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Óbolez

Adobes palmirenses, Alejandro Zapata Espinosa, 2025

El torbellino que partió adoquines en esteras

mirar hastiado que en cristales predica al sol

alto el caluroso apego de la cabeza a la entraña

candor de amores destetados

por la milagrera de las colinas o un vidrio

donde se hacen pantalla los albergues y tú

entro el muelle y lo disuelto no circula

no da al ciruelo dónde arrojarse la piedra

bien alto que parezca sentencia divina

pero el revoltijo de la cabra desune a los novios

les da su respectiva gavilla y los manda al chasquido

de murmullos en filo portero

la separación mandarina que renace en alba lejana

allá desdichados para lamberse error

el disuelto marino que tanto conocen

y porque conocen destierran de la llaga al estómago

y del rumor a la piedad manifiesta que dice

por los ojeadores de la tierra corrompida

acérquense turqueses y abran el paladar

a la madre de las agitaciones

usted moviente que arenal ingenuo

o la oleada a ser capricho de trasbordos

quien una vez se tuvo cometió pecado

bajó a millones la escala de marea

podría venderse en cuanto no haya paseantes.

 

Fátima, enero 15 de 2025


___

Revista Digital RAIAL, año V, n.° 29, Zamora, México: Ediciones Real Academia Internacional de Arte y Literatura, febrero 10 de 2026.

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