| Marco Pinto Valerio, 2017 |
Uler
Trazan
los apodiópticos várices en la terminación del cornejo, y ahí no es donde se
atemperan, están equivocados y permanecen en la tuna bochornosa, tampoco nadie
les dice “Isolofóbico arrancado”, porque van desde antecitos de las cuatro a la
bloquera, etéreo requemarse para unas casuchas a dueño. Él se dará cuenta
picando los rastros independientes, juntico a la reja de la escuela los
plátanos encauchados, el reciclador por sierpes a su indigencia, palmo de brazo
en las canecas de la basura, número de identificación para autoridades en
desfile de restaurante-estación-tintera, harto sudados en su uniformada
apostura. Solos el inefabilitamiento de las canchas rozadas, pasto o trigo de
pescado a la chandita fuera del binacional, descubro por las preguntas
evangélicas ordenando para el día del reúno empanadas, pare ojo que se descubre
y en canción arrastra el equipo, el microfonero que acercó a la profe, la
apuntó y tome su harina que no se iba a ensuciar. Tocados, pasan al engorde
fiestero, aunque mañana sea decente, propague la ubicación merendada, toque a
pecho ante fameliado, y me haga entender los viajes en un término predefinido:
Chocó y Antioquia.
San Juan de Urabá, noviembre 13 de 2025
***
Primicia el recojo
Pausa en detrimento: vendrán con más enlaces y a rellenar
información para las tres siglas, de nunca fin y triste o maluco. El diciembre
me lo gano para sufrir por ahora las interminables ¿ellos tampoco se cansan?
Los del equipo interior, que se ven en las oficinas y hablan en el ascensor,
¿tienen miras por empolvados o los peligrosos en territorio enemigo? Ya no da
gusto vernos de nuevo, ni que me reingresen, esto dan ganas de tirarlo a la
estancada.
El cerebro atornillado por obra de las escancias, datos y
hagaestoyhagalotroyhagalotro, apresúrese ganador que le retendremos hasta enero
las obligaciones firma. Con tal que paguen me doy espacio de dos semanas para
el piso rústico escobillado, las ganancias mientras me pelan el alambre los
encumbrados y me hago a la presión de un evento cada mes. A la hora de la
verdad, no estoy hecho para dejar las cosas empezadas, y todos deberíamos saber
que por ellas quedarán en remiendos o apuros sin victoria. Y a quien ya
terminó, dejó satisfechos a los coordinadores y se da a gusto la espera del
merecido, ¿cómo recibe las nuevas indicaciones de traspasar o verse negado en
lo que le deben?
Las canas por contrato.
***
Cuídales la perramenta, asfixia de monaguillo, planchón
con series de azotea que no avizora la playa, sí los albales y el repiqueteo a
santos cremados en la letanía criolla. Te envío lo que me mandaste, y figura si
hay errores, mientras yo le nombro a los kilómetros la pasada a caldo de hueso,
el níspero probado, sus mentas heladas de manito estudiantil a Palmira, frío de
bus corredor a medianoche alumbrando los accidentes, en boca adviento sobre tu
máquina de coser las temprestades. Dios me ponga a los cuatro mundos, elija
andarme el Natural Paramillo, me enseñe la noche en botas y al paso alumbrado
de los compañeros, potrero de finca desmalezada.
No amilanes, bello pasto verde, sentencia Cafrune,
recibamos las coplas de los que pasaron y al año pongámosle cinta y llevémoslo
del pecho, almíbar, yodo, regencia de patrones. Esto de no acabar: adaptémonos
mordiendo la soga, quejándonos y pariendo por ellos, que pronto se acaba, y
dentro de poco a volver a empacar lo necesario, otras mudas para el despelote y
ahora sí la comunicación directa: vámonos para Puerto Escondido o ¿quién tuvo
el placer, la insignia, el timbre de haber creado gente en un manglar? Piénsalo
que para inventos nosotros, y más con las vacaciones lambiéndonos las orejas, palaciego
jardín en cama y bombillo apáguenlo, rubor de nueces encontradas a desdén por
riachuelo.
Verán el “poquitito de espuma en las axilas” que te dejó
la migrancia, y sabré limpiártelos a paño húmedo de limpiar rocas marinas,
nuevas playas sobre el precipicio, anatomía geológica o excusa para verte en
los andurriales saltando los bustos-hipnosis en la trocha. Todo para
despedirnos en el río rosado: allí flotará la carta salvada por el cuerpo que
no trato de salirse, él en las profundidades pescando su aroma a racimo
podrido, hueste de Citará a los renglones colosales. Y cuando se planifique la
venida, el regreso al fondo, tornarás a verme en tus brazos de concha, en tu
acento ambarino y a las jaladas de la presión les torceremos un arranque de
apretados, juicios en distancia mínima para darle a la leche nacimiento de crecidas.
Aguas
Calientes, 1° de diciembre de 2025
___
«Uler» fue presentado
en la dinámica n.° 38, «Hallazgo
afortunado de palabras», La Voz de
tus Escritos, San Miguel de Tucumán, República Argentina, noviembre 13 de
2025.
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