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Entradas

El sacrificio

Eduardo Davad   Mauro, esperando el metro, se propuso, firme y veraz — contadas ocasiones lo hacía — formarse un límite y seguirlo. « Es hora de encontrarme. Obedeceré una vida. Mis antepasados existieron sin entenderse con uno. Pero yo, conscientemente, hablo . La mía será especial. Una ciencia o una religión. (Apuesto a que mis vistas me engañan. Debe de haber otros antes que yo, preguntándose sobre lo que me preguntaré) » . La voz de la estación informó que el tren se demorará. Lluvias o algo por el estilo. « Si llueve, las piedras trituradas se mojan y el río crece, crece mucho » . No se asomó a ver las piedras. Tomó asiento y, poniéndose las manos entre los muslos, continuó: « Soy Mauro, de La Estrella, Valle de Aburrá, Área Metropolitana, Antioquia, los Andes, Colombia, Suramérica... Son las ocho del 24 de septiembre de 2022. Mi madre y mi padre son de acá y yo moriré — lo más seguro — acá. Esta ubicación de espacio y tiempo me afirman en donde estoy. Al pensar deberíamos c...

Goterones deshilados

Ritmo 1 , Robert Delaunay, 1938 Viernes, 18 de noviembre de 2022     Entendiendo el fin de año, o diciembre  — que viene desde octubre; para algunos desde agosto — , como un fin de periodos, como un cerrar etapas, un tiempo descalabrado que busca renovarse con nuevos meses y propósitos, me concentraré en lo que la muerte  — sí, morimos con el año que se va —  puede contribuir a mis notas. La promoción singular se debe a que  « Es en virtud de la muerte que mi existencia es verdaderamente mía »  (Krasnova). Pensar a mitad de año es pensar con los rines sin desgastes valiosos. Hay un sentimiento colectivo que me revuelve en la populosa dinámica decembrina, pingüe en destellos y maromas de payasos barriales. Es el ahora indicado para echar cuentas: inicié el año con tres objetivos: aprender a bailar salsa y a bailar tango, y cruzar las fronteras de los municipios que vislumbraba desde el rincón del mío. Las dos primeras, a la hoya: no me muevo ni para...

Desuso conlleva desaparición

Autorretrato de Utermohlen (2000) Las tareas de casa , de Natalia Ginzburg, describe a una abuela y a sus hijos ya grandes, con esposas y retoños de visita en verano, y a través de ellos manifiesta el relevo generacional, el choque de edades, la herencia de costumbres, las tareas domésticas, etc. Leyendo desprevenido se consideraría el retrato de un hogar en vacaciones, la disposición de las familias contemporáneas. Pero es un ensayo. De los variopintos enfoques, seleccionaré el que centra la inutilidad de los oficios. La abuela se levanta, aún de noche, y amanece en el sofá del comedor, queriendo ponerse a fregar y barrer. Espera, bebe café y fuma, «al acecho como un buitre», sabe que los niños despertaron y recuerda cuando, recién despiertos, bañaba a los suyos, los arreglaba, les servía café con leche y los sacaba afuera. Ahora sus nietos se quedan en la habitación, acompañados de historietas y bizcochos. Los padres aparecen sin chanclas —la madre se pregunta si desaparecerá la in...

Peregrino y Virgen del Croma

Peregrino en un valle rocoso , Carl Gustav Carus (1820) Peregrino   Soy nuevamente de camino a la lluvia —tan poca como un fraile—, las medias encharcadas, aplastando los hombros, ocultando la cabeza de las lumbreras, amigo del vaho, tras la partida.   Lo que me espera, lo conozco: saber la brizna en la cara; fuera valijas, trastos; me tengo por equipaje; mi dirección, un sendero tan propio como mi suela; un perro, ¿hace cuánto ilusionado en mí? Yo teniéndolo por enemigo, ambos en fila, hacia la quebrada, entre el cañaduzal, borrados por la neblina, vapor de monte.   *** Audio lectura   Virgen del Croma   niña que en vientos grises vientos verdes aguardó Alejandra Pizarnik   como roja la calle de subida al ambarino de los frontis al violeta de los rostros al azul de las uñas y al magenta de las cortinas   le sucedieron los grillos y sus palmas cortadas   ___ Revist...

Enhorabuena

It Shoots Further Than He Dreams ( Dispara más lejos de lo que sueña ), John F. Knott (1918) Diecisiete mil jóvenes se propuso el Ejército, como meta, unir a sus filas, y apenas logró el 43 % de lo planeado. Alrededor de siete mil soldados prestarán sus servicios durante dieciocho meses. En la recta final se les pidió a los oficiales aumentar la campaña de reclutamiento, cada uno con una cantidad de asignaciones por cumplir, y fallaron. La incorporación empezó hace dos meses en los sesenta distritos militares. Este diciembre lo pasarán con menos muchachos. Y eso está de maravilla. No lograron lo deseado, pero los que ingresaron son muchos de por sí. La noticia hubiera dado más gozos informando que el porcentaje es cero, y que además hubo comunicados públicos que rechazan el militarismo y las condiciones que lo hacen aparentar como la única salida a un futuro de miseria. En todo caso, el titular dice que la baja asistencia preocupó a los camuflados. Me gustaría asegurar que este es e...

