gemelas». Logró la vista del terror ser temida aunque no esté, sin presencia responsable, hablaremos de ello, del tiroteo. Dándole balance a la lectura, me recordó a «Los aparecidos»: la vigilancia desde un estado de supervivencia, el todo-poder, miedo y persecución que termina en el lastimoso atrapen. Las defensas, no consideradas, se guardan para otros bandos: los que movieron la cámara (y esto en lo real: los migrantes, el carro abandonado, el motor caliente y sin nadie).   —No hablaban pero devuelva un minuto —revisan la grabac...

Material número cuatro

TianaZZ, 2022 Partir el ejercicio de yoga en vigencia de prontos mieleros para coger del tercer frente la quintura hermanada con el pulso cerrar de gemidos su orden camarera.   La seriedad ha desfigurado ha toro el mover susurro de animal por viene la compasión entretenida en diezmo al reflejo siga las píldoras el turno de consulta a la barca.   Fátima, enero 17 de 2025 ___ Lenguaje de Esperanzas. Arte y Cultura Internacional , año 4, N.° 45, Villavicencio, Colombia: Fundación Lenguaje de Esperanzas, marzo de 2026.

Hemíptera orden

Goerge, 2022 Pondría el reflejo de canción; la oigo en el constante acompañar de cigarras por el lengüetazo de monte que bordea al colegio en sus planes a medias —descuido de los documentales y sus copias de seguridad—; las fachadas de las señoras con sus nietos ya para qué más cuidado, y las palas lambiéndose por abrir otro al corredor de la Virgen —hay cicácidos en el nicho que referencia—. De las ninfas a los adultos, de puritica savia y en la levadura de tonos supremos: una orquesta, marcha de tanques, cumplido a los ensombrecidos en escala: acompañantes-serenateros de no contadas en registro de geriátrico, a la vista del tendero y su ocupación acomodaticia de bienes. La aparente monotonía —sistema Tishechkin— y los patrones acústicos de reconocimiento intraespecífico, aislarse reproductivo: fases acompasadas con el abrir de reja para sacar los cachorros, el caerse de las llaves motrices, la papita ensalada comprada con una semana de racionar descansos. Estarán allí para los vigila...

Cambró

Marc Pascual, 2016 Sacaste los números magnolia del tímido lujo la piyama del principiante reuma y decoro en función de venas parsimonia del mico su justa en las intensísimas olas de beodo zumbar en las coles sigilo irlandés por la trampa si integrases el colapso y el residuo el insoluble de los hermanos que mandó a hurtar el compuesto del foso la goterona mecánica radiodifusor; el mímicos espamo es la médula vocecilla en donde mercedes gozo de la alforja no se difunden y toda manera de achicarse a la grande es adelanto de un otreño u obsesión de filo emblema para montárselo dirigirse como torpe admirador del edén a los cuernos bípedo aroma que probará la jugadita: se devuelven para revestirla de nieve no supieron larvarla hasta el sofoco los gérmenes de mala fe licencia espadachines sin oruga ni lumen trono último la cárcel.   Fátima, 1.° de febrero de 2026 ___ Revista Internacional de Arte y Cultura La Voz de tus Escritos , ...

El lumo

El arramadero , Alejandro Zapata Espinosa, 2024 I Lo presento   Probar la ubicación del sentenciado: en ladera, con el amanecer en una arruga, bregando a caérsele pero untada con sudor de lata: lo ven desde balcones, la viejita que no se puede mover y se aburrió ya, dos años apenas, de la misma esquina en semejantes adobes: alguien por el callejoncito va con una bolsa: es la mujer: ahora puede comentarse, por aproximamiento (la introducción no era para el lector, o si lo es también para que el cuentero se acondicione, pruebe dónde machetear o lanzarse, cogerle el tino al vapor de la olla): su santa madre-hija no sabe lo que otros se enteraron por chismorroneo: que en esas bebetas de cinco días [1] , por las que fue sacado a las malas, a golpe de hijo ladrón, y aquí la sugerencia del destino, que a nadie abandona, le dio un beso, lo vieron chupeteándose a la dueña del bar.   II La provicionadera   Fue contratado para un acarreo, bajos del Tablazo: el conductor, muy en lo s...

Primer cuarto de siglo

The Revolution of Palestine , Unified Information Office of the Palestine Liberation Organisation (PLO), 1982 Repite la catástrofe su lunar-derrota, las multitudes y el gran murallón, barro colapsado, funeral de provincias, tañido rupestre de medio a lobo la occidental escarba los mares en laguna del por ellos creído, alimentándose de vísceras, palco a la vergüenza secular, telescopio al temblor humano, es trayectoria, serrucho de la lengua esclava, bienestar de diablo gigante, armazón, lagarto uncido, el condecorado ataviándose en terroristas, él y su causa divina a favor de los rieles infernales, del grotesco lujo sobre el otro, la canalla reverenciada como el lado bueno-macabro, mixtura del amo y sus loas aprendidas, socavadas al demonio engendrando sus azotes, eslabón que revive y compite el éramos perseguidos, la aventura de la especie a menos, terribles como solos pateadores de su indigencia.   Fátima, septiembre 29 de 2025 ___ Poetry Plane...

