Ir al contenido principal

Recoveco

La Sombra de Prometeo, 2025


¡Burdo!, llamaba a Carlos, ¡Pero si usted fue la que insinuó!, se defendía, Yo no dije nada, usted y su mente son los responsables, y así cuadraban en el atrio de Cisneros; las reglas de ella, la insinuadora, son: defecar, baño y cobija para menor ruido de colchón aunque impida el agarre. Es menor que el «pues» en Lima, quizá falta de retórica, a lo que venimos. Y el Chito, ya sabe que chito, ni respire; ¿Cómo no voy a respirar si está sentada en mis pulmones?, una pausa: dígase la posición por el efecto en el cuerpo: falta de aire, piernas encalambradas, bandera a media asta por fractura, dientes ñurosos, picazón de la zona baja abominal.

 

***

 

Se conocieron en las escalas donde no cabía más que un solo subidor; ella le dio paso a Carlos y este se lo dio a ella, así que estuvieron una fracción de segundo mirándose. Luego adelantaron y el uno se apoyó en la pared y la otra cogió una escala: pensó que iba a caerse, o fingió caerse, y le puso una mano en el pecho...

En carta de ella:

 

Fue usted el que no me quería dar permiso. Todo cansón que es. Y la puse por culpa suya. En medio del susto...

 

Carlos se defiende:

 

No le creo señorita mía bendición del Empíreo: los dos sabíamos que en esas escalas si hay dos jovenzuelos deben comerse o mejor que se vayan a contar el rosario y a dormir. Porque yo también podría decirle que mi beso fue para buscar salida; beso en cuello y acostados en el frío de las baldosas, barriendo con mi espalda...

 

Se probaron aseando lo común. Al día después él le llevo una gelatina a la abuela que visitaron más seguido: punto de encuentro y libertades cada que iba a lavar un calzón-hilacha o se dormía viendo las noticias. Una mano acá, entre dos torreones cálidos, metiéndose en remedo al futuro niego espermatozoide, y ella una sustracción de petróleo, alistamiento de lo que intentaban pero les entraba el miedo o los asustaba la pachochita.

 

***

 

La clásica pero atenuante consideración humana: vanidad: Salomón; y la de ahora, Freud, el sexo. Descubrimiento de antisimilitudes: Infante.

¿Unión de impares y habilidad contempomala, fe del neolibelalismo?

—Prefiero, señor sintagma, el neolibebobismo.

—O el bobismo: que lo neo espere.

—Reconstruir la historia apátrida con los secretos alcobeños de sus presidentes.

—Y en caso de posiciones copiadas por partido (Conservador, Rodrigo de Fredonia: misionero; Liberal: el acróbata; Polo: máquina de coser; MIRA: el trono del rey; y el PCC: la carretilla y el trabajador) y mostrarlas para hallar traiciones o simpatías...

 

***

 

La tuvimos que esperar a que durmiese para mandarlo a sacar una copia de las llaves. Fue en un momentico a Los Naranjos y se devolvió en taxi. Después le cogimos el día que la abuela tenía cita y la mandamos con un primo. Y nosotros a sentirnos el tufo a pastillas y a probar el mástil y la torta como dos arreglados de funeraria. Por eso ahora a veces me da asquito. Fue como si nos encerráramos en un tarro de pastillas a que se nos secara todo lo acuoso que podíamos ofrecer. Todavía guardamos las llaves, no más como recuerdo de la abuela.

 

Que la paró un infarto saliendo del consultorio.

Esa era otra de las causas del desapego, aunque pasaron del noviazgo al compromiso, y ahí mantienen, padres de un dóberman, cuchicheando o mostrándose con señas lo que deben hacer, que de tanto repetirlo ni hace falta que se digan Compre el paquete de arvejas y unas naranjas para el jugo.

 

***

 

Mi espalda aplanada y ella juntando las pieles de los pechos, besándome como si fuera la punta de un helado de vainilla con salsa de mora, y yo alisándole sus crespos con mis uñas, juntándola a cada respiro, Maryori.

 

Aguas Calientes-El Pedregal, agosto 16 de 2025


___

La Sombra de Prometeo, «El erotismo», año 1, vol. 1, n.° 2, Ciudad de México: Editorial La Sombra de Prometeo, septiembre de 2025.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

«Del Paraíso a la Nakba: 75 años de la resistencia Palestina»

Volante Presentación enmarcada en la iniciativa española "Poesía por Palestina. Versos contra el genocidio" del 20 de enero (enero 21 de 2024).

Iván Cáceres o el sueño performático (I)

Cortesía de Iván Cáceres Alejandro Zapata entrevistó al artista contemporáneo Iván Cáceres (La Paz, Bolivia, 1976), partícipe de la exposición Latinoamérica: arte y ciudadanías críticas ; conversaron sobre los fundamentos de su obra, es decir sobre los sueños, la psicoarquitectura y la máquina que le sugiere Medellín.   1. ¿De qué sueño eres rehén?   A veces me he preguntado desde cuándo soy un rehén, y a pesar de que el tiempo ha transcurrido, me he dado cuenta de que es precisamente la palabra el «medio», es decir, soy un medio: los sueños han hecho de mí un rehén para transmitir lo que ellos quieren mostrar. En ciertas ocasiones llega un momento agotador: aparece un sueño, aparecen dos, tres, cuatro, y así sucesivamente todos los días. En las mañanas los empiezo a registrar, nacen con una mancha, nacen con un boceto, tan rápido, tan rápido que duran dos o cuatro segundos, máximo seis, y con el tiempo se han hecho muy elaborados. Y estas formas de información que uno recibe,...

Para que nadie vea

Farmento de la portada de Milagros Sefair El campo está despierto alrededor de ti en el cuadro Najwan Darwish: Elegía de un niño dormido   Sobre los escombros de tu casa, niña, y abrazando un peluche — si es que te enteras que lo abrazas único muelle entre las rocosidades y los edificios maltrechos — estás. Fátima Shbair te fotografió en Beir Hanoun, Gaza, cuando los palestinos reponían sus albergues intervalo de cese al fuego. ¿Es tu hogar, niña, y son esos edificios agujereados y escuálidos los hogares de tus vecinos? Once días de combate para una calma desde la cual divisas como si hubieras aparecido allí la devastación que figuras en tu contra.   Quién sabe si la niña cuando abraza al peluche es al peluche a quien abraza... O quién sabe si es a alguien más: a quien no ha encontrado.   Pero, repito, quién sabe: todavía nos aturden las bombas que, ¡lástima por ellos !, no dieron en el blanco... Y nos aturdirán las ...