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Universidad contemporánea y subjetividad neoliberal: entre la burocratización y el cuidado de sí-nosotros

Tecnológico de Antioquia (2021)


Alejandro Zapata Espinosa[1]

Juan Paulo Tapasco Castañeda[2]

 

Introducción

En el presente ensayo se abordan los temas de autonomía universitaria (en sus funciones y dinámicas sujetales), así como el cuidado de sí o el empresario de sí mismo (tecnologías del yo), para concluir con una propuesta comunitaria. Los planteamientos están fundamentados en una perspectiva crítica que busca replantearse las intromisiones ideológico-económicas tipo self-management en las universidades y en los sujetos que las habitan. En este sentido, el texto reflexiona sobre la siguiente pregunta: ¿cómo transforma el neoliberalismo la autonomía universitaria y la subjetividad docente-estudiante? De este modo, se propone una lectura crítica de la universidad contemporánea, sus dinámicas burocráticas y las posibilidades de resistencia desde el cuidado de sí-nosotros a través del trabajo comunitario.

 

Autonomía universitaria (funciones e individuos)

Para empezar, partimos de la idea de Aníbal Ponce (1974) con respecto a la educación: esta, ligada estrechamente a la estructura económica de las clases sociales, es en cada momento histórico un reflejo necesario de los intereses y aspiraciones de esas clases. Esto implica avistar la dependencia de la educación para con la estructura económica que la sustenta: un sistema formativo que reproduce a la sociedad que la permite como medio de propagación. Observando la Historia, bajo la mirada del materialismo dialéctico de Ponce, se encuentra la comprobación de este planteo: cuando se dice que los monasterios fueron en la Edad Media las únicas universidades y casas editoras, se entiende en el sentido de “universidades aristócratas” reservadas para la élite. De la misma forma, en el capitalismo global la educación se enfrenta, según De Sousa (2007) refiriéndose a la universidad pública, a la óptica del funcionalismo, favorable a este, o de la utilidad social.

Ante esta linealidad, cabría darle un vistazo a la universidad del siglo XXI. Es esclarecedora, para el efecto, la conferencia de Guillén: “El imperio de la burocratización como relevo de la idea de universidad” (2019). En ella, el profesor caracteriza a la universidad en tiempos del neocapitalismo, partiendo de la pregunta por la autonomía, cambiante según el momento histórico, y que ha sido cooptada por la inspección y la vigilancia en términos de índices, publicaciones, graduados, unidades de emprendimiento, entre otros. Estas apuestas enfrentan a la concepción universitaria entre funcionalista, “amplia agencia de extensión” (De Sousa, 2007, p. 42) al servicio de las empresas, o contrahegemónica, que busca el diálogo de la ciencia y el saber popular.

Como resultado, una parte sustancial de la operación universitaria se orienta a la burocracia como rasgo propio del quehacer académico. Así pues, los tres ejes con que Ortega y Gasset (1930) define a la universidad (transmisión de cultura, investigación y extensión), resultan desplazados por el emprendimiento, el aprendizaje determinado por el mercado y los sujetos empresarios de sí mismos.

De ahí que la universidad tienda a configurarse de una institución del saber a un centro de comercio ideal para el capitalismo cognitivo (y el sujeto-técnico como su difusor obediente). En este caso el conocimiento es el principal generador de capital (Corral, 2016), pues concibe “empresarios” (docentes y estudiantes empleados) para las labores modernas de producción, formados de antemano según las dinámicas organizativas y de eficacia. La consecuencia de este giro implica la toma de la autonomía no ya por parte del Estado sino del sistema económico imperante que, en aras de permanecer, defiende una “autonomía” en la que este sea su correlato o gerente. Esta “autonomía” es interiorizada como “libertad” (burguesa) (Žižek, 2003) para su propia autoexplotación (Han, 2014).

 

Cuidado de sí y empresario de sí (tecnologías del yo)

Para definir este punto, se toma la idea de Foucault sintetizada por Benente (2017): el cuidado de sí es una de las corrientes de sí, la cual se distingue por ser una actitud que supone una serie de “acciones que uno ejerce sobre sí mismo, acciones por las cuales uno se hace cargo y se modifica, se purifica, se transforma o se transfigura” (p. 161). Han (2014), ya no desde la biopolítica (disciplinar y física) sino desde la psicopolítica (de optimización mental), avanza en la concepción foucaltiana del poder: “Foucault no ve ni que el régimen neoliberal de dominación acapara totalmente la tecnología del yo” (p. 43), ni que esa psicotecnología era una eficiencia voluntaria propia del rendimiento neoliberal.

Por ende, esa ilusión se vende como autoeficacia, dando lugar a la ilusión de la realidad. Žižek (2003) lo elucida de la siguiente manera: “'ellos saben que, en su actividad, siguen una ilusión, pero aun así, lo hacen'. Por ejemplo, ellos saben que su idea de Libertad encubre una forma particular de explotación, pero aun así, continúan en pos de esa idea de Libertad” (p. 61). El empresario de sí es contenedor y contenido de la ideología neoliberal, intercambio que se radicaliza con la ideología, que “implica el no conocimiento de sus participantes en lo que se refiere a su esencia, ‘es decir, la efectividad social, cuya misma reproducción implica que los individuos ‘no sepan lo que están haciendo’” (Žižek, 2003, p. 47), ocultando la lógica psicopolítica y sutil del patrón-empresario, la “psique como fuerza productiva” (Han, 2014, p. 39) en el neoliberalismo.

