| Juliet Valverde Castillo, 2026 |
Da el «temperamento lunar»: crea, luego estudia y
concluye lo sabido. Y teniendo en pinzas la introspección, aminore la marcha en
otro, que los hay de Metapa, ilustre de la red intelectual del continente;
busquemos en el frigorífico, en la bolsa de aire entre los riñones y las
estiras, otro obscuro. Salutación al rey que desanda el claro, pretendiendo la
infancia al guardia en la voz infantil, camarera, que lo distrae del lecho y
las conquistas; descalzo, un ventarrón le sube el imperio a las sienes y
también lo agarran las tenazas del cangrejo para función de la noche nodriza.
¿Tiene claro que a los nocturnos los atrape y que fue tan dura la presión del
modernismo para dar la primera vanguardia latinoamericana? ¿Es el preferir
beber en vasos, «como el común de los mortales, y no en el cráneo de sus
abuelos», y que «por la noche, en vez de ir al sábado de los diablos y de las
brujas, trabajaban», una sobada de pecho a imberbes del curtido en profecías? Dónde
relacionar la los andurriales —como crónica nocturna, arte efímero con la
diversidad de naturos; y la luna, foco que por vastedad abre al espaciecito un
rincón: a Manchuria y al Caspio—: cuadro de costumbres, diplomacia y el ruedo
amorfo, antipositivista; si bien «Traiciona a la razón usando su vehículo: la
palabra, para dejar que por ella hablen las sombras, para hacer de ella la
forma del delirio. El poeta no quiere salvarse; vive en la condenación y
todavía más, la extiende, la ensancha, la ahonda. La poesía es realmente, el
infierno», y la luna el ojo leucocoria que ampara a los navegantes, ya de
canteras o de vestíbulos, rastreando la dormida del cuchillero y el olor a
carne asada que mantenga los avances del grupito: o todos o ninguno en el
piedemonte de los edificios, agriándolos a orina, carcomiéndoles en espesura el
mármol del pico. Encuentro un viaje a Lima, y topan los arreglos, labor de casa
que gloria la adoración por descanso, un destino que dobla calle para la fauna
instrumental o anémica, fragante a polvos de Basora: siempre, y esto es hechizo
o larga formación humanitaria, hay espacio al viandante, a los peregrinos que
tardaban pero que llegaron con su relación de los extramuros, la bebeta de
introducción al desguame. Probaron, y por esto deben ser bendecidos lo que
reste de hora, santos entre pecadores, justos y hábiles, solo uno, el “seno,
firme y esponjado”, que se anunciaba y logró producirse en milagro, en cúpula
centenaria dónde afincar toda la historia, la leyenda de un misionero en
persecución, de un minúsculo diablillo-ángel. Fue “a la luz de una luna
argentina, dulce, ¡una bella luna de aquellas del país de Nicaragua!” o del
Valle de Patía que no rechazó, que fue suficiente para resumir allí los «años
de fuego» y las prontitudes donde algo debía cobrar forma. Así que, señores,
compañeras, ingente clan donde nos barnizamos a poste y derrame, puede ocurrir
el imprevisto, la bala o que nos arresten, porque he logrado, no ya regresar al
círculo, sino volverme con tesoro, el botín, la caléndula ganada. Y no dirán,
sé que me creen, eso «Fue la visión de todos los mendigos, de todos los
suicidas, de todos los borrachos, del harapo y de la llaga, de todos los que
viven —¡Dios mío!— en perpetua noche, tanteando la sombra, cayendo al abismo,
por no tener un mendrugo para llenar el estómago»: porque no lo necesitamos, ya
se colmó con la suerte, la prominencia augusta que sobó la cabeza mientras
bebía, líquido extinto pero servil, madre que no ha llegado al trato. Era la
monstruosidad del emperador que prefiere beber mientras se queman las factorías
de eunucos: él puede reproducirse, elegir las mansardas y los corceles,
embutirse, oh percance de la niebla, el jugo que nosotros damos a conocer en
porciones que viajan y consignan, en los apuntes y en las constancias del
arrebato que tiembla, el nombre y el deseo donde cumplió su fin, la bienvenida
a reponerse para contraatacar: por eso vuelven y se destranca en botella nueva,
con los mismos que un día también pudieron levantar informe, precipicio que
supieron bajar en escalas de piel, vórtice que probaron juagados de vino,
satisfechos del pulmón que hizo espuma, de la clemencia para sus haberes.
Fátima,
enero de 2026
___
Revista Kametsa,
«La otra luz. Arte dedicado a la luna», N.° 1.8, Lima, Perú, junio de 2026.
Comentarios
Publicar un comentario