De fuentes

Estudiar no es conocerlo todo; es intentar conocerlo todo —con la sorpresa de morir en el intervalo de más provecho: ¿es Jung el impar que testifica: «Con ello [ Mysterium Coniunctionis ] mi tarea estaba terminada, mi obra hecha y concluida»?—. Los avances (traducidos en lecturas, prácticas, visiones, golpes de suerte) auxilian, definen a las obras, y, en cierta medida, las justifican, son la hondura que no creen tener. Ejemplo: Mondrian, abstracto por ontonomasia, teósofo y lector completo de Rudolf Steiner, que dio luces de la «malla cósmica», el átomo que es el universo en sus pinturas... O los surrealistas, Freud, el uso del inconsciente y la «inspiración» que les generaba el arte de los locos. Por tanto, los manifiestos razonan (y ubican) las acciones, que pasan de ser sueltas a conformar un englobe de apropiación. Reclama el carácter estudiantil en el artista: el maestro procura firmeza; el discípulo, actualización —o transgresión— y continuidad. El maes...

Era un lamento

Insula dulcamara , Paul Klee, 1938 I   ¿Cómo entristecerme, Pompilio? ¿Cómo llorar si la cumbia es cumbia aun si es triste? Me lanzo a las penas, no en busca de sanarlas; en busca de abrirles un mejor aposento en mí, una morada con luces y sin otrora pancartas de bienvenida, innecesarias, hábiles para hacerle creer al fresco arrendatario su particularidad No, en verdad no hay elevadores que guíen mi bisutería ¡Ay!, ¿cómo perderme en la honda lagrimera de los vasos? ¿Me enredo en los espinosos lirios de guarnición? La solidez corporativa, el mercadeo narcista, ¿dónde me hago un espacio? He crescendo marino, he postrimerías banales Martirizaré los cultivos para luego echarlos en la argamasa, porque de algo estoy seguro, y ese algo no merece la pena mencionarse hasta que me sirva de alivio A esto me condenaron, esto me dijeron que me pasaría... El hemisferio de las necrópolis, donde los menos culpables visten sus metros para descansar Nadie se escapa, ay, nadie sale limpio: colo...

Varios alborotos

Fotografía: Sergio Acero Antonini de Jiménez Castillo, profesor español en la Universidad Católica del Norte, dio un conversatorio en la Asamblea de Risaralda sobre el 12 de octubre. Alguien compartió un fragmento: Era imposible la reconciliación dialéctica entre dos civilizaciones, una que era civilización y la otra que no era civilización. Imposible... Una tiene que perecer. Lógicamente tenía que perecer. ¿Cuál? La primitiva. ¡Como perecieron los cartagineses de manos de los romanos; como lo hicieron anteriormente los fenicios de manos de los cartagineses; como lo hicieron igualmente los iberos de manos los fenicios! Pues esto, en Europa, nadie tiene ningún problema con aceptar esto: pues como tenían que hacer los indígenas de manos de Occidente, ¡claro! ¡Y bendito sea el Señor que así ocurrió! Y bendito sea el Señor que así ocurrió. Por lo que se sabe, miles de internautas y una senadora se indignaron y, por supuesto —si de Jiménez, un académico, lo expone, cualquier baboso tamb...

Sor Francisca

A falta de un diario de lectura —intento realizarlo con los tomos de la Comisión—, voy a referirme a un fragmento de la autobiografía de Francisca Josefa de Castillo. La edición es de la Biblioteca de Escritoras Colombianas, rescatada de las estanterías de la biblioteca del Obrero. Había llegado acompañada de Soledad Acosta, Elisa Mújica, Silvia Galvis, Abalucía Ángel, entre otras, y terminó sola, con sus facciones de sosiego y pesadumbre, bella en su totalidad. Ese día buscaba un libro básico de medicina para mi hermana y, como el segundo piso está en mantenimiento, anduve el azar y la encontré. Pretendía a San Agustín o a la Madre Laura —para buscar a Dios voy a sus dependientes— pero la vi a ella. El consuelo era hacerle «entender esto para que huyera del trato de las criaturas y no buscara en ellas a Él». Copiaría los trece párrafos que componen la revelación de Nuestro Señor, inherente a la monja —antes de poder hablar, siendo una niña de brazos, escuchó que una imagen del Niño...

R hermeneuta

Acabábamos de ver Pocilga (Pasolini, 1969). La organizadora prendió la luz y abrió el espacio para conversar. Un hombre, en la primera fila, se ladeó en silencio, reconcentrando las ideas en su movimiento, para compartir su interpretación . En resumidas cuentas, la película es un ataque a las «élites poderosas», a los reyes y a los aristócratas. A los cerdos. Significó las estrellas en la almohada del señor Klotz y el monte lunar como Plutón, el dios del infierno romano, donde se juegan las franquicias, los peores cometidos. No estoy seguro si sudaba, pero el brillo en su melena y en sus brazos peludos resplandecía con él. Desbordaba los ojos, arrancaba una sonrisa y la detenía, volteaba para alcanzar a todo el público. «Yo porque leo desde los dieciocho —tiene cincuenta o menos— y sé mucho sobre la gnosis», dijo. (Las comillas son aproximadas). Mencionó antiguas civilizaciones y ritos malignos. Tomó un libro del bolso — El péndulo de Foucault — y explicó la portada de la edición Bomp...