| El San Juan, Alejandro Zapata Espinosa, 2025 |
Cálmate hoy viernes a pesar de las
mañas que soplan el invento de ganarse el vivir rentista a la inauguración de
un ganado con suegro cuidador o lomas amontonadas en contra de la fuga de
capitales a la banqueta lance compañeros que una piedrada es poco y esos
rotosos han ganado más de lo que han soltado ellos, pensó Corio. Y zafen la
manivela, destapen las chanclas, rieguen la coca en el gabán del conservador y
demuestren que por la muerte se desmemorian las cantinas y...
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Victoria, residente de San Pedro,
los lenguaraces y pichones que no aguantan un alma valedera entre
esculcadores-matoncitos, la afinidad con el patrón pisado, desgracia en la
ración de tierra, más de nadie que mío. Da un pregón a las cumbres, vieron callados
en dónde estaban y no los pasaron o les demolieron las hombrías humosas a
alcohol de alcantarilla, a paciencia de techo despegado, moscas mercenarias que
surte del país a las rotencias, el difamador en genocidio y la casa de payasos,
ay del poder que no responde, el dragón pisando la testa incorporada, nuez a
reducir entre fronticios.
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Al cinco despueses no sirvan ni
preparen que el sostenimiento de los huesos a malbaratarse verán la dicha de
saberse rechazados como lombriz en lomo de oreja o dientes de niña boba, culo
de enfermo malacaroso y axilas de obeso en el plato de camarones donde le
destapan la olla sostenedora de tripas cansadas de bregar un hipopótamo desde
los sesenta, o boca del dientipodrido y su gusto cigarrillero, mentas de
aguardiente para emplatar que le niega a su mujer, un palito trabajador en lo
inútil que es un por quién inbebible, destrocen las chozas, hagan del porvenir
una idea grotesca, corten los columpios donde más alto el viejo, díganle a la
luna que ya partió la canabria y enciérrese cada uno en su respectivo muladar,
y emprenda el cautiverio de los gérmenes, adelante la venida del sietebesos,
amigo de comunión famélica.
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Horizontal fumaba en papagayo y
divertía sus niños tamberos a guarapo y chunchurria le olían las comisuras que
pasaba una morenaza de las potentes a lamber, eso que don le arrebataba un beso
y la tiraba a otra por hora. Los animales le consentían que los llamase para
mandarlos a la copa del faquir, y para subiesen los mandaba por canecas de agua
y leña de los árabes, el conchudo. Todo por disvestirse, frenarle el vuelo a
las aves-hormigas que dejaba crecer bajo reglamento que pretendía finalizar
cuando una de ellas creciera, pero chiquitas se mandaron y le fueron corriendo
el sofá-cama a la vega del río, luego a los caimanes y con un aluvión tuvo para
naufragar a la cascada de un set boliviano. Lo mandaron al camerino del jefe de
produccion, y vivió de su lindura hasta que le quebró las patas una luz mal
tenida.
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La muerte hoy es sionista
Lección de austero en el domingo,
a las canas de la apetencia, y no latentes, como es de taomismo el vestido.
Jueves por derrame la mesurada entelequia Matheus Theophilus y los años
dedicados al frente del pedimos, la kantina en resollo a las orejas del
laberinto deschalecado y un «Madrugó y la mató un carro». A los viajeros de
Andes en Cartagena de Indias se les acabó el plan vacacional por matrimonio y
ya se dedican a tapar huecos del baile en cuarto piso prohibido más no a ellos
y la invitación al caféconleche: a la suegra de casa, cinco, la mandaron a
donde los tamiliares. Díganme si hace falta cabecearse a Ander-Egg y su
epistemología del taller, en el caso de la ponencia literario, y aunar el
empirismo con nociones transportadas en República Argentina al Perú del estimásemos
Yarec, muy formal sus invitaciones, el gráfico y el certificado para compartir
al que pronto será un año sin vernos, cuando en Robledo ha parado a tinto las
ilustraciones. Planeaba la caleña, al búho de «búho de Minerva» —el tarseño
papá mío, en la reunión, eliminaría la ene—, con los archivos fílmicos y el
trabajo de periodistas-mártires, en la aldea global y la interconexión y el
mundo tocando a la puerta, se aproxime a otro modo de infamia, de brutalidad
humana con los perfumes de corrección, seguridad y occidentalismo a nombre de
los valores que todos defenderíamos, de la religión misma que tienen de plazo:
los que callaron, los patrocinadores, los muertos y su clasificación para
quienes dudan o exigen prueba hasta el sonrojo, las estrategias, la propaganda
lavada, las selfies y los cánticos en las ruinas, la prueba material de que el
egoísmo de un «pueblo» vale sobreponerse al «terrorismo» de palestinos y
simpatizantes, fórmula macabra para el periodo en que cometen, burlan las
treguas sostenidas por baba y comprometido temor de funcionario.
***
Pero el otro, Corio, que no entro
a la clase, arguye, compartiendo con la muchacha —¿caleña qué no joven es?—,
dando lauros a quienes apuran el búho retrasado o lo avispa desde el progreso
de los eventos a sangrarse y roerse los lagrimales, a perder conceptos con la
masacre, a solo pronunciar un nombre por inanición, la pálida culpa del
maquinaria pesada.
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Descansen encuentros regionales
de emprendedores en el Country Club sangre azul-verde apoyado por la revistucha
donde se expanden los proyectos inmobiliarios, las dos habitaciones a
doscientos o trescientos miilloncitos, un muladar de plata ni el impresionante,
para convivir señores dueños de empresas y amas de casa grabadoras de todo
cuanto no les acontece, desde el chillido de la barriga a la repartición de
tiendas en centro comercial, recomendación pagada y véanme amuradas tierrudas,
cabellos grasos, madres oferentes de local, papitos no jubilados, el techo
abierto a las tempestades, glorifiquen el dios que les desprecia, por el cual
vive la madame en sus conciertos y en
la invitación del futbolista o el hijo de narco para hablar de lo que, lloren,
alguna Facultad derramará sus alumnos, ya el Doctor Honoris al reguetonero,
mientras los valores que asalarian empleos de organismos internacionales se
muletillan en los trabajos de grado, en las intervenciones orden para ocupar la
vacante y el movamos algo o nos creen idus.
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Apenas su rivalidad con otros del
monte, el chocoano que pesca en aguas cristalinas y recoge frutos a su canasta,
pero el procesado, las luces multicolor y el cartón por producto, la gerente
lívida, las ojeras mareadas y el teléfono que suene, atarbán, activo luz, cocineros
preparando la pizza con medio sin queso, las ocho-nueve y siguen entrando
jugadores, domiciliarios, dos negros que pausan la beba, el que debe pasar de
los comprando otra gaseosa, y ejectivo o tarjeta, el poder vacacional y las
sobras a quienes sostienen la sede llenabobos, ruda que en nada atisba un caldo
de gallina, las patas sustanciosas, el arroz sírvase, aguapanela y traicionero,
procura devolverte o no pasar la arriba, señor de cincuenta kilos en el aguijón
espaldero.
Aguas Calientes-Fátima, octubre de 2025
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Paradigma, México, noviembre 22 de 2025.
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