| Alejandro Zapata Espinosa, 2025 |
A Y.
Estar en todas, a las dos abriendo los mosquitos, quémame
cielo, aire acondicionado y aspas de helicóptero que no levanta, ¿y el
trasnocho para quién? Abro camino, otro más en la zanja vital, y piense en
mercados adelante, ¿dónde me distancio o me descompone la loma?, veme, ese era
yo con las espaldas sangradas, y ahora, desayuno sin aliño, el cuarto de
cincuenta limpio a seis manos, una la de Oriental me aceptó maní que le da sed,
la otra, morena que vio el tijeretazo, no aceptó, y pude ofrecerle mecatico, no
soy capaz de pensar en dos y en nueve, salgo para el rato y me devuelvo porque
debía mercar agua o soda.
Responde a los adelantos de lo hecho, espera que va
sumando y tú perderás en baba, lo que ganes para ti es alimento de niño mimoso,
dentro de la sesión me leo y callen, las diecinueve tierras estofadas, yo
dándole a la yuca en uno de los ministerios. El equipo habilitado para registrarse
hasta el aligero de tradiciones antropofájicas, unas matronas de chancleta
rebosando el umbral del restaurante adventicio, El Rincón del Sabor, a las
cuatro y media sale el corazón propio, la que sí atiende y guarda la plata en
la jíquera. Esto no era lo pensado cuando mencionabas la insurgencia, el padre
te pregunta si eres viajero o local, Uveros y San del Río, trabajo «Porque
oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en
nada, sino entremetiéndose en lo ajeno», usted lo acabó de
recitar entre las imprecaciones a las cincuenta veredas que le falta
presentarse con hábito, el inconveniente, y sigamos con el apóstol: amonesto
como hermano, es falencia de la Iglesia[1] y no de los habitantes por
desconocer las respuestas litúrgicas. Muévase o deme, pero esto de vernos y
avisar al otro «Se le cayó el muñón» cansa, y que lo diga
Fernando de Betulia, mandadero o contraentregas de oficinista con madre en
parque, barba ayer cortada, uñas de manicurista y folios pendientes en
secretariado, puedes estar en siempre dado el caso de molestar al bobito de las
gafas, tragarse la limpieza de los
grabadores con equipo audiovisual y carros prestados; en qué me metí, los
amargos en defensa o propicios a festejar son también yo en esta nalga mancada,
sentarme en motos oriundas de la microalga Dunaliella
salina, visítenos o adelantemos un proyecto transversalizado
interdisciplinar Ciencias Naturales (taxonomía, muestras de laboratorio),
Artística (fotografías, instalación), Lengua Castellana (crónica) y Educación
Física para la rectoral venia.
Una de quinientos en el suelo, debiera llevarle a la
madre menudo para devoluciones, con los deportistas o el Sexteto esperamos
aumentar las palomas en el tanque o videopoemas de Hugo para una reseña con
permiso.
La señora de enfrente sube a los veintiocho y me tapa el
altar, claro que si tiro a la izquierda está la que me dará la mano, insólitos dos
tabaqueros, un viejo que echó el humo en bajada y un señor que le pidió al
venezolano, ¿esposo de la morena juguera que ayer me dejó sin tinto[2]? Creí al de la boina dueño
de la flaca pero no es así, al menos cuando desaparezca seguiré viéndola un
motorcito incansable, conjunto parado e industrioso, boca sabedora de los
menús, las tareas de las hijas, la falta de legumbre y los gustos de los
clientes, lunes-domingo repita, no como esos sindicalizados de palabra lenta en
capacitación de primeros anillos por su bien, aunque uno entiende poco y gana
para tirarla, ¿en qué meter eso apenas cancele el Minuto y la Santiago? Viaje,
un certifico, y yo en las mismas, buscando huesos en la acera, o mordiéndome
los míos a lo «Miserable Se Ha Adoptado Casi Todo Mexicano Y Para Aludir
Al Título, Vulnerable Y Desdichado Expresando Misógino Su Despreciar Al
Político Que En Estado De Sufrimiento Lo Mantiene, Aunque Síndrome De
Estocolmo, Amando La Autoría Intelectual Que En Tal Estado Lo Mantiene», si
fueras posdoctorado te creerían recién vagidos en academia de montaña a bus
relleno de perfumes, champús naturistas, uñas torcidas o quebradas y humedad de
interior seco de noche, pero todos hacia un futuro que descarta.
San Juan
de Urabá, noviembre 17 de 2025
[1]
Entrémosle a Dilexi te las dos
semanas que me sobran, yo me comprometo las tardes o las noches, cancelo la
siesta de aporreado, y reunimos la catequesis o a los confirmados. Don padre da
la introducción, ilumina con su ministerio y de resto le damos el eco a una
sola persona. Nos recogemos en la casa cural, pedimos bebidas calientes, nos
arrunchamos y a la luz de una vela prendemos fuego al sudor León XIV,
preparando su llegada.
[2]
«En los pollos», dijo, y sirvió el níspero como si el fantasma se desvaneciera
en el pitillo. Permanecí viendo su licuadora, funcionando mientras repartía, y
seguir la moto pasada frente América del Mar y los brazos secadores a la luna.
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Paradigma, México, diciembre 22 de 2025.
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