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Desprecia Lujo

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«M’hijato»

Gerhard Lipold, 2020 La primerísima niñez al «encierro del pueblo» el aprendizaje a durazno en la estancia y las simpatías eran roce el malicioso escape al barullo de oficio vivaracho que pasa por broma al laguno Sosa todo pasajero como estas aguas asfixiadas que despiden la caña y los aparejos el tinte cansino del metal en las nubes que abandonan el caserío a los ranchos de taimada advertencia.   Aguas Calientes, junio 27 de 2026   ___ Antología Ricardo Güiraldes y Don Segundo Sombra. 100 años de su publicación , San Rafael, Argentina: Ana María Manuel Rosa Editorial y Alianza Italo Hispano Argentina «El Jardín de los Poetas», julio de 2026.

Salidas la papa

Formación , Alejandro Zapata Espinosa, Cacerí, Colombia, 2026 Les he pedido tres veces lo mismo, a falta de pruebas, como si les deseara instalar un guion, algo de más al reglamento, la sentada una mesa después de las que atienden y sus familiares (el borracho que jura haber traído moto, cuando lo subieron a otra; el bebé que exige su carrito y se despide del paisa (él con el palillo en los dedos y la madre, o la hermana, sonriéndoles, bendito Dios); las cervezas bebidas, hasta ahí; las gaseositas y el cambio contado. Papitas de diecisiete, manzana o uva, y la espera, los jugadores de fútbol (equipo de tres personas), los ciclistas, los trotadores, y la llegada, por la mujer de rosa, de las papitas, el huevo cocido en dos, las papitas sin sal, échele que no sale, las salchichas partidas y el palillo (trae las servilletas, otros palillos), antes preguntó qué salsas: roja y rosada, y dele. Tras cuatro días, cinco desde una vez en abril, ya me entienden apenas llego. Termino y bebo de a p...

Quinta hija (I)

Archivo General de la Nación (AGN), 2026 Clama espantoso en reserva, apiádate, escupe, integra la variable, omnímodo, cuasijunto, desvariado en yugular, en recipiente, extrañeza por la anticuada y oportuna, estás para el desvelo, los días seguidos, vas en marcha a las profundidades, en ti se revuelven los gigantes, los minúsculos, las estancias. Es el burro en que iba José María, el anticuado, el rojo, el que libertará de secuestradores, el último, el primero, los paseos de la estirpe en él se resumen, y la juntanza, el imponente desfile mestizo, el juete y los resortes universales. Tú apaciguador de mundos, creador cimero, apila a los cobardes, levántalos, enséñales el corazón amigo y la hartera enemistad provocada, el enjambre que robaba y el hachazo que aplaudió esa vana migajera. Ya que invocas las «nuevas fauces» y los desgarramientos —la aurora-éxtasis— redefine el prolijo y la tinglera, dale al acabose una sensación de lúpulo y alcoba, vuelve los pasos al atracadero, y asciende ...

Caricia lo obrado (I)

Sala , Alejandro Zapata Espinosa, Itagüí, Colombia, 2026 Fátima, junio 3 de 2026   Trompetas de juguete de la cancha hacia todo lado. En el tercer piso, el hombre y la mujer y el niño, que celebraba por seguirle la corriente al padre, deciden a dónde ir. Podrían muy bien quedarse a empalmar otro hijo; o hacen comida, o llaman a gente para el trasnocho. Sabré qué hacen, ya se acabó mi día, preparándome para mañana (aunque lo ya hecho fue): estoy como en las pruebas, que con el estudio del día anterior pensaba desatrasarme desde preescolar al susto. Aquí estaré luego o antes de la larga data, lo que me tiene presuroso, para bien o mal de nadie. —Mi Dios les pague por venir —ya tenían visita, y se les acabó el partido, ganamos, y el pequeño golpea el suelo con las llaves. —¡Chao abuela la Virgen la compañe! —¿Entonces contra quién toca entonces? —Contra Egito. —¿Contra quién?

Dorsala

Tarde principal , Alejandro Zapata Espinosa, Itagüí, Colombia, 2026 Gira en torno la burla y el juicio a los astros que estropeó el sentarse de camiones en noche por hora los tabiques nupciales y la ausencia del rimero de la cascada inaugural por donde salió un hijo de indio al fastidio de las muecas civiles al ademán de la abulia que solo un polvo llevado una compuerta de moscas tendrá a bien merendarse porque la urbe peinada retiene sus rufianes como niños bobos en familia estricta los modela según el timbre occidente aseguran el levante del pago y las cazuelas lamidas que estamos a mano en la espalda del que eligió el primer palmetazo sitial de lunares que migran de un bar del concierto al estanque a los techos en plaza pública y el arrume de bolsas para calentar la hielera de la noche comadrona el silbido las carreras a malla o estación única hospitalidad la cigarrería ni un peso las campanas ancladas al baloto la cifra qu...

