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Posesión de mira

OzumbiliaTV

Sobre la cabeza del agua un visitante[1].

Rogó permiso a la intendencia y fue llevado por ninguno a las copias del auditorio, la intriga por el programa cesarista, las reivincidaciones Lisuarte y la copiosa españolía. No engañemos cómo rendirse al Tecámac sin residencia confinua, un viaje partiendo los amigos visitores del corregimiento y qué saben duradero, gestor, a dónde acercarme recién me pierda.

Hi encima, dentro del alma que deviene rinconcito satélite, corresponsable de las señas varias en dependencia o auditorio pequeño. Valerme y surcar lecciones en plenaria experimentada mientras salía del puesto a la banca de los acuasados. Darle un vistazo al público: tengo al frente las gafas, la mesa, el vacío-escalón y todas las sillas desocupadas, expectantes de mi primer discurso en el recinto vacío, menguando mis pálpitos y desmereciendo mi carraspeo, los gallos salen cuando no se los caza, y la mano de sí juro llevar el orden del día inventado en agenda. Y echarme hacia adelante, abrir los apuntes, colocar el lugar y la hora de inicio, servirme agua para libarla a las ánimas y leer según voy corrigiendo:

 

Medio de circulación sostenida, beberán los investigadores, filólogos y literatos de La Tinta, documento de la cultura letrada a peldaño hispanoamericano.

Este documento no pudo escucharse; sí leeres.

 

A la salida un mensajero del apóstol san Pablo la pregunta:

—¿En dónde está la gente?

—¿Le giro una primicia que será recogida en mi tierra como cartón de reciclaje y ni presentarán en la emisora de los arrabales, negocio de areneros?

—Cierta distancia de la Nait of de Livin Ded y los parlamentos como expresión inacabable del videopoema. La gracias estética se compone de otro modo: una lectura audiovisual, a eso aspiro.

—¿Bajo qué óptica?

—Dices tradición: hermetismo-simbolismo.

Y vase tocando los límites que separan las pinturas de los oteadores. La veo y los contornos se transforman en una distancia que tuve haberle dictado: la itinerancia del suelo compone el vapor de las canoas, y fuese a recordar a Pedro su juramento para la marcha a la promisión querida. Me hago a la sombra porque fui invitado; guardé el papel y me lo quitó uno de los penitentes, asegurándose de recibir las gentilezas de la tierra que los sostiene y les da el fruto para el amén. «Eso y más, hasta deshacerlo, bien pueda la extingue», pienso y me lee la boca el ayudante, que expande la sombra para separarme, entendedor y facultativo, al cuidado en las airacias.

—El gusto mío, señores.

—A la vuelta —sacan unísono.

Los motivos florales reforzaron el Atzompa, extendieron la llanura de un patio, y la bulla cantada, unos suplicios en desorden que no los vemos: han la deshora, el tiempo exponencial cultivado en la estudiadina, los certificados y el perfil de investigador en donde las persianas se distinguen. En esa estepa la risa de un vecino es mausoleo, gripienta mansedumbre: el quisco exhala doscientos años de lenguas y bastones, la planicie recorrida por tacos, huesos, linóleos, la acuarela de Ajoloapan atardecido. La viajante llevó una de las maniobras, el viento sabor crema que lo retomamos y dejamos, la bendecimos porque convertimos el recuerdo en desvanes; igual es visible el atavío de la postrera comarca, del júbilo apagándose en un cuarto de leche.

Digo en su trayecto:

—A donde vas habrán comentantes.

—Y meñiques y limosnas, y guarderías.

—Que sepan de ti más de lo que yo supe.

—Más de lo que sabemos de Pedro apóstol, la sabiduría pictórica del lenguaje mediatizado; la propuesta se enciende.

—Tú con ella.

 

Fátima, septiembre de 2025



[1] Basado, por inexperticia geográfica, en la crónica de Magdalena Santana «¿En dónde está la gente?», publicada en el número 43 de La Tinta, «¿Cómo construimos nuestra sociedad? Las demandas de una comunidad consciente y participativa», mayo-junio de 2025. El ambiente, los personajes y el conjunto ficticio deben más a su texto que al colaborador.


___
La Tinta. Revista de creación literaria, «Cuando la historia se vuelve palabra, 200 años del municipio de Tecámac», Tecámac de Felipe Villanueva, México: La Tinta Ediciones, N.° 45, septiembre-octubre de 2025.

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