 

Propuesta por el trabajo en equipo y con las comunidades

En cuanto al trabajo en comunidad, se retoman “las cinco áreas de acción en [el campo de la universidad pública]: acceso, extensión, investigación-acción, ecología de saberes, universidad y escuela pública” (De Sousa, 2007, p. 40). De la tercera área en adelante se delinean prácticas del Sur Global y postcoloniales. En particular, una de las formas de contestación al individualismo que conlleva la radicalidad del yo, es la ecología de saberes, la cual propende por “una forma de extensión en sentido contrario, desde afuera de la universidad hacia adentro de la universidad” (De Sousa, 2007, p. 44). Mediante este proceso, el conocimiento científico y sistematizado convive con los saberes populares o no-sistematizados.

La conjugación universidad-sociedad daría espacio a reivindicaciones fuera de la “agenda educativa” corporativa o privada. Así pues, en términos de luchas específicas, el movimiento katarista boliviano, que reivindica símbolos aymaras, además de los profesionales purépechas en México, que reinventaron rituales tradicionales para afirmar su presencia política, serían alternativas de saber pedagógico que no buscan la vuelta al mundo preliberal, sino el tránsito hacia una cultura comunitaria. Más que reducirse a una dimensión diminuta, conducen a otra global y multiversal, que reconoce las diferencias constitutivas de las naciones.

 

Conclusiones

A modo de reflexión, las temáticas abordadas (la autonomía universitaria, el empresario de sí y la propuesta por el trabajo comunitario o ecología de saberes) responden a un cuestionamiento crítico en clave de educación y cambios sociales. La autonomía universitaria no puede ser tal sin la previa consideración de los factores económicos-sociales que la rigen, es decir, en función de qué momento histórico y a qué fuerzas-tecnologías obedece: el horizonte crítico y situado de la educación o las lógicas-estándares de productividad, competencia y autogestión. Del mismo modo, en el siglo XXI, se cuestiona la nueva tarea de las universidades, alineadas con los intereses de los centros de producción para el empleo, soslayando sus tareas básicas: la transmisión de la cultura, la investigación y la extensión (Ortega y Gasset, 1930), además de la investigación-acción, la ecología de saberes, y la relación universidad y escuela pública (De Sousa, 2007). En todo caso, como institución social, no está exenta de las modificaciones y cambios propios de los tiempos (contraneoliberales, fundados en el cuidado del otro, abiertos a los saberes y movimientos no-occidentales). El pensamiento crítico es una herramienta de análisis para esos cambios, así como la responsabilidad social universitaria, identificación que supera la dependencia de las actividades empresariales.

 

Referencias

Benente, M. (2017). Crítica, cuidado de sí y empresario de sí: Resistencia y gobierno en Michel Foucault. Co-Herencia, 14(26), 133–161. https://doi.org/10.17230/co-herencia.14.26.6

Corral Soto, S. G. (2016). La lógica del funcionamiento de la universidad y el capitalismo cognitivo. Con-Ciencia Social, (20), 123–133. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6150374.pdf

De Sousa Santos, B. (2007). La universidad en el siglo XXI: Para una reforma democrática y emancipatoria de la universidad. CIDES-UMSA.

Han, B.-C. (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder Editorial.

Ortega y Gasset, J. (1930). Misión de la universidad. Revista de Occidente. https://www.insumisos.com/M4T3R14L/BD/Ortega-Jose/Mision%20de%20la%20universidad.PDF

Ponce, A. (1974). Educación y lucha de clases. Biblioteca Omegalfa. https://omegalfa.es/downloadfile.php?file=libros/educacion-y-lucha-de-clases.pdf

Rubio, J. C. (2015). La sociedad del cansancio [Reseña del libro La sociedad del cansancio, por B.-C. Han]. Prospectiva. Revista de Trabajo Social e Intervención Social, (20), 423–428. https://doi.org/10.25100/prts.v0i20.1186

Vargas Guillén, G. (2019, 10 de octubre). El imperio de la burocratización como relevo de la idea de universidad [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=EjemploID

Žižek, S. (2003). El sublime objeto de la ideología. Siglo XXI Editores.

 

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Zapata Espinosa, A., y Tapasco Castañeda, J. P. (2026). Universidad contemporánea y subjetividad neoliberal: entre la burocratización y el cuidado de sí-nosotros. Educación y Sociedad, (25), 76-80. https://educacionysociedad.upnslp.edu.mx/edicActual



[1] Licenciado en Literatura y Lengua Castellana, Tecnológico de Antioquia (TdeA); maestrando en Educación, Universidad Santiago de Cali (USC). alejandro.zapata02@usc.edu.co

[2] Licenciado en Biología y Educación Ambiental, Universidad del Quindío; maestrando en Educación, Universidad Santiago de Cali (USC). juan.tapasco00@usc.edu.co


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