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Los aparecidos

Thomas Le, 2018


—¡Nos huelen!

—¿Cómo sabe? —respondió bajando el oído del techo.

—Reflectaban las esquinas, creyendo que éramos como los otros.

—Los que encontraron...

Suspiran y guardan silencio.

—Pero no saben que escuchamos sus ruedas, y sus conversaciones.

—Tampoco es que hablaran.

—No hablaban pero devuelva un minuto —revisan la grabación—: saben que hay más.

—¡Les dijeron!

—O somos muy evidentes.

—Y así hasta que nos atrapen, con el hueso de lanza.

—¿Ya sabemos que saben dónde estamos?

—Sabemos, como mucho, que estaban encima y que debemos mermar las raciones.

—No gritemos...

—Ni hablemos; quizá y hablen...

—Como es de costumbre: «Abajo, Control; no arriba, como creías, arriba no Control; abajo están. Procedo, Control».

—¡Y solo tendrán carne! —trataron de verse la «carne» en la oscuridad.

—Que pasará a sus interrogatorios...

—Y esperaremos ¿qué?

—Pues que nos hieran, que nos estudien hasta que se dé la operación.

El otro sonríe:

—Llevamos años esperándola.

—¿Y quién le puso término?

—¡Chito; vuelven! —y se arrincona con el otro, tapándole la boca.

—¡Pasan; apague la cámara!

—¡La moví...!

—No la habrán visto: vienen sin reflectores.

—Pero ruedan cada vez más cerca...

—¡Y hacia nosotros...!

«Procedo, Control...»

 

El Pedregal, enero 2 de 2024


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Sueños Eléctricos, Ecatepec de Morelos, México, año 1, núm. 1, enero 30 de 2025

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