| A propósito de su persona, Cristina Vázques Bedoya, Bello, Colombia, 2026 |
Físico de la librería de pueblo. Dármelo en regalo o
llorarle a Lisi: que invite aunque no salgamos, y aún a San Antonio de Pereira,
o a Caicedo o al ferrocarril por segunda oportunidad. Solo imagino detenerme el
jueves, sentarme, abrirlo y leer como cuando estudiaba, en la palomera de San
Pío: el crítico literario, Carrasquilla, Saer y los primeros adentros en la
ficción. La luz entraba por mi espalda; la silla era de madera, hoy no existe;
y si hacía frío me acobijaba hasta acostarme, o en pantaloneticas contando las
veces que entraban a la cocina, a extender, porque allí todo conversaba: era un
sitio de brevedades. Lo que ahora espero, diez y cincuenta, para mañana
despertarnos antes de las seis rumbo a una oficina, luego a por una impresora y
por último al rancho, a repetir lo de hoy en otras horas. A gastar pantalla.
***
De seis a doce, o más luego, entreverse por líneas, el
ensayo, lectura al por menor, los que deben, en la sala.
Primero «nos dejaban salir al mediodía»: con esto le hago
honor a los licenciados de Caldas, el libro que también la Jaime, la
recolectora, la máxime, en escrituras del yo. El sistema que dirige es por un
todo a la altura de dos naciones. Más quien empieza a clarearse entre varias
etapas, en un solo huevo, transportado desde la noticia de las letras hasta
ahora.
Hablan de cada quién, de invitar gente. Acercarse a Dios
por una tocada de puerta, o dormido en el regaño cural, o «para mí es lo mismo».
En una, le creo, lee salmos en caso de morirse, para morir con el Duro, pero si
sale ilesa da las gracias y continúa, se deja continuar en metrocable.
Pienso comprarle los hispánicos; si deja entrar, saca las
sillas y esconde su mesa, le esculco lo que no deja ver la vitrina y consigo el
precio. Tengo, además, la ventaja de pedirle a Lisi: dos libros por dos pasadas.
Si le echa ojo la Biblioteca Pública segundo piso en la
selección de la clausura del evento simultáneo desde la sala de estudio,
encerrados, ¿cinco años antes en Vals con
Bashir?, leyéndole a siete presentes. El ingeniero cuenta por todos y más
la recepción, los auditores peleándole al frío con reservas laboratorias de
café; en Madrid el salvadoreño que se ganó La Playa y sus ingentes; y la
pregunta por un título que repitió la anfitriona, de uno. Quién sabe para dónde
se fue al terminar las rondas, tres poemas al inicio y otro finalizando, porque
salí a la carrera para otra con V. y F. en la conducción.
***
Solo dos libros: la silla mancadora: el dato: río Bedó en
tercer lugar de los mejores ríos de Colombia: ahí termina: abajo el partido
Once Caldas-Medellín, unos cuantos que desmerecen la procesión: las ediciones,
una conmemorativa de cincuenta años, los paratextos a favor de perdidos: el
siguiente, letras pequeñas, de filólogo en sus primeros años, y unas
incorrecciones por salir de la universidad industrial, la que menudea la
papita: por supuesto, si va a leerse, y más en ese entorno que hemos
constituido, la primera opción antes que nada: matarse pero que se vea, a
letrones grandes, para cinco ojos que no hayan traído libro: ediciones en
digital se buscan, lo mismo recomendarle al director montar la revista en los
medios: tampoco les he comentado: en los años de Cepeda, luego la muerte de
Gaitán, podremos leerlo: en su honor un periodista de El Bagre solo utiliza,
desde el primero de febrero del año en curso, los dos puntos como único signo
de puntuación: luego de esta práctica se verán los resultados en una obra que
nadie habría realizado sin el homenaje al cienaguero: en el bar Caifanes: no
duramos por ser festivo, hora de transporte, bostezos luego del diálogo
postlectura: arrimamos medio alertas, con la desconfianza del pueblo, en
principio Nariño-Argelia: Rionegro, en el sector donde trasnoché, las vueltas
sin plata, el negocio-cuadro fuera de la galería, es cuasi parecido: ese temor
en cada moneda: en los basurales y los cojos que acercaba la rapidez, la noche
estrangulada en una esquina: los celadores antes escondiéndose: valiendo turno
con miradas de lejos: y los particulares hacia donde vayan solo con el arcángel
Rafael y toda la corte celestial apretada, juntica, lista para dispararse, en la
corredera si ennavajan al desarmado.