«Tolares» y «Encomienda a los James Thorne»

Alexa, 2015 Tolares   Prepararon el sábado y él la cuestión que debió formularle hace varios febreros —escrita por Gorge Sand a Pietro Pagello en el mismo mes de 1834, en una edición de «mano en mano» que leyó para un grupo de secundaristas—: «¿y tú, cómo amas?» Si en vez de escribirle que necesitaba un celular, que estaba en apuros, le hubiera dado la pregunta por escrito o tecleada: sabría a qué atenerse. Pero con el regaño encima, mortificándolo, supo que no era tiempo de pesar ni de rogarle complacencia. En todo caso, volvía, como repitiendo página en diferentes lenguas, a resolver un probable cuadro a partir de esa pregunta; hasta volver a sí, replantearla: «¿Y yo, cómo amo?» Podría responderse mediante ella, luego de que pasaran líos y amaneceres. La vio recogiendo las partes del rompecabezas que no solucionaron y tuvo el más intrusivo impulso que puede suponerse en esos momentos: contradecirla con un abrazo, llenarle de besos la crespera, ponerle al frente el libro abierto, ...

Función

Uno se pule tanto que termina en polvo. ___ Sombra al Aire , «Sombra mínima», México, febrero 12 de 2026.

Óbolez

Adobes palmirenses , Alejandro Zapata Espinosa, 2025 El torbellino que partió adoquines en esteras mirar hastiado que en cristales predica al sol alto el caluroso apego de la cabeza a la entraña candor de amores destetados por la milagrera de las colinas o un vidrio donde se hacen pantalla los albergues y tú entro el muelle y lo disuelto no circula no da al ciruelo dónde arrojarse la piedra bien alto que parezca sentencia divina pero el revoltijo de la cabra desune a los novios les da su respectiva gavilla y los manda al chasquido de murmullos en filo portero la separación mandarina que renace en alba lejana allá desdichados para lamberse error el disuelto marino que tanto conocen y porque conocen destierran de la llaga al estómago y del rumor a la piedad manifiesta que dice por los ojeadores de la tierra corrompida acérquense turqueses y abran el paladar a la madre de las agitaciones usted moviente que arenal ingenuo o la oleada a ser capricho...

Tarde compartida

Wilbi Noé Rodas Allá están, chupando un solo helado; ella con la pierna derecha encima de su izquierda, entretenidos con sus caras, centro de atracción, eje que obvia los almorzaderos y las cantinas del parque. Si supieran que los estoy viendo (tampoco es que me esconda; quería salir, encontrarme con Vanessa, invitarla no a esos conos sino a una copa de frutos rojos grande o una canasta de helado, algo que implique sentarnos, pedir soda, limpiarnos con nuestras lenguas y pararnos saciados a caminar la tarde. Pero le cancelé a Vanessa, o ella me dijo que hoy no podía, que mañana debía entregar un trabajo, y le colgué sin adiós.   —Salgo, no demoro —dijo. —No tiene por qué anunciarse, damisela —contesté sin alzar los ojos de una foto mía de pequeño. —Entonces me demoro. —Demórese, como quiera. Y al cerrar la puerta me vestí, me eché el perfume afuera, entré para guardarlo y salí con la foto que boté en la primera basura de camino al parque.   A Vanessa le hubiera gustado, o al m...

Repliegue

Ello desvanece , Alejandro Zapata Espinosa, 2022 Un sombrero hace cuatro años, en medio bulto de cemento, bajo las fotos mínimas, una en cada esquina, del cuadro de los tres niños, los tres de la madre mediana, me recordó el empeño en que te metí, y al que supe corresponderle huyendo. Surgió entre las fotos que ocupan espacio, las que no necesito borrar porque nadie te sabe en ellas. Las guardo como un secreto al que solo yo vuelvo, ¿y quién más sino el que lo mantiene sin motivo?, y entro o asusto a la dueña y le entrego el mandado. Luego me siento en el mueble, o en una de las sillas de la mesa, la que da a la habitación en la que me podía acostar, donde una vez, detengámonos ahí, pasé una fiebre que me atacó del mediodía a la tarde. Veía los brazos que me extendían agua y pastillas, el abrir de cortinas y la cabeza que preguntaba cómo estaba, los pasos del caminante que venía a llenar estómago, frijoles con chicharrón, y volvía a salir, las llaves de la moto en la sudadera. A la noc...

Posesión de mira

OzumbiliaTV Sobre la cabeza del agua un visitante [1] . Rogó permiso a la intendencia y fue llevado por ninguno a las copias del auditorio, la intriga por el programa cesarista, las reivincidaciones Lisuarte y la copiosa españolía. No engañemos cómo rendirse al Tecámac sin residencia confinua, un viaje partiendo los amigos visitores del corregimiento y qué saben duradero, gestor, a dónde acercarme recién me pierda. Hi encima, dentro del alma que deviene rinconcito satélite, corresponsable de las señas varias en dependencia o auditorio pequeño. Valerme y surcar lecciones en plenaria experimentada mientras salía del puesto a la banca de los acuasados. Darle un vistazo al público: tengo al frente las gafas, la mesa, el vacío-escalón y todas las sillas desocupadas, expectantes de mi primer discurso en el recinto vacío, menguando mis pálpitos y desmereciendo mi carraspeo, los gallos salen cuando no se los caza, y la mano de sí juro llevar el orden del día inventado en agenda. Y echarme ...