Filón
Lo
tocó el rayo y fue a la mañana siguiente que pasó de voz celular a una mirada
al cielo y la línea blanca que toque la crisma y la reviente. Pudo ubicarlo en
una habitación de dos camas pura madera de leones en la noche a solas con la
televisión solo el bombillo mientras arreglaba maleta los útiles que hoy se
descomponen en La Pradera. Siguiendo a Pavese en la «material simpatía de la
sangre con el clima y el viento» el Piamonte de cada uno, «cual mi país, tal
yo», la entendedera conforme a lo allegado al espíritu que aproxima la tormenta
en Caldas e iluminaba los relieves motañosos y la cara del cigarro que tendía
sus pechos al sereno sucediendo espaldas del asombro y el tacto.
Fátima, julio 22 de 2026
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Insalbe
Trépalo
llega a quijada en butaca algo con ele, bombón que desvivía el giro de nuca
centro bajo el techo de cargas micrófonas dulce. Puro alivio rojo la contenida,
y la entregaba al correo y la firma pero antes dime el ritmo y su careo, ponga
donde quiera yo sorpresa y no darle un picón que resane lo que lleva de
aliciente, su más condena lumbre, el mes salvo en cuanta admonición, gordina, por
sanos venires, luego de voz y tabla, al arremango para doble, suave mío,
rescoldo venidero en tus amenas rondas mi hierba.
Xalapa-Aguas Calientes, julio de 2026
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Reentrada a sangre
Pasamos,
de, la, plancha, ya, con, inodoro, y, techito, de, zinc, mirador, al, monte,
abajo, para, tirarse, estallar, la, rabia, con, cuatro, tiendas, y, se,
limpien, sus, respectivos, frontis, al, segundo, piso, prefabricado. La,
compañera, venía, de, algún, sur, Argentina, llamada, desde, el, pueblo, y,
necesitábamos, o, nos, salvamos, de, los, tíos, sentarnos, a, meditar, la,
venida. Sacó, el, paquete, hablando, consigo, alerta, descansada, y, el, otro,
calentó, sirvieron, de, a, sorbo, con, mariguanita, para, bajar, la, noche,
entrar, en, sus, grietas, que, hable, como, sabe, el, primero, agrio, pero,
cójale, el, ritmo, uno, a, su, modo, de, a, tres, y, repitis, ella, que, no,
toma, tanto, más, agua, y, el, asunto, retornó, de, Suramérica, dentro,
sirviéndonos, en, la, Cordillera, Central, una, de, sus, agrupaciones, y, las,
pastillas, que, debe, tragarse, son, varias, atrincherada, pero, de, algo,
saldremos, es, la, afirmación, del, ser, en, la, fe. Nos, basamos, hasta, que,
llegaron, más, de, cinco, intrusos, de, su, lecho, a, repartir, órdenes, y,
preparar, el, día, venidero, viaje, despedida, la, promesa, de, reencontrarnos,
y, hablar, otro, tanto, aunque, no, tengamos, motivo, más, tarde.
Fátima, agosto 13 de 2026
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Cambio
Era
blanca. Me la ponía debajo de la oficial, para las funciones (se lucieron este
año, a pesar de la tristeza, no como el reflector, el brillo de la del año
pasado), y me la quité luego de la última, documental, para sentarnos a gusto papitas
y viche, el bendecido, en caneca de gasolina, contrabando dentro del Colombo.
Los demás compañeros siguieron con las negras (dos pechos que tomarían aire,
dos hercúleas prominencias, en fin). Acabamos y fuimos al Niño, sodas
micheladas y nuestra botella a mitad de camino (más los bogados para vaciar la
jarra...); no me acuerdo cómo salimos ni llegamos a la industria del sur: de
ahí los sucios, de tirarme en la cera, inmejorable colchón, y de verme alzado
por un apóstol, digno representante de las causas por perderse: chupando el
sucio de las Fiestas vendavales. Terminé en una cama, la del prohombre, y,
luego de palpar entereza, de mirarme al espejo y tomar algo, con el mundo
encima y revolcándose, le digo que me voy, busco en la mochila, me quito la blanca
sucia y me pongo la negra: «Huele a viche», digo, y palpo los retoques húmedos;
me la pongo y la seco a sudor de mañana joven, a banano y soda.
Itagüí, agosto 22 de 2026
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No avise fuego
La
cajetilla en su cuarto, a una bajada de la finca, en pleno revoque, sin
baldosas (no impedía esto los villancicos, la lectura del sobrino y la hoy
psicóloga, muchachita, para entonces gaga); la abrí, velas para Virgen o san
Judas (san Alipentino), y esa cabezota de bobalicón, el palo más gordo de los
que utilizan en casa, aguantadores de hambre (escuché hoy este verso triste,
para los camaradas y la tarea por gestarse: «soñaba el alimento», ay); al
frotarle la cabeza mongola en la superficie de encendido, benditas sean las
rabias que no se esperan, me cae la chispa o se le voltea el casco al palo en
el dedo gordo de la mano derecha, a menos de una uña de la cutícula hacia
arriba. El calor no abandonó el dedo, ni la maluquera de la parte mínima
afectada; leímos por Cristo a los niños del barrio: uno entre ellos, y a
tiempos de hoy (tarde en la Piloto, metido entre las lecturas ecológicas, con
sugerencias de mandarme a Venezuela) aún sigue la montañita en las arrugas de
las articulaciones.
Fátima, agosto 26 de 2026
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Tinta semi gel
Dejarlo
en eterna quietud, en el cuaderno con el tinto, círculo corrido. Viene de
Caucasia, entre los papeles se fue, y ayuda a las cuentas de un emprendimiento
de pestañas, pegas e ingresos varios: gaseositas. Lo tomaron los profesores
para firmar la cachucha obsequio de la concesión, y quién sabe dónde terminará,
rascando orejas o en la boca del perro, luego en la del amo, de ahí a la de la
novia y a la basura, a la del reciclador manos-negras. Viajó otro poco en la
jiquerita, y escuchó a Svetlana, los comentarios de la lírica antioqueña sobre
su obra, pudor de trapos limpios; creyó defenderse con saludos, pero mantuvo
quieto. Por eso hablaba de renunciar, y dejarlo que gaste la quiebra, pero
enlista los tachones que van surgiendo, tazados, conforme el trote seca.
Fátima, septiembre 2 de 2026
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