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| Oberdan Magalhães, 2025 |
Insinúa,
en desarme, como un trasto ácimo, en pleno apuro, sin afianzarse ni en recuerdo
ni en ascuas, porque se defienden al humus, en pleno amarillo, y la pareja,
nadie menos el rufián a las crines, del monto al rezago, palideciendo,
mofándose de una aurora en moneda (cuña sevillana, en agrupación talante, del
siglo XVI: «Ya mis males se van casi acabando, / ya su fuerza por tierra está
tendida», gozne para el hornero y desaire) que fue resabio, grato si se busca,
si está en la lengüeta vaca, el ropero del principio de letanías, avanzamos por
el cemento, la construcción de callos aplanadores, el retumbe citadino, que se
abre, se cierra y se acolcha, es una juventud de doscientos ochenta y tres azares
documentados (antes las monedas eran ranas, y les perdía a Dios sentencia), una
preciosa con que se entretienen, esto es poco, se descalzan los señoritos de nuevo reparto, amarillo de dientes
sepultureros, maíz en plena fiesta de muchachos con camisa inflada, el auspicio
para el boscaje, tópico, ¿ráfaga que mueve a los débiles candiles y la llama se
torna mausoleo, para los crédulos ermita, forja en desamparo, con las más
selectas ramas de bracitos, esos que chamuscan, bailan y recogen las ganancias
de la merienda, y la tiran a favores de orquídea, a quien alcance, porque
cerraron temprano las carboneras y no paren tantos brazos como esperábamos en
esta entrega?, de todas formas insinúa, decía antes de irme (?), el paso de las
canastas.
Fátima, septiembre 21 de 2026
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Revista Digital RAIAL, año V, N.° 34, Zamora, México: Ediciones Real Academia
Internacional de Arte y Literatura, octubre 15 de 2026.

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