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Textos a «40 años del cierre de Gorgona»

Fierros, Alejandro Zapata Espinosa, 2026

Haikus

 

La enredadera

se ciñe a los barrotes

de la isla del Diablo.

 

El Pedregal, mayo 7 de 2024

 

***

 

Canta el grillito

entre los prisioneros

e inicia el coro.

El Pedregal, mayo 8 de 2024

 

Poesía

 

Julius Fučík

 

A letrillas, en recortes sobrados, el suceso, los esbirros, la catadura burocrática, el rededor de semanas tentando cambiar pero manteniendo los interrogatorios, las acusaciones por seis crímenes y una odiosa sublevación armada a la cruz del funcionario. Las preguntas de los millones no caerán por deshonra. Celda o penitenciaría, los golpes conservan al condenado, le dan por nombre héroe, lo sacan del vil sosiego a la ardorosa tarea. Y aunque sepa mucho y distinga a Pankrác, solo recibirá papel y lápiz y devolverá manuscritos. Briznas que se entrometen al espasmo, que despejan el claror de la partida. El pulso ausculta los rumores que faltan por derrumbar: la gloria es un cántaro disminuido a retrete... y no le queda de otra a la sed que abrevar allí.

 

El Pedregal, mayo 7 de 2024

 

***

 

Cuaderno de Ho Chi Minh

 

Sí es una mujer

quien sube dos torres frente al Tsingsi

y espera

el regreso de todos los que reciben

«solo una taza de arroz rojo»

y salen con la flauta

por la claraboya, a avisarle a la mujer

que les manda dragones a los sueños

y les emerge la luz contra el muro

que pronto el cepo en la derecha

los dejará salir

a formar la tercera torre.

 

El Pedregal, mayo 7 de 2024

 

***

 

Ya que para mí hay

solo una taza por comida

media palangana de agua

cincuenta y tres kilómetros a pie

y la noche calando el pozo en que me siento

que para la muchacha

solo su maíz

en la punta de la cordillera

como un espejismo desterrado

la resguarde.

 

El Pedregal, mayo 8 de 2024

 

Cartas

 

El Pedregal, mayo 8 de 2024

 

Tío:

Supe del canazo una noche llovida: el puñal que respondió a un golpe mandó al boxeador a otra lona, a la que no podemos acceder mientras paguemos impuestos. De ahí empezaron los correteos por dónde lo irían a meter y con quiénes tendría que habérselas, por cuánto tiempo y quiénes serían los encargados...

Yo le perdí la pista desde esa noche.

La vine a retomar con las llamadas para pedir plata, lo que se recogieran, cualquier cosa, entre los hermanos, la tía organizaba los aportes de los de Medellín, o motivando a que lo visitasen: una misma persona hecha rutina es igual de cárcel que el nombre. De la billetera de papá solo salió cincuenta una vez: la cosa iba por buen camino, la evangelización le antepuso a Dios, vestía como pastor adventista: la camiseta blanca al fondo, el botón del cuello puesto, la gomina y la ola militar... y fue Tito Gómez y, en la celebración con los guardias desprevenidos, les cantó...

En la parte de «Estoy viviendo un sueño / Me siento único dueño, el amor», y la vocal alargada se le amplió el rostro, la barbilla y el bigote azul depilado, el corte militar y el traje de adventista en un conjunto salsero, los ojos fijos en varias atenciones, y relucientes, dando fe de que no había en ellos seguridad ni repetición de comidas ni jabones secos ni juicios ni togas...

Y la grabación se detuvo por falta de espacio.

Ahí, en ese minutico, me enteré del fenotipo Zapata: el cráneo rapado, la quijada angulosa, los pómulos del tamaño de la frente y las cejotas, y la flacura en la nariz y en el cuerpo entero; y recordé, cuando visitabas a la tía las vacaciones del Ejército, los besos, un televisor dando las noticias en la habitación a oscuras, la barbilla azul y sudorosa de la sopa tomada, y del prohibido de papá con los besos a otros que no fueran él; y la tarde que nos dejaron solos, venías de Tarso a hacer el curso de vigilancia, como el tío, o a probarse con alguna empresa, y almorzamos tajadas de papa medio fritas bañadas en aceite y limón mandarino.

Papas así no he vuelto a probar, si bien he intentado echarles limón y dejarlas a fuego bajo, pero no saben a papitas de calle y a malvivir.

Más después, acompañando a mamita a traducirle la formalidad del asesor de seguros, lo vi pasando, en los bajos del metro de La Estrella, debajo del puente, que llevan al transporte de Caldas o a las veredas siderenses, con un bolso, el mismo corte, ropa negra, los bizcos indistinguibles, a menos de un metro... y no lo saludé de beso en la mejilla ni abracé al Zapata que lleva nuestro físico como blasón cimero.

Me hice el que no sabía si era o no era...

 

Alejandro Zapata

 

***

 

Armenia Mantequilla, mayo 11 de 2024

 

Hombre:

El bostezo que acabó de salir es de ganas de noche y fiesta. Acabé el trabajo donde los Sepúlveda: arreglitos de cemento en los desagües tasajeados y unas goteritas fáciles: las tejas en vertical. Gasté dos horas como mucho, mi Alcides. La cosa fue meterme. Si la señora de La Herradura me hubiera hablado, no le escribiría porque usted sabe: los de la cantinita empiezan una y uno sigue y eso es para trasnochar, para abrir las garrafas.

Yo lo extraño y no le digo esto con el fin de aturdirle el sorór. Usted sabe, Alcides, que los mulos lo esperan; y lo del café, pues arriba, la movención. Sí, hay quehacer, hay mujeres, hay niños, hay familia; usted debe mantenerse al día con el tiempo y no enloquecer el aguardo.

Téngase... que con tal que haga eso ya usted puede vivir.

Fórmese para que nos enseñe. Métale ganas a esos cursos de los practicantes y ya veremos dónde los podremos aplicar. La de los tintos se nos unió, tras una guerra de vaivenes y de displicencias, y la tenemos repartiendo en los comités: ya los de promoción le dieron un eje: es solo que les el sí.

Coja ánimos y toda la cosa que pronto nos veremos abriendo monte; como le digo, estos Sepúlveda me tienen la boca ocupada.

Dejemos: más despuesito le mando algo.

 

Raúl Agudelo

 

Aforismos

 

No haber camaradas, ni amores, que entren como el aire, dos veces al día, a saludar el encierro.

 

***

 

Al menos los anarquistas responden con valor; yo he desfasado toda teoría con el ansia de morirme antes de juicio.

 

Microrrelatos

 

Disciplina

 

Una vez en casa, llorado con los familiares y conocido a las nuevas simientes, le mostramos su habitación, la que no dejamos morir en mugre, y lo íbamos a invitar a la cocina, no eran ni las diez, pero se acostó al toque de queda...

-Con los camaradas allá.

 

El Pedregal, mayo 15 de 2024

 

***

 

Corruptores

 

Lo guardias encerraron una Virgen del Carmen con la visita conyugal.

 

El Pedregal, mayo 15 de 2024


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40 años del cierre de Gorgona. Poesía, prosa, sonetos, haikú y otros... Carta I, Medellín, Colombia: Brevísimo, 2025.

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