Esculpen las
guitarras
el abandono en la
tienda de gruta
los quincenales
restallados.
La elegida de
Dios, por su número,
despide al
mendigo a coces,
espanta la
desgracia a baños.
En un lugar sin
nombre,
a la salida de
una tierra despoblada,
alguien se ofrece
a muerte,
un servicio más,
opciones de
cartón y ronquera.
Al final del
rebozo,
una promesa:
la del amigo que
pensó salvarse
asiendo una mano
escondida.
Los letreros
despiertan en un
cruce
y son impedidos a
devolver tramo
con la fatalidad
esbozada,
el sueño
destiñéndoles uso.
Descansa la
graduación del infante
al abrazo de los
convocados
luciérnaga que
chispea la grieta roída.
Se guarda la mano
que pide,
las disculpas
arrullan la emisión diaria,
el comején gasta
sus reservas
y «En el techo de
la casa vecina
se pudre una
pelota de trapo
dejada allí por
un niño muerto».
Aguas Calientes, diciembre
30 de 2025
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Pulporama, «Los olvidados», Madrid, España, N.° 11, octubre
de 2026.

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