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Generación serrana

Tramos, Alejandro Zapata Espinosa, Rionegro, Colombia, 2026

Con livianeza brusca el estropajo merendero y vuela a los cerros cóndor padrecito mandón porque se facultan las medianeras al sigilo habilidosos usted andará y ellos lo persiguen solo que les falta alas a las rocas y en caso de una tirada por los hermanos bíblicos se las amarra a la sangre que es pega inamovible en el decanto solo debes concentrarte en los esquivos oveja hechizada gran taladrador del firmamento señor de las astucias y de los arneses lánzate al risco que de llover no estaríamos aquí atentos la nada del canturreo colindante a la cima que destaja o concede niños nuevos procaces tírese no vuelva sobre los ríos la tentación de una nueva ruta la que definió la primera volada del poncho y los riscos que le han dado la soltería máxima como trigo de improntas y la punta de lo último en la más elevada sordera que acompasa el espíritu lo aproxima si la ventisca se interpone o mejor pongámosla de nuestro lado las dos propuestas del exponente lanza abre otros valles caro nubarrón en las puntas inhabitables surco de la templanza de correrías y establos y pastoreos desde el totalizante palpitar anchuroso alza las lenguas que abajo departen las aguas y los plantíos secos y el fin del carnaval extiéndelo por latitud de prueba y mira si saben una plaza aunque no vayas a despertar en descenso la tierra es para aceptar un mandado un sueñito para el grande que tú supiste entender sin abrirlo y lo traduces a lo que él entiende por sacralidad y humano por deseo y pedido que es la prueba común del anticipo de una decisión ya tomada desde el tiempo del menester de los planetas que quisieras haberte encauzado por un solo intento y decirles que si bajan a tu altura diaria podrían conocer quién se los lleve en la maleta y los conduzca por riachuelos y fincas y establos abandonados que reocupan los duendes patas de morcilla al desnivel de lo que esperan los ilustres o los desganados en todo caso el pueblo por el que pasó una antorcha internacionalista para ponerlos en garra de profundidad y verse en la intervención de la quena la abridora de relámpagos y dulzuras de vicuña por lo que nunca abandonó el no aculturado sino la efervescencia del nacimiento en latitudes de rana atrapada que augura a las vanguardias un crimen procedente de la enunciación del cabildo y la ringlera propia donde se agudizan las alas ya grandes como de yegua engendrada en potreros de Kon el maestro que manifestó la sumaria cordura grandeza para lanzar a los aires un enigma por hijo que no era él pero lo representaba y les hacía entendible a los pueblos reconcentrados la dulzura del criterio y la univocidad en que los organizó desde el primer vuelo de distribuciones por flauta ramillete contingencia y enarbolado consuelo prematuro aunque era tiempo ya de sobrarle nombres a la tierra que guardaba en sus alcobas siderales tener un gentío que ya sin haberle dado la orden pronuncia y reclama es mejor tirarlo a la heroica tarea de montarse en la vida recibir callos legarlos y sobreextenderse que en la memoria de un dios terminan ocupando lo que no debieran pero allí en su escolio pueden saludarse y pelear la alcoba y el nacimiento del enigma a quién le pertenece más que a ninguno y si es de ese alguien por qué la marca de la elevación y el andamio invisible acaso hay algo que le faltó mencionar al único mendigo de la mirada del padre que es también madre hija todo lo que pidamos viene de él y hacia él terminaremos yendo sea en pelea o en los lugares comunes hablamos de ti señor Ocongate muéstranos a qué sufrir lo hecho y cómo reubicarlo en la misterios aparición de la inmensidad que nadie alcanza sino entregándole una ofrenda de sí que es el cabello y las ramas y los hilos y el agua de la sequía propia en razón de verse crecer en la magnífica en el concierto de las nubes allí vemos una marcha son catorce u ochenta o cien los que remueven la petición vuelve a cuando salían del enjambre en que tenías los pueblos hoy en concordia el uno porque le llegó el hielo y el otro la enfermita pero te conceden la prueba de su testimonio cógelos y síguelos desde el aleteo van hacia ninguna parte si no los diriges compás y rosa costado del mar sumo en la frescura del rito hacia la continental prueba de que resurges en cada próximo gentilicio el querer de la confianza en ramillete la población y los niños que también adelantan el consejo hacia donde tú digas primero y con quién decidas también segundados.

 

Fátima, julio 6 de 2026

 

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El vuelo de las águilas, N.° 3, Montevideo, Uruguay: Rainbow Families Uruguay, agosto de 2026.


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