Cinco haikus

 Insa Osterhagen, 2018 Vieron un piojo orondo en mi cabeza. Mamá lo busca.   El Pedregal, mayo 10 de 2025   ***   Cierra los ojos. La abuela puso el hilo: rodea el diente.   Faltó un dulce. Parte uno con la boca y da la mitad.   El Pedregal, mayo 11 de 2025   ***   «¡Un avisporro se come mi banano!» Y no lo quita.   El Pedregal, mayo 27 de 2025   ***   Alimentamos las lombrices con dulces: una bolsada.   El Pedregal, mayo 30 de 2025   ___ Bicicleta de Papel. Revista de Literatura Infantil y Juvenil ,  N.° 4,  Zapopan, México, julio de 2025.

Visión del paseo

Juliet Valverde Castillo, 2026 Da el «temperamento lunar»: crea, luego estudia y concluye lo sabido. Y teniendo en pinzas la introspección, aminore la marcha en otro, que los hay de Metapa, ilustre de la red intelectual del continente; busquemos en el frigorífico, en la bolsa de aire entre los riñones y las estiras, otro obscuro. Salutación al rey que desanda el claro, pretendiendo la infancia al guardia en la voz infantil, camarera, que lo distrae del lecho y las conquistas; descalzo, un ventarrón le sube el imperio a las sienes y también lo agarran las tenazas del cangrejo para función de la noche nodriza. ¿Tiene claro que a los nocturnos los atrape y que fue tan dura la presión del modernismo para dar la primera vanguardia latinoamericana? ¿Es el preferir beber en vasos, «como el común de los mortales, y no en el cráneo de sus abuelos», y que «por la noche, en vez de ir al sábado de los diablos y de las brujas, trabajaban», una sobada de pecho a imberbes del curtido en profecías? Dó...

Pausa en el balcón

Ayatala , Alejandro Zapata Espinosa, El Pedregal, Colombia, 2026 No se descontente hombrecito que apuntar las comas para después borrarlas es casi lo mismo sino que tienes por delante un muro el que se eleva de la no gestora: golpéate en él. Lo que hace es demostrar a un oscurantista que existe las horizontalidades azules y de vez en cuando recibe para los otros lo que no alcanzan. Es eso lo de la agraciada y lo del muerto uno de ambos con la punta de la lengua en el colmillo y las piernas montadas en la mesa esperando que salga humo de la cocina de enfrente [1] . No es raro además que la pereza de no levantarse y la acción del azúcar en el tinto demande al quieto su mirar raro y la franca perdición de la tarde desde ratos pasada. Incluso el viejo orejón venezolano sale a calentar las piernas y la modelo que la mandan a extender sobre bloquelones toda una grandota que en futuras pasarelas tendrá para responderle a un entrevistador de la Pontificia que sabe del sol cocinado. Volveré p...

Sanmanos

Darle al inicio un gesto de cicatriz, o las memorias de una batalla, así sea de cantina, mujer amable, un sitio donde se pasó y se fue el recuerdo por mera vista. De ahí, el relato cobra sentido, porque obtuvo la gota de deseo para oponerse a la distancia, aunque la hubo, y prever otra venida, un diálogo en que se entrecrucen pierna y vestido. ¿Por qué no alargar, si dos (nación, repertorio) traspasan el modelo de saludo y fin, y acercan aún más lo prohibido, es decir el plan en ascuas? Con una sola prueba ya es definible tentación, historia y recurso. Pero falta, hay tiempo desde que no se nombre y tome a uno de los dos por destino, ese contacto que amilane, defina la situación del esclavo, el porvenir trópico. Gaita, capibara, mesa de hierro, equipo y la sola presencia, una, bastó para el contacto: es la rama que se intensifica una vez toma al distraído, a los que la tarde aplana y descubre para el encuentro, que sucede allí, en labor y gira pequeña, casi niños, las plantas de los pi...

J.

  Steve A. Johnson, 2023 Desiste llamar por obra de conjuro apetito o sugerencia y toma lo poco en ganas de revertir al octavo cómo duraban los lirios que ninguno apuró ni tuvo la ufana idea de recobrarse.   Tarazá, junio 9 de 2026   ___ Presentado en el evento, y publicado en la antología homónima, Amor em Versos , Academia Mundial de Cultura e Literatura (AMCL), Vitrine Cultural, Brasil, junio de 2026.