Ir al contenido principal

Víspera sanjuanera


Renos empacados línea de parque, susto de niño por la adelantada: lo ve el sentado que acabó tempranero el madrugue. Bebe café para tirar las lianas al día en formaticos, no el acabose de año para fiestas o haciendas y compañeros, sé de una occidentalizada-protestante que define todo en «¡EsonolodicelaBiblia!», pero si las Escrituras definieran este mi fogueo, presencia en todas aunque niegue, ahí a mi lado con la camisa por dentro y las revelaciones del Pacífico en tus enredaderas, bendito sea mi papito Dios, sus hijas y el reino que adelantan a corazón, pecho, tranquera y bravura. Hablábamos del repercute en los negocios de la esquina pescadora hacia el fondo, como devolviéndose a la Terminal desde Carepa: el martes salí de Belén con el profe que me llevó de parrillero[1] a comprar unos mecaticos de fin de sesión: papitas, dos gaseosas de dos litros y un Niño Dios para el pesebre que no reconoce nuestra Grande Pacífica: compramos cincuenta vasos desechables en granero (el mostrador con el maíz, el arroz, etc.), y volvimos a por el Niño del supermercado, que tuve a bien mirar antes o si no me llevaría un techo partido a la mitad y un Josésincabeza. Ello salió de los viáticos[2] fundada por grupo de emprendedores.

Debiera, para afinar el viaje, tomar un poco antes de la cena, empatar y más finalizando, para entrarme borrachito y salir yaesdiciembre, el soñado, el querido, el multiforme, y hasta en San Nicolás Bochinche sentaron un año viejo descabezado frente a la tienda ¿de un estudioso? Ahora escucho el grito de un viejo que se pasea por el pueblo aguantando al inoportuno en la esquina, en los puestos o en moto; siempre los despide «¡Malparido!», arrea el zurriago y avanza. Preguntome si  le dan natilla los jugadores o lo ponen al estrén, nuevos mochoschanclascachucha y lo mandan a Montería a que palidezca las señoras a insultos (se encierra temprano, si bien madruga, y no lo he tomándose el primer tinto de bolsillo propio o condolente).

Las tiendas, me quedé, surten en cera pinos de varias edades, y no supe a chismosear las novedosas posibles regalos para las tres familias en el Área, desde el norte piñero hasta el sur colinudo. Hubiera traído al menos un recuerdo que pasó todo el año en busca de mano foránea para salir de viaje a la eternidad de puerta-nevera, viéndoles los agaches a la dueñísimacasa, mujerón embriagado con sosiego de postres religiosos, epístolas de san Pablo a los corintios y al crecer de más familia a su diestra. O conseguirme elnúmerolotengo, de Antojos, para llamar en plena alborada y decirle: «Descanse: que las articulaciones y el corazón toquen almohada: cierre la boca y ponga dedos sobre la barriga, que nadie viene porque todos van al sueño de los llenos; en diciembre la ganancia y el lote suyo, y en después del dolor conocerás el sosiego». Pero ella en el parque, salida del negocio, viendo cómo sus niñas ven a los que tiran pólvora, añorando un día más largo para más preparaciones e ida de los fritos a la cocina, de la licuadora a las servilletas cortadas a la mitad, ganancia y ahorro, notas de fin de año, posibles viajes o recibimientos, el chachaquito pensándola con uniforme, sudando para despachar tres retrasos de hora-y-media.

Con todos los alumbrados, será un día para descontarle a la rumba, y el juego en las bancas administración de papitas, gaseosas heladas, chorreantes en pantaloneta o sillín, la moto es tabla, o en el vestido glorioso, los fines del veme, corta relación en la maniobra. Estar afuera, añorar lo probado. Algarabía a la que no perteneces, aunque te llamen desde acierto.

 

San Juan de Urabá, noviembre de 2025



[1] Eso es con permiso señor de disciplina esta semana, vamos a salir y en dos minutos ya estamos dentro, es por el bienestar y el conductismo que nos apropiamos. No nos va a pasar nada porque vamos con cuidado, y si nos pasa estamos bajo vuestra responsabilidad. Pero no nos va a pasar nada.

[2] Uno por pasajes de metro, que es decir una chichihua, y otro que sí fue grande aunque ya se acabó en préstamo a gastón de quinta.


___

Elipsis, «Navideña», Heroica Matamoros, México: Elipsis Ediciones, diciembre 3 de 2025.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Nanila

Belal Alshugri, 2021 Ha cuidado y la montan como si fuera de ella los niños, esos chillones que la abuela, su dolor, lágrima a cuatro ojos, le dice que no los mime, ni les hable de cerca porque, son así, les terminan debiendo. La vida entregada a quien no es de uno, ni uno de él, esfuerzo que no entra en la familia de sangre cercana, la de en Cristo y la natural es diferente; el problema, si es uno, de los levantadores de hijos que no son suyos: también, con su diferencia, el no acompañamiento seguido, pienso en un beato que no tuvo hijos pero vive, por temporalidad de tres años, con mujeres de uno a dos hijos, no se le han conocido más. Pero regresemos, luego si él se interesa aparece, a la muchacha que come mierda en las Illes Balears: se quedó guerreando la vida —agregamos acá otra raíz: la migración y las nanas, las cuidadoras en sentido lato—, a ver si abre un tercer piso, segundo para la propiedad, una casa y asegurarse algo de la adultez. La llaman dos abuelas, pasemos a esto, q...

Cinco haikus

 Insa Osterhagen, 2018 Vieron un piojo orondo en mi cabeza. Mamá lo busca.   El Pedregal, mayo 10 de 2025   ***   Cierra los ojos. La abuela puso el hilo: rodea el diente.   Faltó un dulce. Parte uno con la boca y da la mitad.   El Pedregal, mayo 11 de 2025   ***   «¡Un avisporro se come mi banano!» Y no lo quita.   El Pedregal, mayo 27 de 2025   ***   Alimentamos las lombrices con dulces: una bolsada.   El Pedregal, mayo 30 de 2025   ___ Bicicleta de Papel. Revista de Literatura Infantil y Juvenil ,  N.° 4,  Zapopan, México, julio de 2025.

Doble ele

Renan Braz, 2026 A M. A.   Por asistencia fue que recobré el nombre del bailarín, el cervatillo, los resortes-piernas del desenvuelto. Le había cogido la maña, por guacharacoso, revolón y avispado, y era verdad, o al menos da indicios de bailarse hasta un zancudo, de recibir los días a salto y encarame. Si no hay dispuestas, y venga dele, muévalo que ese «rocito» se baila así; otra cosa el bullerenge o «La marcha de guerra» (himno). De haberlo llevado a la sesión en el corregimiento a cinco minutos, dos motos una la del «paisa» y otra de monteriano, allí se pondría encima de las informáticas-dos a cardio y certamen. Ay de enseñarle Faz de Chicote (funk), o el Baiana , mejor los dichos, unas sesiones de solos-coreografía, o jornadas institucionales dando cuenta del milagro hecho compostura, insistencia y quiebre. Para contarle que yo una vez con la bachata mona en territorio enemigo, bus y guayabo, bebidas hidratantes, noche en finca extraña (siesta para «curarnos»), ella diz...