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Formalizado ya como preso

Alexro, 2021

El chucho ―no lo llamen porque no puede asistir: le pica la rodilla― condenado en sus más de mil quinientos metros de hec(es)tareas, en lo que terminó ―edad y fuerzas lo posibilitan― el ex de la patria neoliboba, que enseñó a respirar seguro a los que temían sus ganados ―la putriedad privada y campanía―. Se fue arrinconando el todomentiroso: del continente al país al departamento a la ciudad a su hacienda a sus centristas que van a Tomás y mamás o a Jerónimo Alberto Silenfaber, alargaciones del matarife ―patanrife, matafines―, y lo procedimental es a) desterrarlo de los símbolos políticos enclaustrados en la imaginación colectiva; b) recordarle a entradores de marchas o colectivos quién era esa figurita guacharacosa y a dónde llevó en tantos años de seguridad forzada ―¿y quién nos defendía de él (sus partidarios, aunque capciólicos, lo escribirían con e may.)?―; c) desvirtuar su manía persecutoria hasta que todo el país sea su enemigo declarado para lo cual se indetermine como voz achacosa; d) utilizarlo, y me ha servido, compañeros y camanadas, de motivo contra el cual moverse, el punto dialéctico ―su partido y acabado, sus defensas vanas, el «Hablamos por el país» de los hacendados y ganaderos y chupadores de riqueza― para ampliar el frente y la victoria; d) convertirlo, o reforzarlo, en vergüenza para el agrupamiento de codornices a su roededor; e) desbaratarlo cada que se arme una silleta con su defensa, que agradecemos no pasar de para luego encogerse, y cambiarla por el seis cuatro cero dos igual doce años de cáncel sufrido por los paisanos; f) negación la suma de la antioqueñidad, de por sí excluyente y aprimada, expandiéndola a tantos otros que bien pudieron ser sus contrarios

Presentarse allí donde los gritones camisas blancas y tacones en pavimento lleven su ganancia en equipos de sonido y cámaras e influenciadores para bellos servibles y plantear cara, amilanarlos con la misma prueba que impugnan los usurpadores del Estado social de derecha. Y plantearle al «multitubinaria manifestación», al chillerío del empresario, ¿otra cosa iba a crear ese tuto?, que «estalló» contra los detractores de su papi; y la blanquería aplauda y entiéndase con él y su mensaje a la Colombia de Marpelle, tecnocarrilerona para dejarla en su sonido apagado (continuo de Zabaleta a Vives-Dangond). Oponerse, con el enjambre que trae la sentencia, los adelantos en la justicia, los medios y la rabia interna de los que no lograron, pero antecedieron, el logro, el par elegido en decadencia, con sus lacayos y la prospectiva electoral para terminarlos en su juego, que no aceptan por ola neocomunista (ese tiene algo que, en sus alocuciones ―acolaciones, alocaciones, alasecciones―, da misterio y ambigüedad al concepto que los intelectuales ya han procesado, y lo entrega a sus yerbos como el aparato ideológico, el conspire que irá a descender la nación en un letargo de perezosos, improductivos, vagos y rufianes que reclamen su producto al «degenerador de empleo» los industriales: así fue con la revolución molecular disipada en resumen de unos puntos para las entendeuderas). Porque ha demostrado, el viejo inmamable, loa a los presentes en cuatro presidencias para aguantárselo repetir y contrariar con su voz de obispo ―avispa― yo-no-fui, que es capaz de montar la agenda legislativa proyectos de ley por los suyos de la mano gime y el corazón glande, y hasta le agregarían sus fans una competencia a su currículum ―para él «legado» con jota― es trabajar bajo prisión, grabarse apelando a sus favorables por desaparecer los «nubarros» que apagan su «La Verdad» ―despachada en unos cuantos párrafos en su no apto para elevadizos― del coliqueo patrio.

Una belleza que por a o por be (o velador de sus burgolombianos o paisita independenciero) tiene dónde cogerse de soga y hacerse el pobrecito me robaron la libertad, un pastorcillo entre pastorcillos: y de esa forma, todo lo que diga un ovejuno es complot castrochavista, pretronicolismo, violación a las fundaciones nacionales y a los muertos que le erigen. Solo queda decir, como alguien ingenioso, ánimo pesidente solo le quedan once años, once meses y veintiséis días desde el once de augusto. Entiéndase, de setenta y tres añicos a ochenta y cinco primaverales, una suma enhiesta que dará rasgos de ermitaño a un primer soldado en la burocracia paraestatal; tiempo del fin, la cereza podrida que cierra su carreramen político, sin cabeza los precandidatos, ya no tendrán, ante miles, a quién fijarle el discurso, porque es él quien los avala, sino que ahora sí a un público deberán dirigirse, a unas pruebas que ni deslegitimando podrán acobarde. Un supremido que a distancia aumenta su tormento y lanza hiprocríticas y da apoyo al alcalde amenazado, un influenciador en su guarida, el cambuche, la univocidad, solipsismo de paso fino, café tanto como guste, sus preocupaciones que no faltan pero ese, como sus mongólogos, dan su fe por la seguridad nacional amansando desviaciones de su rectus modus operandi; un santico vístima de la persecusionadera, alentado para defenderse en la causa por un villorrio con la adecuada intención burhuesa, los emprenmenores catapultados y su progenie lista para mandar orden y seguro: fórmula inagotable de paralítico azul.

 

***

 

«Es triste ver los comentarios de varias personas acá, pues hablan con odio, resentimiento ,como si este señor les hubiera hecho algo.Yo me pregunto...»: compatiota (?) a los contra su majestad el bobino.

 

Aguas Calientes-El Pedregal, agosto de 2025


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Mirada Parda, Antioquia-Eje Cafetero, Colombia, enero 25 de 2026.

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