| Lavares, Alejandro Zapata Espinosa, 2026 |
I
Johnson en El Bagre, para fascinarlo en la cognición de la compañera (la veo en
otra persona, andando al tiempo sin remilgos, dueña de canturrear el sol
medianero, entregada a sí, que es
donde mejor se ha visto, no obstante ser-otra): acaso en espacio, los habrá,
vereme con los monodocentes en noche de mosquitos, el desarrollo del probable
en la secuencia de semanas pactadas: «Hay entonces dos momentos de la belleza:
la alegría ante la aurora misma y el canto (ya veremos más adelante esta
cuestión donde la estética se bifurca)»: agregué una ese a momento, error mínimo de digitación en Dussel: recomendaría este y
otras hipótesis a la esteta (como el de Mariátegui sobre el amor, cuando era
menos que ahora: ninguno dirigiéndose
a naide), y encauzarla —posibilidad lectora: encuentros de medio año: luz de
una década— en lo teológico y nos fuimos para Brasil, de tener suerte: porque ni a Ayapel fue invitada, cuando se probaron
los medios: es, al final de cuentas,
una «contemplación-emotiva», y más de lo obrado.
II
Tan solo en el Índice como una partida a los textos que fueron —libro para concurso de dictamen nunca—: el anuncio desde antes de la
entechada con reciclaje de tejas y firma de contrato: a las nueve (llaman desde
cama las imágenes —raro cumplido— de
la trabajadora al zaguán de Yuli, que es todas en voleo): y no le dirá a V., por medio de nota —que
se le hace inconseguible; lo salva la noticia del documento para recaudar
fondos públicos y volar en julio—, que en la sección de Ensayo el ultimito no
salió en la edición: así el Código de
procedimientos civiles... con antesala de bestseller, ese ganzociego, la atrapada del que también envió al Eje para su lectura, y
por lentos se les adelantaron la cabeza: el armado viene con una mirada —¿sirven?—
y otra publicación (hablaremos del maestro en la tercera parte: pronostiquemos
lo que puede-o-no-cumplirse, y si no se cumple
al menos quedó enunciado en la promesa, y que otro, la ensayista calmada, en el carro sin que le abriesen, los mande a recomponer lo
insatisfecho).
El Foro Global, en caso
de malgastarme el viaje, ya habré adelantado las entregas, visto Xalapa: este
no fue de mayor preocupación: en el escritorio, vientre que eructa todo es
solucionable: menos una crítica para nuevos periodos, sin el acusador para el odio en quien se proyecta: hablaba con el residente de quicios, un sancocho
almibarado, anfitrión de causas para acompañarse, y nada menos, porque sus
asistencias responden a grupo, a faisán: de verlo en la Casa Museo,
planea algo: si organiza a pudientes, los mandará a otro periodo, y si le hacen
caso, para fin de mes el aburrimiento
los descubre —presencia no afincada en áisthesis:
puede que en su inclusión, pero no en el arraigo: es medible, y los
escribidores lo saben, con el oficio de tensionar una vena: de llevar a algún
lado, el hombre triunfaría (lo que
importa no es comunicarse: a lo mejor sobreentender que el distingo no es con
ninguno de los bebientes).
III
Empaquetado, felices
de la tía, la confirmación del presuroso, un cliente menos apretándole la
espalda al conductor con su maleta: le van a sobrar llillos, la camisa es de
dos viajadores, en su cama un rastro
a desconcierto, a medida que faltó probarse: un consejo de Lao (se mencionó en
Laureles la sabiduría primera —sin alocución, aunque pudo mencionarse la
«disponibilidad para la vida»—, los gastos energéticos que, negados, aprenden
la obra y la interiorizan: el saber-no-estorbo, ya vivo en quien lo delimita:
el «molino» como cedazo y parte
hispánica en la librería con moho en la contracubierta, apto para
no-recomendación, y de todas formas la rapidez de la salida —llegadatarde— evitó compras: de ahí la
dificultad, la antítesis desarrollodelaidea academicus-cinismo
con un campo de embalaje: el vicio: bueno recordar que uno en callejones
extraños lo roban, y el tema se elige y se sustenta en lo vivido: idea para un
ensayo prosa-verso desde Támesis hasta Sète).
IV
Cédula
minimizada por hacerla como tarjeta profesional: ¿el carnet de egresado, que
pensaba de estudiante?: la requiere el oficio, y es larga la noche en que nadie
se ubica: ¿dónde averiguar si la tienen, y a quién pedirle asiento?
Formato
del Carmen: así no lo aceptan: ¿modificarlo si tiene sello y no hay forma de
volverles a pedir que se sienten y diligencien por mi descuido?: recalco el
sello, la presión al tomarlo, debajo de la firma.
En
El Tablazo: H. y el mono vienen de arriba: estamos en una cena de quinces: el
viejo Q. estaba en la mesa, pero lo noto cuando vienen los dos: abrazo a H.,
les digo que se sienten —hablaremos del Festival, de las cartas de M., del
juicioso Leche y las velas negras de su madre, tal vez de los conocidos y la
posibilidad de V.—, felicitan a la novia
(?): ¿es el bar-karaoke y una creidita japonesa?: nos aunamos para ubicar la
loma, los dos mercaderos uno-encima-del-otro: las luces se humanan en la pista.
Niña
de Palmira sabelotodo: recuesta en pecho su adultez reclinada y pone en
cuestión a los casados, a la cera, la tienda, los taxis prestados, el escrutinio:
la dejamos verse, cambiar de televisor, y no la escuchamos: está con su dulzura
de viejo.
Fátima-Aguas Calientes-Caucasia, abril de 2026
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Entre Paréntesis. Revista Artística Cultural, Santiago de Chile, N.° 137, mayo de 2026.
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