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Sendas Caucasia

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En vigilia anunciaciones

Kaos Review , 2026 I   Primer colegio de visita. Wilson tutor investiga qué vengo hacer, mis motivos de presentimiento, a quién le debo la vida. Paso de los salones a la cancha, de la cancha a la recepción, en espera de que me ubiquen; pero no tengo contrato, ni póliza, ni dónde asegurar techo. Voy a subir a Granizal, más empinado por la niebla, el invierno y los volcanes; o es El Volador, y en él otro colegio, los profesores renegados. (La pieza, el camarote, el escritorio dan a un volado de nubes y maleza). Y vuelve el interrogatorio Wilson: función, eje, ministerio, pero ya estoy en la moto apagada, no prende, hay solo una calle para subir, las luces se refrigeran, voy cargado y, dicen, allá arriba no me atenderá nadie; quedo por mi cuenta, el frío [1] entrándoseme por los pies.   ***   Regreso al primer trabajo serio como una vigilancia (y la estrechez discursiva del examinador, con turbias revelaciones en lo continuo). W. es un trabajador público y el padre, imposi...

Estelasufre

Erika Kuhn, 2026 Los vieron tempraneados desde la cafetería. Él con los botellones bajo el brazo, la curva de la espalda trampolín del sereno que se evapora, y ella adelante, casi a una cuadra, los chores alargándole los ancones, un moño de buenos días apaciguador de novios, una altiveza para atraer al desdichado. Y la perseguía como un perro a un muslo, sin regar lo poco que faltaba para embriagarse. —¡Eh, Estela, chama, pérate! Y los de la cafetería: —¡Estelabusca, Estelaencuentra! El pobre los mira de reojo, el paso largo, lo que pueden sus años de constructor bebido, y se pierde con Estela. Pasaron tres tintos y con ellos la mujer largotota, ampliada por el sol, inconstante entre los obreros con camisas verdes, las de las uñas uniformadas de rosado, las amas de casa levantadas para preparar otro desayuno. Y Estela de primera, y el hombre detrás, con solo un botellón del cuello, esta vez rojos los cachetes: o lo aruñaron o lo traspasó la calle. Bebía y se tocaba con las yemas. No se...

Sonsón casi ocho

Sonsón casi ocho , Alejandro Zapata Espinosa, 2026 ___ Revista Digital Dragón Escritor , N.° 13, Arquipa, Perú, marzo 28 de 2026.

Malandanza

Señalanos , Alejandro Zapata Espinosa, 2025 Llegan tres rufianes, vampiros-eclécticos, no se les puede mencionar el resumen progresista, y uno de buzo mentira-dulce, prestado, sobre la camiseta verde; preguntan al primero en la línea, «Perico sin sabor, el normal»; nos manda para el fondo, hay cuatro o cinco, unos sentados en el muro: se baja. El rostro perraflaca, los párpados cortados, coge el billete y sale: devuelta: —¿Será que nos va quedar mal? —Peremos. Hizo lo suyo y nos encauzamos a Boston. El quince de septiembre del dos mil veinte estaría corriendo por el soldado, metiéndonos por las aberturas de la carrera y aguante respiración. Nos agrupamos ahí mismo, más temprano en la noche, y armaron otro bloque de respuesta; luego nos fuimos con un grupo, mirando en las cruces para que no nos corretearan las patrullas, y llegamos al plato de arroz con tajadas, huevo, salchicha. Pero este año nos sentamos en una banca a abrir el polvo con una estampa gajo de uvas, y la compañera saque ...

Extractos de diario (I)

Candelo , Alejandro Zapata Espinosa, 2026 Itagüí, julio 14 de 2023   Asidua — laica fundadora — a los eventos de una caja de compensación, intensa en sus participaciones, activa firmante y realizadora de cartas de agradecimiento a las instituciones, Doña — cuido su nombre porque no le pediré permiso para utilizarlo — ocupó uno de los asientos de la primera fila, bien a la vista del profesor, y fue sacando de un talego — con el logo descolorido de la Biblioteca EPM — una botella de agua con gas; una libreta comprada en alguna Parada Juvenil de la Lectura — no me atreví a averiguar qué número — ; una taza personalizada con fotos familiares y un texto (el desembalador: « Eres importantísima. Sigue siendo como eres. Te amamos: tus hijos » ), donde se sirve el tinto que regalan, y, vestida con telas suaves, combinadas en color y diseños, se va a mitad del taller a comprar — sacando billetes arrumados en su monedera — , en el cuarto piso, una libreta y otro talego en conmemoración...

