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Nunqueno

Lévita, Alejandro Zapata Espinosa, 2026

Las llegadas terminan por dificultarse: es la demora los que venían, anuncios trocha, en moto (y la moto seguía a la ciudad, a rasparse sin sentirlo): y un furgón ladeado nos tiene a la espera. Siete y veinte. A las ocho, por orden rectoral, debemos haber microsocietarnos el colegio: el gusto por lo incumplido, y la inevitabilidad de oponerse, y el poder en juego que nada tiene para decir (infórmese y calle), resbalan el frío acondicionado por el lado gustoso del aburrimiento: compiten la pereza y el cansancio: pónganse a mi nombre, a dañar sanos lineamientos, rondas que no fructificaron: los haraganes todos de la biósfera, los que nacerán para guardarse en el nido decrépito de júbilo y grasas que terminarán poblándolo de carcoma, vengan, siéntese en el bus quieto: no vamos para ningún lado, y eso nos alegra.

El conductor salió a enterarse, a gastar su cartucho de interés y desgana: nosotros debemos palpar la cojinería, el muelle descontento de amanecer para otro que delineó el inconformismo en obligación.

 

Cacerí, abril 23 de 2026


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Revista Digital RAIAL, año V, N.° 32, Zamora, México: Ediciones Real Academia Internacional de Arte y Literatura, mayo 10 de 2026.


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