| Cubaperiodistas, 2020 |
Al codicho
Banqueó
a la grandota señora que reverdecía según el robo de méritos, y púsole nada más
que ingeniero ante los pelos de la nariz hinchada, roja de no tener amenidad
pública, sino brujismo y gusanos para los jóvenes, todos arrimados al mundo que
se le dio por herencia; no le quedó más que aceptar, la dentadura prestada, y
con ello la mentira de que fue su madre (lo apropió tanto que ahora es suyo),
pero este la mandó a recomponerse con las maledicencias desde la gordura al
mariconerismo, y en este residió una dupla de insultos, ataques desde su
regularidad de esposa cansada (de sí), cariosa como puente volado, repleta de
pelos y con la rapidez para vestirse según la reunión más adelante a la que fue
llamada tan rápido, de innecesaria-bulto que es, pero ella saca de excusa
importancia, caudillismo, representación de las gentes del sector, supremacía
de casta, malabareo político sin esposo y tal vez suma a los hijos (publicidad
y familia, ente mostrable), pero el nombramiento del primero, solo cuando lo
veía al paso le clavaba las uñas, la aguja satánica, el veneno estancado en sus
várices (lo tira como leche de rana, o seno de partera) a quien nada le debe,
pero se la ganó, y justo cuando le celebraron (la inconsciencia luego de la
ficción universitaria, que de tanto no creerse certifican su incredulidad, por
cinco años), se hace la mayoría de los presentes y ocupa el lado nutricio del
padre, vende la ocupación de su matrices por el que ocupa el escenario, así es
de imaginable en las posturas de campaña, ante los concejales o los secretarios
(si no es que ya les conoce el deber de puestos mayores), como si ella lo
adosara con mimos, ese esperpento de las alturas medias, porque al menos se le
escapó el máximo, la robada, y no se hundió con ella en el pantano azul de sus
venas, en sus negros pendientes, porque de esa forma, con su desperdicio, toda
vegetalidad hacia arriba se torna crecimiento sin cúspide, tope con las esferas
escasas, asistente del oprobio, un número para llenar las asistencias de otro
con carrera de oportunista, mediado por esos que de tanto auscultarse incrustan
en el tórax amorfo las posibilidades cooptadas.
Una
vez con escoba muerta, paso a la felicitación por el título americano en la institución
que tiende a recogerse en familia, por mucho que la odiemos y se especifique en
cansancios rotundos, en vista de la imposibilidad que se ha bandeado sobre la
perseguidera del estómago que no aguanta parciales, el movimiento de un monte a
otro, y los amoríos que enredan, como si no les bastara con agrupar la selva al
aguacero, la incineración de un entredicho, el descuello por la maroma general,
aquello que sepulta a la brujina debido a no saberse reconocer allí donde todos
se le parecen y nadie más que ninguno, son los llamados, puede salvarla de lo
que allí es inocencia, pulcritud y manicomio, pues bien, ya que se logró (y con
ella el padre que muy duende alegre dominero sabe domar la torre, piénsese
también en la chiquitina del Limonar y su guadua-hijo, que retiene en casa),
estírese el pie fuera del hechizo de la dormidera, y téngase el vegetal por
ejemplo, que va creciendo a su modo como por la tekhnē que madura y presiona, era eso, un comentario a la vieja que
se resbala y caen en su mugre, el alegato-chisme, y el encomio por haberse
graduado, «Campeón», diría el duende, que lejos del punto de tiro de la
balconera el enemigo, sus pretensiones de todo en un día aunque ese día no lo
permite como evidencia, y la enfermedad que nunca se aproxime más allá de
pequeñas gripes y temperaturas altas, además, un profe en las mismas
continuidades, en colegio pasado, rozó a otro de clemencia hombril, y este se
limpió como si fuera dígame, pero, como con los primeros, debe tenérsele
misericordia, no diré la razón, solo compartir su tristeza, aunque esto no debe
terminar en lágrimas, ¿o todo fin, por muy velado, termina de esta forma?,
gocemos que una instantánea surte los elogios, y las tías prepararon arroz del
bueno, y nos tenemos vivos e hablados.
Puerto Claver, mayo de 2026
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El vuelo de las águilas, «Mes del orgullo», N.° 2, Montevideo, Uruguay: Rainbow Families Uruguay, junio de 2026.
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