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Huertala

Uligfh, 2019

Escancia vino gregaria alcoba.

Devuelve topacio, súmelo: enseña a caminar a los ronquidos, desarma el yelmo del jinete, dale a los pesares flor de vuelo. En las mesadas la contención que es venida, el terciopelo endurecido por las coplas de labios-engrudo, voces que circulen al país libre, al compañero que universalizó la entrega.

Vuelta al segundo plan: botella por el agenciador, el desaperezado que tenía a sus amigos desde el otro corte de noche, más tiempo a labia: una mesa y un equipo mirando al balcón, a los cartones y al Teatro con solo dentro, la seguridad que busca partida. Entonces el vino presión de juntos, espacio en que departen, evitan despedirse por otra de las gracias.

Por quien detuvo su paso y evitó el primer recuerdo en la incógnita del brindis.

En la glorífica sentencia al humanitarismo, el vuelco al mar, a los desentonos con la partícula divisoria: el terraplén autoritario. El dulce sobre las lecturas de hace minutos; el equipo en reserva; el mozo en la barra, con el dueño, su tío; afuera un taxi creyendo que saldremos; un pichón de paloma se cae del árbol: será recogido de mañana; y alguien que conocemos, un sonámbulo, una sombra vinagre, el licor de otros nichos, pasa sin mirar que arriba están los servidores, la otra botella presentándose («Heme aquí tú que aguantabas: ¡mezcla pero haz algo!») al permiso del carbón para los duelistas.

 

El Carmen de Viboral-Fátima-Aguas Calientes, marzo de 2026


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Revista Digital RAIAL, año V, N.° 31, Zamora, México: Ediciones Real Academia Internacional de Arte y Literatura, abril 10 de 2026.


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