Ir al contenido principal

Trece haikus

Luisa Fernanda Oquendo, 2024

Se debe el lago

para identificarse

al brillo lunar.

 

***

 

Tres manchones le

—un rayo se aparece—

veo a la luna.

 

***

 

La rastrojera

se atribuye una moto

que abandonaron.

 

***

 

En la espesura

escarban las gallinas

nido de huevos.

 

***

 

Escurre lodo

el matero colgante

a las hormigas.

 

***

 

Ramas flotando

en el cielo poniente

a contraluz.

 

***

 

Vedlas perderse:

son nubes disgregadas

por el ocaso.

 

***

 

De igual negrura:

se desvanece el monte

y los ramales.

 

***

 

Blanca paloma:

granos de arroz te comes

que en nada sacian.

 

***

 

Daisugi

 

Árboles sobre

árboles: ciudadela

con techos en flor.

 

***

 

El viento aspira,

asciende la cascada,

directo al cielo.

 

***

 

Otros dicen que es,

de la ardilla escondida,

el derrotero.

 

***

 

Panal de abejas

pendiendo del guayabo

como un arete.


Valle de Aburrá, octubre-noviembre de 2023


___

Reforma Siglo XXI, Monterrey, México, año 31, núm. 119, julio-septiembre de 2024.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

«Del Paraíso a la Nakba: 75 años de la resistencia Palestina»

Volante Presentación enmarcada en la iniciativa española "Poesía por Palestina. Versos contra el genocidio" del 20 de enero (enero 21 de 2024).

Iván Cáceres o el sueño performático (I)

Cortesía de Iván Cáceres Alejandro Zapata entrevistó al artista contemporáneo Iván Cáceres (La Paz, Bolivia, 1976), partícipe de la exposición Latinoamérica: arte y ciudadanías críticas ; conversaron sobre los fundamentos de su obra, es decir sobre los sueños, la psicoarquitectura y la máquina que le sugiere Medellín.   1. ¿De qué sueño eres rehén?   A veces me he preguntado desde cuándo soy un rehén, y a pesar de que el tiempo ha transcurrido, me he dado cuenta de que es precisamente la palabra el «medio», es decir, soy un medio: los sueños han hecho de mí un rehén para transmitir lo que ellos quieren mostrar. En ciertas ocasiones llega un momento agotador: aparece un sueño, aparecen dos, tres, cuatro, y así sucesivamente todos los días. En las mañanas los empiezo a registrar, nacen con una mancha, nacen con un boceto, tan rápido, tan rápido que duran dos o cuatro segundos, máximo seis, y con el tiempo se han hecho muy elaborados. Y estas formas de información que uno recibe,...

Para que nadie vea

Farmento de la portada de Milagros Sefair El campo está despierto alrededor de ti en el cuadro Najwan Darwish: Elegía de un niño dormido   Sobre los escombros de tu casa, niña, y abrazando un peluche — si es que te enteras que lo abrazas único muelle entre las rocosidades y los edificios maltrechos — estás. Fátima Shbair te fotografió en Beir Hanoun, Gaza, cuando los palestinos reponían sus albergues intervalo de cese al fuego. ¿Es tu hogar, niña, y son esos edificios agujereados y escuálidos los hogares de tus vecinos? Once días de combate para una calma desde la cual divisas como si hubieras aparecido allí la devastación que figuras en tu contra.   Quién sabe si la niña cuando abraza al peluche es al peluche a quien abraza... O quién sabe si es a alguien más: a quien no ha encontrado.   Pero, repito, quién sabe: todavía nos aturden las bombas que, ¡lástima por ellos !, no dieron en el blanco... Y nos aturdirán las ...