***
De la poesía en Valéry, además de arte, como estado
receptivo y productivo:
Es productivo de ficción, y observen que la ficción es nuestra vida.
Vivimos continuamente produciendo ficciones... Ustedes piensan ahora en el
ansiado momento en que yo habré acabado de hablar... ¡Es una ficción! Vivimos
solamente de ficciones, que son nuestros proyectos, nuestras esperanzas,
nuestros recuerdos, nuestras pesadumbres, etc., y nosotros únicamente somos una
perpetua invención. Observen (insisto) que todas esas ficciones se refieren
necesariamente a lo que no es, y se
oponen no menos necesariamente a lo que
es; por añadidura, cosa curiosa, es eso
que es lo que engendra eso que no es,
y es eso que no es lo que responde
constantemente a eso que es...
Ustedes están aquí, y de pronto no lo estarán, y lo saben. Lo que no es responde en su espíritu a lo que es...
Pensando la ejecución se realiza, no ante los llamados,
unos cuantos vienen a la media hora, y adecúa en lo posible. Es la mecánica,
¿logramos entenderla en el semestre de Klafki?, del a priori: campo de tentativas, de alcanzables en recinto donde
evaluarlos, sino, en la proliferación de raíces y alcobas, despista la
validación, todo intento de con objetos de lujo físico: fantasma comiendo
azaleas. Así que, tomando como antídoto una hoja garabateada con el índice de
un número libre, se opta por la consideración de un remolino, de lo que no
entorpece, más bien augura, el ahora, las nueve y veintitrés de la noche luego
de encontrarnos en la vereda Buenos Aires, recordar en la mente al señor
machetero que viera una casa abandonada para, en escritorio, mostrarle el
número ciento treinta y nueve de Azahar:
la acción sistémica de José Luis Rubio Zarzuela, los artículos-fundaciones,
para repensarse la maestría o los supuestos que en nada avanzan en la problematización
interiorizada:
Kant dice en alguna parte que hay que cambiar lo mecánico en el arte de la
educación, y esto se tiene que transformar en ciencia, entonces Kant no solo tiene
en mente solo una praxis educativa reflexiva, sino también una pedagogía
práctica que en su quehacer no debe limitarse a la simple experiencia. El arte
de la educación se ha de ver por el hacer basado en juicios, es decir
reflexionado, un carácter teórico y práctico que se sobrepone al influjo permanente
de lo casual... Entonces aquí estamos viendo también una idea muy interesante,
¿cierto?: no es simplemente la experiencia, que esto lo va a retomar
fuertemente Herbart, sino que a partir de la simple experiencia no se construye
un saber juicioso, un saber sistemático, un saber reflexionado. O sea, si
ustedes hacen un arroz como lo hace mi abuelita, ya les he dicho varias veces,
lo pueden seguir haciendo así toda la vida. Es decir, la experiencia como tal
no es la condición suficiente para ganar conocimientos. Por eso cuando a uno le
echan el cuento y qué pena no sé si alguno de ustedes sean así, pero si a mí
alguien me dice «¡Ah usted qué me va decir hermano si yo llevo treinta años en
la docencia, yo tengo una experiencia de docencia de treinta años!», bueno la
puede tener de treinta años pero si no la ha reflexionado no la ha
sistematizado, se queda como un saber de la experiencia. Y generalmente el
problema de ese saber experiencial, es un saber que se vuelve un saber
cotidiano, es decir se vuelve un saber interiorizado para que yo no tenga que
irritarme mucho, no tengo que reflexionar mucho, entonces puede que tenga una
experiencia de treinta años haciendo prácticamente lo mismo.
Esto es visible, el lado juicioso del término, en el
profesor L., que nos puso a trotar a ritmo de mula guiada: ¿eran las secuencias
didácticas, las observaciones a
posteriori, la lectura desde el libro, y no parafraseándolo, o el trabajo
en esquemas, una base desde la cual pensar la praxis, un campo negro de abono,
teoría, para sembrarlo, la práctica? La ficción se me ha convertido en un paso
que se ubique en la aproximación del todo: la ciencia en la que me afirmo, el
saludo a la pedagoga con sombrero y un compañero de los que invitó a conocer
Barbosa, como en el 2022, hay para absorberse: directora de taller diciéndonos
que es una bestia académica: el monográfico pendiente: la cúpula visible detrás
de la calva del biólogo despachador de tesis: ¿la calidad del posgrado alineada
con las intervenciones del hombre-lodo?
