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Espejeos e indicios

Choza, Alejandro Zapata Espinosa, Barbosa, Colombia, 2026

Recobrarla mediado por la «composición de lugar» o de cuerpo: la palma encerrada en sus muslos, en la mesa; los dedos hundiéndose y la cadera en los jardines; el abrazo que obvió a los compañeros y los labios pintados: ¿a qué sabían? Mi barba, mis músculos son los de ahora, nada mostrables, y no he logrado sino la repugnancia de gente amiga.

 

***

 

Tengo una carta que no abro para no dañarme la crítica en proceso. Juntar las formas bolivianas con un amor tan próximo como los familiares tuyos. El libro donde señalaste que la soledad es el martirio del hombre se camufla con el tomo descuadernado de anatomía y la Nidelcoff impresa por la educadora de emcapuchados; lo iba a regalar en la práctica, mas decidí guardarlo: aún me pertenece.

—¿Una victoria?

—Lo veo como un objeto que en algún después podré entregártelo y, ya que nos reunimos en torno de una mesa a cierta hora de la madrugada, hablar de lo que fuimos.

 

***

 

¿De qué nos serviría hacernos saber lo hecho desde entonces?

Quizá nos intriguemos por otra pareja, un suceso que rebase al otro, pero ¿y si hemos estado en las mismas, agotándonos entre las gentes con que crecimos, tirando la pelota al techo para recibirla en la cara?

Pues sabríamos qué tanto dolió, y nos imaginaríamos en esa costumbre, sobándonos en cuanto doliese, acompañando la huida del tiempo en cíclicas maneras; lo imposible.

 

***

 

Las canciones dedicadas una vez quedaron para ese amor; y como no lo escucha en voz del amado, las escucha al finalizar la pintada de una finca, la entrega de un recibo de luz a la treintañera con dos repollos, el video para la Feria de Casanare. Es por orgullo, o modestia, que esas canciones solo las pueden dedicar quienes se las compartieron; y si la nueva amada se inmiscuye, será igual de artificiosa que la repetición del pasado.

Y lo que ella haga con esas canciones, si las repite o las deja de escuchar, me da lo mismo: tanto que no sé si hace una u otra cosa.

 

***

 

Y sí: la cabeza me da vueltas, el familiar del que se debate entre los líquidos en el estómago y la muerte me preguntó qué hacía a estas horas, son casi las cinco, y la compañera que me dijo que le escribiese no me ha contestado. Le respondí a la tetona Carolina, llegué sano aunque no he contado la devuelta, me quedaron debiendo setecientos, y la cumpleañera anunció a las tres que ya estaba en la cama. Fue un placer bailar cumbias apretados, juntándonos cosas que, frente a los amigos, se nos olvidan, y pensarte en la eterna bachata que aprendimos en dos diciembres, y la invitación a Castilla que te pierdes: yo seré invitado especial, bailando con la narizona a la que le caí bien, luciéndome ante extraños en la pista, gastando porque sí en nombre de la noche.

 

***

 

Cómo decirle a la conocida que hubo otras; cómo mentirse y recobrar disparejo las cadencias, los retornos que van a dar con un abismo fabricado para la ocasión: darle aromas intervenidos, un maquillaje de otra piel, las palabras juntas con pegamento seco, los regalos que poco han de variar en la noche de los trajes, el baile entre caídos, el neón apagando los ojos.

 

***

 

Puede que vinculaciones desbaratadas urdan, compaginen los extravíos en grados medios; así reposarán los colapsos en bandejas, y será posible entender qué solución debía comprometerse, los motivos que animaban el reparto.

 

***

 

En disposición a la mansa y al repito, en caso de volver, porque ambas circulan el pasaje, el televisor salsero que prosigue ante los comprados de esquina. Proponerse atenuarlo es sucumbir, y ya era hora, debió ser antes, no un comentario-búho, sino lo vivo de la sangre surcadora, del ademán presionado contra la espalda, las sillas repletas. Bebe cabezón, hernioso, patrullero y lacerante: beban que debe prenderse en cuanto nos unimos; repetición o curva, es el rastrojo en que nos adobamos el definitorio, y ustedes el alma-grillo, el tono que diferencian los conductores y el teniente, su vaina presta a bogarse el nombre, el lugar de nacimiento y los antepasados de la nalgona.

 

Valle de Aburrá, diciembre de 2024

 

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Entre Paréntesis. Revista Artística Cultural, Santiago de Chile, N.° 139, julio de 2026.


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