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«Tolares» y «Encomienda a los James Thorne»

Alexa, 2015

Tolares

 

Prepararon el sábado y él la cuestión que debió formularle hace varios febreros —escrita por Gorge Sand a Pietro Pagello en el mismo mes de 1834, en una edición de «mano en mano» que leyó para un grupo de secundaristas—: «¿y tú, cómo amas?»

Si en vez de escribirle que necesitaba un celular, que estaba en apuros, le hubiera dado la pregunta por escrito o tecleada: sabría a qué atenerse. Pero con el regaño encima, mortificándolo, supo que no era tiempo de pesar ni de rogarle complacencia. En todo caso, volvía, como repitiendo página en diferentes lenguas, a resolver un probable cuadro a partir de esa pregunta; hasta volver a sí, replantearla: «¿Y yo, cómo amo?»

Podría responderse mediante ella, luego de que pasaran líos y amaneceres.

La vio recogiendo las partes del rompecabezas que no solucionaron y tuvo el más intrusivo impulso que puede suponerse en esos momentos: contradecirla con un abrazo, llenarle de besos la crespera, ponerle al frente el libro abierto, en el vacío: «ocúltame tu alma para que siempre pueda considerarla hermosa».

Y besarla, esa noche, al dormirse; o al instante.

 

Fátima, febrero 2 de 2026

 

***

 

Encomienda a los James Thorne

 

¿Por qué lucharse y decidir entre el Libertador y un mundano de conventillo, sabiendo que las lumbreras elegirán, la imantación de las tintas, ya trazando la frente saavedriana, y los bustos se calientan ya al crujido del mazo, y en las academias se prepara una gira de conferencias por su lugar de nacimiento para iluminarla en esa elección de lo cósmico, de las elevadas intenciones continentales, resuelta en la cúspide?

Si lo haces, hombre del futuro, pondera a Manuela Sáenz de Vergara y Aizpuru, sus hendiduras:

 

Vamos, ¿qué adelanta usted, sino hacerme pasar por el dolor de decir a usted mil veces no? Señor, usted es excelente, es inimitable, jamás diré otra cosa sino lo que es usted; pero mi amigo, dejar a usted por el general Bolívar es algo: dejar a otro marido sin las cualidades de usted sería nada.

¿Usted cree que yo, después de ser la predilecta de este general por siete años y con la seguridad de poseer su corazón, prefiriera ser la mujer del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo o de la Santísima Trinidad? Si algo siento es que no haya sido usted algo mejor para haberlo dejado.

 

Fátima, febrero 2 de 2026


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Creo que te quiero. Fanzine de relatos de amor no tradicional, Coatepeque, Guatemala: Club Literario Coatepeque, febrero de 2026.

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