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Caricia lo obrado (II)

Alberto Álvarez, 2024

Miércoles, julio 8 de 2026

 

El aporte de hoy viene de las «prostitutas, vestidas de trajes de algodón, [que] aparecían sentadas en el fondo de los cuartos, sobre cajones bajos. Casi todas permanecían con las piernas abiertas, mostrando el sexo, la “zorra”, afeitada o no» de El zorro... Unos continentes de piernas, y los hijos de esa prole bullendo, y la pierna de agua, marítima, como fin y restauración de las primeras. Mal que bien, algo fue saliendo. Paréceme encontrar una similitud alegre con la novela-diario, junta en un libro, y esto que sale, en formatos distintos.

A las ocho es la lectura, en Silencio. Son las dos y tres: termino acá, el tinto, descanso el cuerpo, releo lo de hoy, saco las impresiones, me baño y salgo. Todos son compatriotas; va ir la Vivi: retomamos contacto desde el lunes que inició el Festival. Coincidimos en el mañé piojoso, en su enemistad con el larguito, y en el Pablo Tobón, apenas toque el centro.

 

Jueves, julio 9 de 2026

 

Que si vuelvo a la institución (en los informes la pongo con mayúscula inicial), cuando me despedí y fui sincero en decirles: nos recortaron el viaje, igual ustedes con la noticia de menos días, entonces dejemos así. Debo estar en Pereira, solo que me comprendieron, el colmo para el tecnocentrismo, que debía leer en Laureles. El profesor ha entrevistado a los que ya ganaron, o buscan ganar, un puesto en las hojas caídas. Ayer fue y cubrió La Periferia Profunda: me le acerqué, le pregunté por el doctor de la librería y me dijo que Édgar había muerto hace dos meses: me pareció recibirle un tinto, en la mesa de la última casa, con Ramiro al lado, viendo a la señora trapear y al librero moverse de un estante al otro, buscando un título. El señor que me informó no sabe si va transmitir el cierre, porque como el otro año se perdió unos partidos, en este no se quiere perder el Mundial, aunque hará la forma. Se me aparece ahora la imagen de la profe Viviana, y la platica, después de perder en unas oratorias, para invitar a helado; y las conversaciones, breves, en su escritorio, y el gusto que observaban los compañeros.

 

Viernes, julio 10 de 2026

 

Samuel Vásquez ahora a las cuatro. Las noticias de Pereira son malas: revisión hasta del color de las camisas, hora por hora, sutilezas por las que pueden detener un pago. Y la falta de coordinación con la universidad, el semestre que cierra y el trabajo sin más avances que unos proyectos de entrega de los módulos: nada de antecedentes, solo uno, internacional, y menos trabajo en carpeta. Nos salva que el compañero dispone del lugar donde centraremos el estudio. El martes a las nueve, en una oficina, me pasan por el fuego, me sacan rojo a subsanar una semana (el estimado de la compañera). Pero se acabó esto de los viajes: toca venderse a cuantos gusten un don nadie. El sábado se acaba el Festival, y me queda la presentación de Jauja, virtual, el de la revista, en el Valle, y el de México, lejitos, y lo que vaya saliendo; cuando se compliquen las cosas, si bien hemos asegurado los semestres y cierto nombre, tanto juego y lectura no me será concedida, y menos los arrebatos o las ausencias porque «llevo tantas páginas de un texto, después hablamos».

—¡Ah mataron a un hombre ahoritica!

 

Falta poco para el número, y la barrabasada, el descuello del duro no tiene límites. Que uno viera merma, pero ya son dos que celebraron, basados en neutralidad, el despelote. Estuve en un criadero de piojos esta temporada. El subdesarrollo literario colombiano, institucionalizado en la medianía, lo básico, las letras-pestilencia.

 

Sábado, julio 11 de 2026

 

Mezclé lo que pasará en el texto anterior. Subimos a medirle un lote al pobre regalado que, construidos tres pisos más plancha, le dijeron que hasta ahí, niño de por medio, y se acabó. El hermano se apiada: buscan levantar otras casas, más adobe y oficiales, y mezcla y todo eso, para alquilar. Tomamos jugo: llevaría al hijo de tres años al parque, luego le embute una sopa y regresa a verle la cara a los enemigos: cosa seria. Las once y veintisiete: estoy indeciso entre ir al Pablo Tobón o aparecerme a las diez en el Tequendama, con Jorge. Sobre el pobre anterior, él pagaba el material y los trabajadores, que eran la misma familia de la mujer. No hay cómo sacarse de la cabeza perder tan feo; hasta que a uno le toque, y le vean la derrota buscando tentativas, saliendo a flote con medio mar hundiéndolo.

 

Lunes, julio 13 de 2026

 

¿Y si existe el método en las futuras creaciones? Por un lado, la ficción, y por el otro, la no ficción. Acompañar ambas escrituras, aunque una reclame más que la otra, según el plan, según quién manda ante el teclado. Ya es hora de pensar en términos de libro, como le dije al maestro; y las revistas, gajes diarios, entrenamiento y estudio continuo. ¿Qué dirá Sebastián y con qué obra contemporánea me dejará sin recursos? Mis lecturas se quedan en el siglo XX latinoamericano. Si amplío campo es en busca del barroco, del estilo y las formas de resolverlo. De lo que se trata es de buscar y durar, para que entre tanto despelote algo se perfile, y pueda uno tomarle la mano y distinguirlo en la pista: ¿y si es una muchacha con las uñas pintadas?

—¿Y si es un marrano verdulero con pelos en el ombligo? —de Prado sur el comentario.

 

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Entre Paréntesis. Revista Artística Cultural, Santiago de Chile, N.° 140, agosto de 2026.


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