| Imagen tomada de internet e intervenida por Mal de Ojo, 2026 |
La demagógica payasada
Triste el comentario de un
cercano decidiéndose por una de las dos fórmulas actuales, azucarera (diría caucana pero le salieron adelante) o
costeña, en el marco (repertorio, plancha o evento) presidencial de estos días,
y eligiendo a la primera, elección de muy fácil seguimiento: respaldo del
quemado exsenador, gritos y suposiciones (misticismo clase alta, sentible en
carne por los de abajo) que, más congoja aún, se cree el susodicho, el bueno
del padre. Menciono los gritos y tiene que ver, además de los espectáculos —estadios-tribuna;
mesa radial-discoteca—, con «el lenguaje militarista en educación y cultura»,
el saludo a la bandera, los gestos que aseguran como habitus los reservistas de
esquizofrenia declarada.
Los dos se deciden por
asegurar la nacionalidad, el patriotismo desde el mínimo que ocupan en su
defensa. Contradicción invisible que de todas formas hace a la otra coquita, a
la reportera con intereses presidenciales (todo colombiano-panameño, diría
Vallejo) preguntarle cómo va a hacerse sentir por las clases bajas, alguien que
desciende la etiqueta de bufet para ser entendido. De nuevo, el lamento es que,
si bien es palpable el descaro, el primero en mencionar su cercanía (por uno de
los dos, que es lo mismo a la hora de la verdad, si es que hay segunda vuelta)
con ellos, su enemigo de clase, «porque en todo Estado capitalista —Iñaki—coexisten
dos naciones enfrentadas, la de la burguesía explotadora y la de la clase
trabajadora explotada».
El sadomasoquismo (¿existe o
toca inventar el neosadomasoquismo?)
entra justo por la medida barata, fácil del show,
los reels y la repetición de tres
planes: seguridad, desregulación del Estado y empresa. A quien mencionamos, con
que empiece por seguridad, asegura el
voto. (Importante lo de Robledo sobre el innombrable: que en dos periodos, como
presidente, de «mano firme» —como «firme por la patria» se propone su combatiente
electoral—, no haya acabado con la guerrilla —¿porque la necesitaba como
negativo?—, se inventase falsas muertes en combate y quisiera otro tercer
periodo más de muerte institucionalizada).
Propuesta de acción
Así delimitado, el «bueno»
acepta la pateada y agradece, y describirlo como tal agrega cierto determinismo
a la lectura. Pero no se trata de dejarlo así, ni que por optar entre dos de lo
mismo deje de ser de la nación (internacional) «clase trabajadora explotada». Al
nacionalismo neofascista, «patriarco-burgués», y a la «estructura psíquica de
masas alienadas», debe oponérsele mediante los «clásicos métodos de la cultura
creativa, crítica y desmitificadora»: la vitalidad generativa del pueblo: este absorbe obras e individuos y los dinamiza
en comunidad, mito, génesis, siendo posible ubicarlo como «sujeto cultural». Es
la opción que rechaza, de últimas, toda peregrinación fascista: veáse las
aglutinaciones bajo techo, como un hangar televisivo, y no los parques donde no
solo asiste el militante sino también el vendedor de aguas, el rezandero, el
sobador, un viejito acompañado por su hija. Esta «realidad misma» debe leerse
en los ojos del oyente, y reproducir el discurso (obra, interpretación) en sus términos, en este pedazo de la galaxia
y en este momento del mundo, parafraseando a Kusch.
Volviendo a Gil de San
Vicente, la izquierda
se enfrenta al dilema de potenciar la cultura revolucionaria y el placer de
la subversión, que giran alrededor del valor de uso [ritual, comunitario], en vez
de seguir siendo peones pasivos de la culturilla alineadora creada por la
industria político-mediática [pasiva] burguesa o por los intelectuales
reformistas [importados, por lo tanto ausentes como objeto sin significación],
que giran siempre alrededor del valor de cambio.
Sin la opción cotidiana (el diario como prefiguración
de alcances totales), la solidaridad internacional y el rescate, la
proliferación, la escucha del eco americano, el neofascismo podrá repartirse
muchos «buenos», y los «buenos» no tendrán más que dos opciones, y ninguna se diferencia. De lo contrario,
el redoble militar será enfocado en menos de un segundo en la tele, y será solo
disponible para un auditorio pagado, unas luces que titilan la «ficción
democrática» que defienden: porque no tiene raíz sino en el consumismo de
pastillas salvatorias, debates para desocupados, y emisiones reemplazables por
la juglaría local, símbolo que comparte cama.
Caucasia-El
Bagre, mayo de 2026
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Revista Latinoamericana Mal de Ojo, «Escrituras contra el fascismo», Chile, N.° 41, mayo de 2026.
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