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Soltaron los productores

«Entrada a la vacía», Alejandro Zapata Espinosa, 2025

A R.

 

Móntale el brazo que el documental fue y estas son horas de tristeza-recuerdo, es de noche, el fotografeo destapa las carátulas, nos veremos en una publicación de la que no tendremos noticia, y arriba señorito, de todas formas haces parte del organizar línea postrera, los ensuciadores a nombre de la importancia de Cine, ¿o era Internacional de Cine?, menosmal no hay correctores de discurso entrando sino espectador o acorazonado, invitaste para sacarla, recíbame esto que es de la gestión diaria y no me pesa llevarlos a los tres cortos, o vean los contactos a quienes pueden ascender la queja pero, antes dello, sepan que las reglas las define el mismo centro binacional y nos recogieron los volantes, aunque me pusieron recién llegado a cortar cinta negra y tapar el «Entrada libre» de cada uno, por ahi cincuenta, y en el póster, dos cintas para dañarle el risito al locutor tabaquero de forma ropil universivarios, despreocupación contra rigores hogariles, alianza de hotel y restaurantes que agilizan la vagancia, él guionista donde uno solo muere de los vivos, y lo peor les queda una vez se dan a la bebida el rito de elucubración, pero eso es tema de otro coro, sentémonos en los tres a la que despacha el volante, acabose de falta, el que debía presentarlo salió con que la mujer se le accidentó, una doña cualquiera-inventiada, fui a buscarlos y en las suyas, botellón, cigarro, las fosas taqueadas y no pelos, Navidad sus oyentes, y los que estábamos, el estudiante de actuación, el de los embales con el padre, otro rebuscador de problemas, sálvenlo que él se enloda, y yo, entumida la lengua para decir «Buenas, pasamos a las preguntas; sí, la luz, ya se las prendo; bien pueda don locutor (sí éramos capaces)», pero me encerré en que debía la sinopsis, las preguntas e inquietudes, el cómo se llega al puesto en los créditos, sabiendo que permanecí arriba, leyendo mensajes o contando a los que pasaban taquilleros, escondiéndome del peludo con el que tenemos comunes, ¿les contará dónde estoy?, si hubiera estado dentro, y para eso se es voluntario, para aprovechar gratis el acceso al teatro, verlos armar la escenografía de la prósima en ciudad por Matacanelas, quien sí vio el estreno tampoco se iba a presentar al público, y él, gallardo rechinante, prendió las luces, nunca le había pasado, justo con este Festival que, en la presentación capitalina le retrasaron tanto a otro del equipo, se fue a tirar pestes a campo traviesa, levanten comunicaro y tabla.

 

***

 

Venía de la I. E. Betsabé Espinal, muralizada en la cancha, tres cortometrajes y medio largo, apuro de española porque le movieron de las diez a las doce y ya era la una y nada que terminaban, el profesor Audiovisual, subí loma para metrocable y en el oasis Doce de Octubre me reporté con la compañera ya en cabina, armamos el póster y fui a recibir o ya estaba don, fue el que vimos en el binacional con su madre, salieron de carrera al Poblado, y le eché habla, viendo que no accedía gente lo saqué o estábamos afuera, pídanle que recuerde, a reclutar entre los toldos de emprendimientos local, en las bancas de madres con sus hijas bici, los marihuanos agradeciéndonos la nada, los señores de algodón de azúcar y labios pintosos, decía «Buenas ¿sabían que hay una función gratis de cortometrajes?», más el FICDEH, el del presente y la señalada: esél, véanlo, pueden preguntarle cualquier cosa pero entren primero, rebuscamos y dimos dos vueltas, dentro de la García a un viejito a pareja sospechosa, y a un profesor de fútbol con sus estudiantes revisando un papel, ahí sí no me temía desconocer el corto, que pude ver el día de la desgracia, ni andar con el que me había adelantado los acercamientos para una entrevista: grabación en solo, presupuestos delbolsillo, actores almuerzo y a darle, que lo eligieran dice porque hay financiados con recursos de la ciudadanía tú-yo, no se animaron pero sí a las que «¿Están desparchadas? Cine gratis», y tenía que despedirme por una entrevistica laboral con el duro del sur, un apartamentero-negociante-viejo-petardo, con teatro en su cafetería para lavar los billetes, hubiérame contratado para reprogramar los cortos en ese bodrio.

 

Betulia-San Juan de Urabá, noviembre de 2025


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La Sombra de Prometeo, «Cine y filosofía», año I, n.° 3, vol. 1, Ciudad de México: Editorial La Sombra de Prometeo, diciembre de 2025.

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