Ir al contenido principal

Nuevo marco jolgorio

Santiago Quintero Alzate, 2024

El mito, según recuerdo en el cortometraje Akababuru: expresión de asombro, dirigido por Irati Dojura Landa Yagarí, es el siguiente (¿a Lévi-Strauss no le daba vértigo racionalizar mitos?): Kiraparamia y su esposo salieron a cazar. Si no me equivoco (la fractura de todo recuento), se asustaron por un ocelote (generalización: un felino) y se le cayó, al trepar más alto, el guayuco al esposo, por lo que Kiraparamia se rio. Al verla, su esposo le dijo que parara, porque las mujeres no tenían permitida la risa. Pero ella seguía, y fue «condenada» a ser un espíritu de la selva (verdosa, con hojas por vestido: ¿la risa espiritualizada?).

La interpretación del cortometraje, desde Kari, embera chamí, y la mestiza Kera, es que Kiraparamia, con la risa, se liberó (pensemos, para ver las otras acepciones de lo «libre», en la libertad de Séneca: «A cualquier parte que mirares, allí está el fin de los males. ¿Ves aquel despeñadero? Por allí se baja a la libertad. ¿Ves aquel mar, aquel río, aquel pozo? Allí en lo hondo habita la libertad. ¿Ves aquel árbol corto, seco e infeliz? La libertad cuelga de él. ¿Ves tu cuello, tu garganta, tu corazón? Huidas son de tu cautiverio. Dirásme: muy trabajosas salidas me enseñas, y que requieren mucho ánimo y valentía. ¿Preguntas, pues, cuál sea el camino para la libertad? Cualquier vena en el cuerpo).

Pero no es este el asunto que nos convoca, sino la risa. Desde Bergson, tres comentarios: «¿Cuántas cosas no veríamos pasar de lo grave a lo cómico, si las aislásemos de la música del sentimiento que las acompaña?»: si pasamos de la opinión de los «ancianos» y se reelabora (la tradición viva, entrelazándose con el mundo actual, lidiándolo) para abrir a carcajadas otro posible. Además, «No saborearíamos lo cómico si nos sintiésemos aislados. Diríase que la risa necesita de un eco. Escuchadlo bien: no es un sonido articulado, neto, definitivo; es algo que querría prolongarse y repercutir progresivamente; algo que rompe en un estallido y va retumbando como el trueno en la montaña»: de este modo, el film se globaliza, abre comunidad para entenderse en la mofa, el barullo, los dientes vistos (Kari defendiéndose de los niños que las acorralan con armas de cartón, en la cancha, y los ahuyentan, con las demás niñas, riéndoseles). Y «Por muy espontánea que se la crea, siempre oculta un prejuicio de asociación y hasta de complicidad con otros rientes efectivos o imaginarios»: Akababuru en los festivales no solo mostrando el mito, su reinterpretación, sino haciendo partícipes de la risa a invitados y directores, al humano en una silla, frente a una proyección, con sus risas agrupadas.

 

Fátima, agosto 21 de 2026

 

___

Presentado en la Jornada Ecos de la Memoria, Leyendas que viven, voces que perduran, agosto de 2026. PrimeraJornada Internacional de Poesía, Memoria e Identidad de los Pueblos Originarios, Instituto Nacional e Internacional de la Sociedad de las Artes (INISA), Dirección General de Difusión Intercultural y Rescate de Tradiciones, Valores, Costumbres y Saberes Orales, México, septiembre de 2026.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Nanila

Belal Alshugri, 2021 Ha cuidado y la montan como si fuera de ella los niños, esos chillones que la abuela, su dolor, lágrima a cuatro ojos, le dice que no los mime, ni les hable de cerca porque, son así, les terminan debiendo. La vida entregada a quien no es de uno, ni uno de él, esfuerzo que no entra en la familia de sangre cercana, la de en Cristo y la natural es diferente; el problema, si es uno, de los levantadores de hijos que no son suyos: también, con su diferencia, el no acompañamiento seguido, pienso en un beato que no tuvo hijos pero vive, por temporalidad de tres años, con mujeres de uno a dos hijos, no se le han conocido más. Pero regresemos, luego si él se interesa aparece, a la muchacha que come mierda en las Illes Balears: se quedó guerreando la vida —agregamos acá otra raíz: la migración y las nanas, las cuidadoras en sentido lato—, a ver si abre un tercer piso, segundo para la propiedad, una casa y asegurarse algo de la adultez. La llaman dos abuelas, pasemos a esto, q...

Diez poemas

Humareda , Alejandro Zapata Espinosa, Bello, Colombia, 2026 Desvío al agobio   La mullida tristeza el falso accidente concebido las iniciales del perdón la querencia y sus mutismos parcos el hocico y su tijera atascada.   Barbosa, abril 27 de 2025   ***   El apuro ventisca una ráfaga que comprende la edad y la ruta del fruto que aró sobre entregas y pausas las vacantes al regadío de la tripulación hirviendo el laurel contando la mañana y el despojo.   El Pedregal, abril 30 de 2025   ***   El golpe corto en la planicie cara. La sangre que ha de salir fue jugo para el cansancio. Se bebe y el dolor colmado inhibe otra zona el vaso o las glándulas. Y como nadie recoge al herido la calle se acolchona al rostro y solo puede verse cuando recula.   El Pedregal, mayo 4 de 2025   ***   Se adjudica un cálculo entreabierto para decir esta enfermedad me pertenece ...

Salidas la papa

Formación , Alejandro Zapata Espinosa, Cacerí, Colombia, 2026 Les he pedido tres veces lo mismo, a falta de pruebas, como si les deseara instalar un guion, algo de más al reglamento, la sentada una mesa después de las que atienden y sus familiares (el borracho que jura haber traído moto, cuando lo subieron a otra; el bebé que exige su carrito y se despide del paisa (él con el palillo en los dedos y la madre, o la hermana, sonriéndoles, bendito Dios); las cervezas bebidas, hasta ahí; las gaseositas y el cambio contado. Papitas de diecisiete, manzana o uva, y la espera, los jugadores de fútbol (equipo de tres personas), los ciclistas, los trotadores, y la llegada, por la mujer de rosa, de las papitas, el huevo cocido en dos, las papitas sin sal, échele que no sale, las salchichas partidas y el palillo (trae las servilletas, otros palillos), antes preguntó qué salsas: roja y rosada, y dele. Tras cuatro días, cinco desde una vez en abril, ya me entienden apenas llego. Termino y bebo de a p...