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«Pengires», «Omisión», «Espíritu Nariño»



«De las aulas de Itagüí a los escenarios internacionales, el joven poeta colombiano consolida un 2026 dorado tras su consagración en México y su llegada al Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Hay nombres que empiezan a resonar con el peso de una certeza en el panorama literario iberoamericano. Con solo 24 años, Alejandro Zapata Espinosa (Itagüí, 2002) ha demostrado que la precisión académica y la sensibilidad lírica no solo se complementan, sino que se potencian. Licenciado en Literatura y Lengua Castellana por el Tecnológico de Antioquia y actual maestrando en Educación por la Universidad Santiago de Cali, Zapata representa a esa nueva estirpe de autores que entienden la palabra como un acto creativo y, al mismo tiempo, como una herramienta de transformación pedagógica.

El 2026 se ha erigido como el año de su proyección definitiva. Su voz, cargada de una madurez prematura y un rigor formal impecable, conquistó primero el escenario internacional al obtener el primer puesto del prestigiado Galardón Nezahualcóyotl. Este reconocimiento, entregado por la Real Academia Internacional de Arte y Literatura (RAIAL) durante el Quinto Foro Global «Arte y Cultura» en Xalapa, México, respaldó su capacidad para dialogar con las corrientes más exigentes de la literatura contemporánea.

Sin embargo, el retorno a la raíz ha sido igualmente dulce. Seleccionado mediante la rigurosa convocatoria de la histórica revista Prometeo, Zapata forma parte del elenco de poetas del 36.° Festival Internacional de Poesía de Medellín (FIPMed). Jugar en casa, ante uno de los públicos más fervientes del mundo, reafirma su lugar en la vanguardia de las letras antioqueñas.

La obra de Alejandro Zapata no solo habita el poema; habita la reflexión sobre el lenguaje mismo. Desde la docencia en formación hasta los grandes recitales continentales, su trayectoria es un recordatorio de que la poesía colombiana sigue viva, renovándose con voces jóvenes capaces de cruzar fronteras sin perder el pulso de su territorio»: Crónica Cultural (2026).

 

 

Pengires

 

Bordea un comienzo

la tensión del revoltijo

curva incipiente

«latido de persiana»

premonición que ejecuta

las masticables esferas del circo

y bendice a la mujer que se vuele

por los ramales

del humo en zaguán en altura

por la «resolana de naranjas»

cerca de la cueva de los brebajes

el monasterio en cajonera

pacífica voz

y viejos pretiles en abismo

tú madre follaje

en lámpara o remiendo

sacaste el grillete prenatal

la muesca de «angeslcustodio»

regalo de todas las culebras

yarumales a nos

el acorde en vuelo.

 

Cocorná-Aguas Calientes, marzo de 2026

 

***

 

Omisión

 

El ladrido sume la yerba

rompe los cajones

trae madre al veinticinco

de los alambrados

en este cargo será helada

vértebra de modelo compuesto

cipreses la cumplida hora

en que nadie destapa

el geranio del milagro

la rencorosa bobina y el sudor

de los ayunos remedios

mugre a ser provista

en liviandad de petates.

 

Fátima, marzo 8 de 2026


***

 

Espíritu Nariño

 

Asoma al filo

entre niebla una aparición

conjunto a caballo

la escalera al suelo del mundo

pero arriba el gigante

en el día del agua

en las colchas tendidas

por primer momento fuera

el campesino y la ropa usada

con los dientes al arado

los surcos por método

y en el costal los tragos

servirse entre la cordillera y el jornal

porque aún humedece

y gotea el cansancio

por las trochas.

 

Fátima, marzo 17 de 2026

 




___

Crónica Cultural, N.° 8, La Plata, Argentina, agosto 23 de 2026.


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