Empapela ahora el guardián
las viejas carretillas en tumulto
que despiden al solterón
la actitud rotosa del sibarita
por la que el cobarde
elimina y repite el tiro por los murciélagos
la fórmula y el gozo
del derrumbe en las camas espirituales
sus mieles que dan rasquiña
en cuanto logran al tribulado
la desesperación apuntala
esgrime las mentadas lambisconas
el infinito en salmuera y rebuzno
alguien asume el cemento usurero
los fuegos equivocados de ceniza
que alegran juventud parida a hueso
el ideal a latigazos
de vértice muralla
el mar abierto a bastón leído
la muerte que es huevo y acordeones
arrinconado el heroísmo
de patíbulos y lambones y credos y chuchos
dan al cine material rapiña
a la moneda soltura de almanaque
al caballo razones para apretujar la carga
que termina en el carnero
un pie sobado por el río
las hormigas aplazándolo a trabajo y hora
marcha del aguardiente último
gesto planetario de siembra conocida
el perdón más tarde que la lluvia
que es una adolescencia y deviene
justo cuando se infiltra el achaque
el gusto de la bacteria por el recinto
preparado para santos doctores
limpio a trapeadas de monja
setecientas mil a mediodía
y viene a ocuparla un vacío
a agrandarse porque con él no es suficiente
paciencia de lo increado.
Aguas
Calientes, junio 23 de 2026
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Sombra
del Aire, «Poesía», México, julio
23 de 2026.
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