Extractos de diario (II)

Entre Paréntesis. Revista Artística Cultural , 2026 Palmira, diciembre 18 de 2025   «Hola animal» son las buenas noches de Teo.  Durante la celebración, el prenderse y apagarse las lucecitas en pueblos y cañadas, uno se promete, a fin de año, contemporizar la creación, desgastarse a su modo, en sus términos. La carrera es para que, en alguno de los mañanas, nos sentemos a reparar en lo hecho y decir: «Estuvo mal, la cagué, pero hay muestras del error, sea para que otros lo aprendan o para que esos otros sumen cascajos al despeñadero». ¿En qué se destina la vida? Tomarla, en serio, para el enemigo, y después hacer las paces, recordar el pendiente con un familiar, trastearse y ponga fichas a la ruleta, dele motivos a las caries. Si esto que nos proponemos, tarea de sesión, recorte para embelesarnos, intento por la escritura, sale para algo, ello sería el enlace a nosotros: saber que en el día cada uno tendrá que sentarse a detallar impresiones, salir rápido de la obligación, des...

Piedrecillas de enclave

Temprano El Carmelo , Alejandro Zapata Espinosa, 2026 Rubiela Sinfín se llamara en caso de bautizarse en la iglesia de los casamientos. Puede no tener relación, pero mire que el grito del «malagüero» —de lo que beberían los zizekistas en una olimpiada de Jorge Sanjinés (medir la obra de un autor, su capacidad de trabajo, por las horas y los días que ocupó bregando) al respecto de sobrenombres y designios andinos— fue «¡Mi labor es científica!» y le cortaron el Cuerpo de Seguridad bailable. Así, de la nueva chapa de la abuela al cineasta, saltemos al Cauca uno —darle caprichos a la problematizada por ella misma, antes de con otros, con su fórmula, otro-uno según las preguntas del director o los comentaristas—: Manuel Quintín Lame, el giro decolonial en las categorizaciones colombianas, el robustecimiento y la visibilización —palabreja en fichas y planes de sostenibilidad, porque de muestras vive «No se llenará el ojo de ver»— de los creídos, funcionarios de carrera, encumbrados en un tí...

Huertala

Uligfh, 2019 Escancia vino gregaria alcoba. Devuelve topacio, súmelo: enseña a caminar a los ronquidos, desarma el yelmo del jinete, dale a los pesares flor de vuelo. En las mesadas la contención que es venida, el terciopelo endurecido por las coplas de labios-engrudo, voces que circulen al país libre, al compañero que universalizó la entrega. Vuelta al segundo plan: botella por el agenciador, el desaperezado que tenía a sus amigos desde el otro corte de noche, más tiempo a labia: una mesa y un equipo mirando al balcón, a los cartones y al Teatro con solo dentro, la seguridad que busca partida. Entonces el vino presión de juntos, espacio en que departen, evitan despedirse por otra de las gracias. Por quien detuvo su paso y evitó el primer recuerdo en la incógnita del brindis. En la glorífica sentencia al humanitarismo, el vuelco al mar, a los desentonos con la partícula divisoria: el terraplén autoritario. El dulce sobre las lecturas de hace minutos; el equipo en reserva; el mozo en la...

Pasilla (X)

El San Juan , Alejandro Zapata Espinosa, 2025 Cálmate hoy viernes a pesar de las mañas que soplan el invento de ganarse el vivir rentista a la inauguración de un ganado con suegro cuidador o lomas amontonadas en contra de la fuga de capitales a la banqueta lance compañeros que una piedrada es poco y esos rotosos han ganado más de lo que han soltado ellos, pensó Corio. Y zafen la manivela, destapen las chanclas, rieguen la coca en el gabán del conservador y demuestren que por la muerte se desmemorian las cantinas y...   ***   Victoria, residente de San Pedro, los lenguaraces y pichones que no aguantan un alma valedera entre esculcadores-matoncitos, la afinidad con el patrón pisado, desgracia en la ración de tierra, más de nadie que mío. Da un pregón a las cumbres, vieron callados en dónde estaban y no los pasaron o les demolieron las hombrías humosas a alcohol de alcantarilla, a paciencia de techo despegado, moscas mercenarias que surte del país a las rotencias, el difamador en...

Instantes

Techados , Alejandro Zapata Espinosa, 2026   Instantes   Viaje en dilema. Si retrocedo, un cañón se distrae en la bajada del nubo.   Detén el camino si adelanta los blandos; y el jardín a pecho, arrancale la maleza para el que apenas nace, y súfrelo desde ahora.   Las iguales se aruñan granos de la espalda, y sostienen la historia de un recorrido, las masacres. Avanza el cojo por la carpa y las maderas: el cemento fue regado para suplir que ya lo sumerge. Las camisas de trabajo extendidas olerán a casa de lejos, y la ventilación del bus se la chupan las ventanas selladas.   Parco artilugio: aquí mueren las vanidades, nunca temidas.   Abro los ojos y, como un golpe: granero y legumbrería La Sorpresa. Estás en Granada. Muy lejos aún de quiénes te conocen.   Pare en Marinilla. Jugos que no tiene, propaganda del partido sádico, lechoneras y terceros pisos con varillas acupuntando el cielo. «¿Desea degustar?» y correría de una señora para montarse. Mi bolso...