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La razón de los murales

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Septextos

A propósito de su persona , Cristina Vázques Bedoya, Bello, Colombia, 2026 Físico de la librería de pueblo. Dármelo en regalo o llorarle a Lisi: que invite aunque no salgamos, y aún a San Antonio de Pereira, o a Caicedo o al ferrocarril por segunda oportunidad. Solo imagino detenerme el jueves, sentarme, abrirlo y leer como cuando estudiaba, en la palomera de San Pío: el crítico literario, Carrasquilla, Saer y los primeros adentros en la ficción. La luz entraba por mi espalda; la silla era de madera, hoy no existe; y si hacía frío me acobijaba hasta acostarme, o en pantaloneticas contando las veces que entraban a la cocina, a extender, porque allí todo conversaba: era un sitio de brevedades. Lo que ahora espero, diez y cincuenta, para mañana despertarnos antes de las seis rumbo a una oficina, luego a por una impresora y por último al rancho, a repetir lo de hoy en otras horas. A gastar pantalla.   ***   De seis a doce, o más luego, entreverse por líneas, el ensayo, lectura al ...

Ulna

Perdidas , Alejandro Zapata Espinosa, Barbosa, Colombia, 2026 I   Hacia el sur, los culebrales. Voy con quién, mi amiga, la primera. El bus va hacia el norte, a Caucasia, fin último, tierra extremeña, confines en medio del bastión. Saco la cabeza por la ventanilla: nos movemos a cien por hora, pero no avanzamos, y el pelo cortado a máquina se alarga, carretea, disco, a las luciérnagas, a los mariapalitos que nos empaquetaron de venida. Estamos en Tarazá, en la esquina de los mundos, en la ye, antes del Venecia y el paradero de buses: el nuestro se mete hasta el local, traspasa un telón (y ahora cómo los titiriteros), bájense, nadie nos dice. Así que es un local, un corrientazo: las casas de enfrente se agachan para dejarnos ver una copia de los Andes. Volvemos al bus (retrocedemos en el tiempo, en la imagencita), y ya estamos en el ancianato por Caldas, en busca del tío Carlos y su prole. Es una finca en medio de un potrero: los señores blancuzcos tejen en las sillas, echan agu...

Molar infundio

Empapela ahora el guardián las viejas carretillas en tumulto que despiden al solterón la actitud rotosa del sibarita por la que el cobarde elimina y repite el tiro por los murciélagos la fórmula y el gozo del derrumbe en las camas espirituales sus mieles que dan rasquiña en cuanto logran al tribulado la desesperación apuntala esgrime las mentadas lambisconas el infinito en salmuera y rebuzno alguien asume el cemento usurero los fuegos equivocados de ceniza que alegran juventud parida a hueso el ideal a latigazos de vértice muralla el mar abierto a bastón leído la muerte que es huevo y acordeones arrinconado el heroísmo de patíbulos y lambones y credos y chuchos dan al cine material rapiña a la moneda soltura de almanaque al caballo razones para apretujar la carga que termina en el carnero un pie sobado por el río las hormigas aplazándolo a trabajo y hora marcha del aguardiente último gesto planetario de siembra conocida el per...

Espejeos e indicios

Choza , Alejandro Zapata Espinosa, Barbosa, Colombia, 2026 Recobrarla mediado por la «composición de lugar» o de cuerpo: la palma encerrada en sus muslos, en la mesa; los dedos hundiéndose y la cadera en los jardines; el abrazo que obvió a los compañeros y los labios pintados: ¿a qué sabían? Mi barba, mis músculos son los de ahora, nada mostrables, y no he logrado sino la repugnancia de gente amiga.   ***   Tengo una carta que no abro para no dañarme la crítica en proceso. Juntar las formas bolivianas con un amor tan próximo como los familiares tuyos. El libro donde señalaste que la soledad es el martirio del hombre se camufla con el tomo descuadernado de anatomía y la Nidelcoff impresa por la educadora de emcapuchados; lo iba a regalar en la práctica, mas decidí guardarlo: aún me pertenece. —¿Una victoria? —Lo veo como un objeto que en algún después podré entregártelo y, ya que nos reunimos en torno de una mesa a cierta hora de la madrugada, hablar de lo que fuimo...

Enobrablanca

Arenal afuera , Alejandro Zapata Espinosa, Puerto Claver, Colombia, 2026 Me entregaron un balde, « Para el baño » , y ya había una caneca azul llena pegada a la esquina de la ducha. Y una toalla (preguntaron si traía) con un rollo de papel. Al otro día, que seguía con agua, me bañé normal, fui al colegio, volví, salí de nuevo, y listo. La vida repitiéndose. Esa noche gasté lo último de agua, y al abrir la canilla (que no sale por el tubo de PVC cortado, arriba, sino de la manija de plástico: hay que quitarla toda) solo se escuchó el rugir de una barriga entre los adobes, bajo la tierra, en el inframundo. Como si ese tubo estuviera conectado a las tripas de un demonio en ayunas, y esa fuera su respuesta de « No hay servicio. Regrese pronto » . No le dije a la señora de casa, pero me embaló al otro día, que tampoco salía ni un aviso, ni un aire. Atrasé la ida al colegio. Me llamaron, volví a zafar la manija y me mojé con el chorrito de agua que el demonio soltaba. El baño del polaco. Sal...

Cerca

Rastrojo , Alejandro Zapata Espinosa, El Pedregal, Colombia, 2026 Destapa, el caramelo, para endulzar (frijoles, chicharrón, limonada de coco), y dale, son varios, a la contigua, porque te ha acompañado, se conocen, para bajar regaño, presente, desde que salieron, y dispuesto a velarlos, proceso o velamen, la tarde entera, que existe, inhábil, para acoplarlos, aunque ya fue hecho, la boca enemiga, otra, afianzada, por una entrega, al remolón, y con eso, ¿algo más?, tienen, para el camino, huraño, y la frase en voces, qué agregan, fue dicho lo decible, con oreja extraña, amiga, blanca, íntima al respiro, bailante, que endulzó, y endulzaría, no se ha acabado, sabe al obsequio, la entrega, después de la llenura, y otro plan, un nuevo encuentro, señorita.   Aguas Calientes, julio 16 de 2026   ___ Presentado en la dinámica «Caramelo» y  leído por Fabricio Aguiar Walter, conductor del programa El Gato en el Tejado,  FM Ricardone , Santa Fe, Argentina, julio 18 de...

Diez poemas

Humareda , Alejandro Zapata Espinosa, Bello, Colombia, 2026 Desvío al agobio   La mullida tristeza el falso accidente concebido las iniciales del perdón la querencia y sus mutismos parcos el hocico y su tijera atascada.   Barbosa, abril 27 de 2025   ***   El apuro ventisca una ráfaga que comprende la edad y la ruta del fruto que aró sobre entregas y pausas las vacantes al regadío de la tripulación hirviendo el laurel contando la mañana y el despojo.   El Pedregal, abril 30 de 2025   ***   El golpe corto en la planicie cara. La sangre que ha de salir fue jugo para el cansancio. Se bebe y el dolor colmado inhibe otra zona el vaso o las glándulas. Y como nadie recoge al herido la calle se acolchona al rostro y solo puede verse cuando recula.   El Pedregal, mayo 4 de 2025   ***   Se adjudica un cálculo entreabierto para decir esta enfermedad me pertenece ...