| Annette Meyer, 2018 |
Llamar
por el nombre de la abuela a la hija, y fue porque la tiene de titular del
correo; le dije feliz día y le deseé un alentado inicio de semana a quien Dios
tiene en su santa gloria. Ella lo rectificó, y me entró como una bobadita, la
representación de una viva encauzando el mensaje... Ahora es saludarla a su
nombre, bregar no equivocarnos y dejarla quietecita, como debió ser desde el
comienzo. ¿Pero y los imprevistos que tendrán pie con base a nuestra pasada?
Desde el accidente que nos despidió hasta los que se enteran luego y los malos
hablares: seremos estrujados por la concurrencia, la manchedumbre que
sobrevivirá unas horas más en el acontecimiento: la que desearíamos verter un
poco, así cochina y dando nóbeles a entreguistas, pero en ella, tarde en la
cama, masticando el deseo que se pierde.
Sacarle
la fuente al ensayo de la antigua y enfrentarme en plenario con los adjuntos.
Nada se moverá de forma que ni el Parque de Artes y Oficios detenga sus
exposiciones; algo sucederá entre los atollados, los de la barrica y el
sucesor. La línea editorial mantendrá sus arrastres, solo nosotros intentaremos
desprestigiarla y actuar de modo partidista por uno que tiene lo suyo y lo
comparte. Lo serio es con él; una crítica en «alguno» pero la sentencia
directa, lo saben los que les duele, y termine el año director, hay que sacarle
un libro al contrato.
Veremos
en qué termina la sangre, si se encascara o la absorben los que debieron
permitir el caemos a las manos y un contratexto, la respuesta al ataque. Verdad
que nuestros argumentos serían piedrillas al escudo doctoral, y es asunto que
en últimas debe ser ofendido por ellos: la nuestra ofensa vendría por las
hipótesis de propiedad intelectual, amiguismo y favorecimiento; los hayo en la
misma atracadera, fulgentes solo de dos europeolatinoamericano la tradición y castellana
la lengua. Aunque la paz ya fue otorgado y estos me recriminen, enemigos y
todo, lo simple del campeche y la casa de estudios desconocida y mi franca
aparición en la escena que les pertenece a los sabedores comunicacionales,
doctorados y cátedras aseguradas.
—Evacuando
señor que esto le incumbe.
Y
qué decirles sino los espero abajo: ¿algo de beber?
Este
cuadro para formas las parcelas. Integrar los espejismos, aliviarnos de
infantería, pasarle el tomo al golpeado, resarcir la huelga con los detritus de
la vacancia. Portafolios, sintonías, estertores ubicables en Lima al segundo de
la semana, o los viernes con T. L. que viaja leyendo y grabando a sus colegas.
Es mi ahora y con él me entiendo: lo reconocible, la manifestación que no
entresiglo pero gastante, una porcionadera-casuística.
¿Qué
aprender del contrario se lo retiene fijo en eso no es lo deseable? Por caso la
filóloga ya sabe titular columna y en todo lo visible; está en el taller y
luego la reciben. El sentido es grecorromano yo podría distribuirlo en
precolombina y euroasiática; la dicha en su avance y los premios que la avalan,
uno en los senos independientes, la proyecteadera desde Ciudad de México, una
hormiga tragando un tsunami.
La
actividad no es recompensa porque sí, a la noche del domingo, cuando las velas
se agotan y los platos, limpios, preparan ensuciarse. Tal vez dejando el
proceso, los caminos desarrollando un concluible: andar la gestión con nosotros
en ella, así en el registro de los líderes o en colaboradores segundarios.
Que
se empolle, en la edad sugerida, la destinación al concuerdo, o un conocido
ábrete a la bendiga del claustro. Pero la constancia del que ha erigido sus
órdenes y las recomendaciones echadas, juego con el estornudo y las periféricas
movidas al ruedo. Alistarse en una corriente, o en muchas que se agrupen o en
solo una, grande y nerviosa, y darle granos de arroz por alimento si come,
estimularla a fondo con las participaciones anteriores al acuerdo, al plan en
ciernes. De aquí saldrá la columna «Tumbrales».
Aguas Calientes, octubre 13 de 2025
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Revista Digital Dragón Escritor, n.° 12, Arquipa, Perú, diciembre de 2025.
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