Hasta capturarlo, insistencia en el orden.
***
Agregado al de Valéry en Freud, El creador literario y el fantaseo:
El ejemplo más trivial puede servir para ilustrarles mi tesis [de la
fantasía]. Supongan el caso de un joven pobre y huérfano, a quien le han dado
la dirección de un empleador que acaso lo contrate. Por el camino quizá se
abandone a un sueño diurno, nacido acorde a su situación. El contenido de esa
fantasía puede ser que allí es recibido, le cae en gracia a su nuevo jefe, se
vuelve indispensable para el negocio, lo aceptan en la familia del dueño, e
casa con su encantadora hijita y luego dirige el negocio, primero como
copropietario y más tarde como heredero. Con ello el soñante se ha sustituido
lo que la poesía en la dichosa niñez: la casa protectora, los amantes padres y
los primeros objetos de su inclinación tierna. En este ejemplo ustedes ven cómo
el deseo aprovecha una ocasión del presente para proyectarse un cuadro del
futuro siguiendo el modelo del pasado.
Ante lo cual preguntarse las de elucubraciones perdidas
en proyectos desde almohada, de regreso de una entrevista; al final de un
rechazo.
***
Carlos Fuentes y Homero valen a Defoe: el señor arma una
tertulia de jubilados y tinteros en el espacio mínimo de la caseta: hablaban
del Congreso, del alcalde, ayer visto sin guardaespaldas, de la procesión y le
ayudan avisándole cuando se demora en atender y son los mismos que retacan: dos
banderas de Palestina a norte y sur: y la Torá en inglés, el Libro rojo de Jung, las enciclopedias
impares como cemento pegado al vidrio: hablaba de la compañera pedagoga, y
demás que allí podría encontrármela, luego dirigirnos al café por donde pregona
un viejo apartamentos a noventa millones, cuota inicial y los va pagando,
piezas por la bomba con agua caliente y jacuzzi:
le hablaría de lo que es visible, y lo oculto lo dejo ahí, en el moho,
rastrillado cada milenio: chasquea la candela: falta ingresar a una de las presentaciones
de Teresa, empaparme para mañana a las ocho, un domingo hablando del noviembre
del año pasado: en La Ceja debe estar preparándose una muchachona para el
examen de egreso: aquí, el tercer regala escombro, y dice que es más que todo
purita basura: en todo caso hay que empezarle a uno de los puntos en la hoja,
tachar y ganarle al mareo por madrugada sin aviso, hospital, remedios,
cafetería de Ema, chorizo-pastel de pollo-pescado-empanada-malta, y adelantarse
a uno mismo, a nadie: al día que es límite.
***
Víspera
cuartilla de traspasarse a otro formato: encuadernación, remedo en la impresora
del trío, y sobre el expansionismo los futuros tecleos: la amistad-narratorio
de ensayistas árabes, y toda una pregunta por lo que debe llevarse el día:
A finales de enero de 1916,
Lenin se trasladó a Zúrich y continuó escribiendo en la biblioteca de la
ciudad. Los voluminosos extractos, apuntes, observaciones y tablas elaborados
por Lenin a partir de cientos de libros, revistas, periódicos y resúmenes estadísticos
fueron publicados en 1939 en edición aparte, con el título de Cuadernos sobre el imperialismo.
Sostenerse en la prosa como despachando clientes en La
Mina: un viejo retorcido de lo obeso: nombrarse en las notas al televisor: uno
en la pieza vacía, que saluda, se baña y viaja: a las cinco una reunión
urgente: el señor bareteando a las ocho: tendrá a la una frijoles con huevo y
arroz: sabe los apodos de las vecinas: justo ahora que tengo los libros, puro
formato digital: el que salió y las tesis en comunitarismo y la reserva en los
siguientes Borón-Roque.
Aguas
Calientes-Fátima, abril de 2026
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Página Salmón, «Lectura: modos y
disputa», México, año 10, N.° 32, mayo-agosto de 2026.
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