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Mitad de semana

Jose Conejo Saenz, 2019

De todas las consideraciones, eligió el asueto del «Feliz día amigazo», y a las sillas negras, roto el espaldar, extendieron los platos de porcelana, chicharrón requemado y yucas, las suficientes para deshacer el tinto de mil gratis desde el comienzo. Saludó al jubiloso que madruga en pantaloneta a colocarse la cachucha al sol, y fue abriéndose un coro de trabajadores o pensionados que desayunaban tinto, repetían para no bajar la marea, conversaban y se preguntaban sobándose las nucas por el polvo de la carretera, los pliegues de un contratista con el orillo que trajo de las adecuaciones a un año de no dar resultados.

Por supuesto, y con San Juan de la Cruz por entrada, el «A Dios gracias» de los corrinches, la niñita recibiendo su liga para el descanso, hoy recupera o se pierde el estrén hasta la fecha (tampoco negrearla). Despiden las motos con un «¡Ta luego!» o el «¡Epa!», y con el loquito de zurriago o bastón que descaran al paso de libras, la buscadera que entretiene al pueblo y le abre un grito de los vivos, de garganta añosa y jugares de treintón. A la noche son los humos y la carne, o el «Bienvenido, mi cliente favorito», halagos de mesa vacía y sentarse con la dueña a traspasar las horas de trabajo nocturno por la conversación a repetirse cuándo, si nunca más estarán solos, se irá la luz, ella le contará de la exportación cocotera, un hambre el primero de enero fuera de clínica y todas las tiendas cerradas, y él podrá escucharla sin avisarle «Afuera un cliente», como pasó lo menos.

 

San Juan de Urabá, noviembre 26 de 2025


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Revista Digital RAIAL, año IV, n.° 28, Zamora, México: Ediciones Real Academia Internacional de Arte y Literatura, diciembre de 2025.

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