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"Ni los gallos cantaron" y "Pasilla (IV)"

Compañía Teatro ERA «Luego, en dos narraciones tituladas la primera “Ni los gallos cantaron” y la siguiente “Pasilla” el autor Alejandro Zapata Espinosa nos asombra con el vértigo de su escritura, que se desliza a través de un anecdotario fluyente y rico, dejándonos o bien el sabor amargo de una derrota futbolística o bien la dispersa experiencia de un testigo del vaivén de los días que no obvia ni el destino de los palestinos ni la insistencia militante de los testigos de Jehová. [...] El primero de ellos ya lo mencioné, es Alejandro Zapata Espinosa. Podemos ver en sus textos un gran dominio del lenguaje, un vértigo en la escritura que explota en las manos del lector enjoyándolo con sensaciones y reflexiones ricas y entrecruzadas. / El poder metafórico se impone en los textos de Zapata Espinosa sobre cualquier intento de literalidad. / Basta mencionar "unas piernas arrecostadas, largas como barandales que suben a un concierto de melocotón para comprender la fuerza expresiva que d...

Chichón de piso

Agua delicada , Diego Raigoza Núñez El Hombre Medio, que es el pilar del nacionalismo, reemplaza su insignificancia con las glorias del país. Ernesto Sábato: Heterodoxias   Son dos pero uno es el tiranuelo: parte de sus casas y de su herencia para redimir el valor del hombre de barrio a quien nadie atiende. Es pequeño, como su trascendencia, y se jacta de profesional por servirse de pulidora y no de peinilla, como si la hubiera hecho. Y esas complementariedades lo alzan, le suben la cabeza, que no el paisaje, y lo montan sobre su regionalismo cual bebé montado a la silla grande para darle de comer. Dícese colombiano, antioqueño, hijo de los montes, con un sistema de crianza infalible: poner a trabajar a las crías, y una capacidad madrugadora que espanta a los zánganos que se “adueñan” de su tierra, que no es suya ni de los que dicen ser de ellos, de su gran territorio tan arduamente construido entre primos y hermanos, su pedazo que es menos y poco se expande, su totalidad hecha esp...

Lapso de Rasputín

Luisa Fernanda Oquendo Zapata Acosada por la plaga de ratones en la finca, por ver mordiscos disonando los cuadros, las suelas, como tiros diminutos, retaliaciones a la moda de pueblo y a las botas de faena, doña Ana sacó parte de sus ahorros y madrugó a comprarse un minino en un punto agropecuario: uno mono, pequeño, para amaestrarlo a las reglas caseras y a su función entre los vivientes. La trajeron y se metió debajo de la cama, trinchera desde la cual aruñó la mano invasora, la de don Luis, mano que por apretar cemento y martillar edificios sangraba sin notarlo; mano que lo agarró — maquinaria morena — y lo puso frente a su cuidadora. Doña Ana orientó a su hija para dedicarse al crecimiento del gato — ¿y despertarle algún cogollo maternal no vislumbrado en sus quince venires? — : la leche, las amonestaciones, el arenero y la insistencia en el arenero, las alturas probadas, las inyecciones y el puesto de dormida. Rasputín, como lo llamaron, desconocedores del ascendente ocultista r...

Exaltaciones al derecho indígena

Jean -Marc Côté, serie En L'An 2000 , "An Explorer", 1899-1910 Un mundo mejor debe ser pluricultural: o incluye a todos o se hunde lentamente, creyendo que avanza. Los conflictos pueden no verse al inicio de una política segregacionista, pero la consciencia, en algún momento en el futuro, se detiene y se reconoce, como alguien que se ve en un espejo, maltrecho, cargando un peso impuesto, mientras el capataz fuma un puro y lo intimida. La hegemonía se reconoce en otros modelos (de cara blanca, de pelos monos, de nariz roja, de té y modales pulcros) y desconoce la sangre de la cual viene, el río y el mar que lo forman. Por entretenerse leyendo cómo ser alguien que no es, no vive dentro sí ni vive lo que tiene de sí. De este modo mantienen en el anonimato a los pueblos indígenas, regalándoles una monedita cuando se los topan en los semáforos, en los puentes o en las aceras de la ciudad. Y lo hacen para que Dios los tenga en cuenta — lo compran. El estallido inaugural de los ...

Deseo cumplido

Alejandro Salgado Meneses Después de haber pasado su eternidad al pie del valle, el abuelo deseó morir en la montaña. Lástima haber omitido la falta de oxígeno, esa que lo hacía pedirme a gritos mudos que lo sacara al balcón a ver si un ventarrón le colmaba sus pulmones. Cómo olvidar al abuelo respirando silbidos y desabrochándose la camisa tratando de sorber el aire por sus macilentos pelos. Cómo no recordarlo meciéndose con su cara roja y sus venas saltando por mis ojos que no sabían qué llevarle además del agua y la toalla para que se ventilara. Hasta que decidí comprarle una máquina de oxígeno al deshilachado abuelo para distraer su muerte. Le hubieran visto la pose serena con la que murió, la que dio brinquitos cuando le separé el catéter que llevaba de nuevo al pie del valle para ganar con qué asistir su velorio. El Pedregal, diciembre de 2019 ___ Revista Tecnológico de Antioquia , Medellín, Colombia, núm. 7, diciembre de 2022.

Puerto Bruma

Quadratín Veracruz, 2023 Lectura Para Vivi Cuelga el teléfono del duende estrecho en lianas: roto el turno. La mecedora del extranjero se ha ocupado sin presentación. Sabes que el muelle es reposo de trébedes y lances y que el bañista se tiró del pórtico. Las parcelas se antojan de canastas. Llévalas a pernoctar el sembrado de grillos: crecen y no avisan del carbón sobre el cual se delinea tu velamen: bulbo cargado de cepa y tú en el origen del nodo de los ramos y las antífonas nexo oriundo y aveniente hostal de ciegos. El Pedregal, junio 13 de 2024 ___ Acuarela , Neuquén, Argentina: Editorial Atelier, núm. 7, junio de 2024. Leído en el programa, conducido por Federico Mendo, «Un poema y un recuerdo», Radio Luna Bella. Emociones del Corazón , Lima, Perú, septiembre 30 de 2025.

Invernada

Binod Dawadi Hoy es lluvia, no día. Los amos mandan a sus perros a hacer enfrente, en la acera, mientras los ven empijamados con los chores recogiéndose y las sobaqueras calientes. Las planchas son estampidas y de los balcones no se puede divisar: la ropa secándose hunde lo oscuro en el corredor y abre los armarios para trocarlos en neveras. Hasta los impermeables salen con el agua mermada y apuran el deber para desencalambrarse el escalofrío en el nido consorte. El barro, la plasta se limpia en los baches traicioneros; las sombrillas gotean las vértebras: les permiten entrar la superstición. La gente sale... si la obligan. El baño está seco... y la cama reblujada. La madera gruñe a la niñamenta peleándose el tendido.   El Pedregal, abril 22 de 2024 ___ Lepan Poetry , Camerún, no. 2, junio de 2024

Siete microrrelatos

Fosa común , José Clemente Orozco, 1926-28 Cinta estudiantil   Prohibido el paso, policía.   ***   Y espera que te decapiten   En los fastuosos eventos de la antigua Versalles se prendían, manualmente, veinte mil velas. Si crees que tu vida es absurda, prende la misma cantidad de velas durante casi dos siglos, y espera que te decapiten.   ***   Parábola de mayo   El dictador amaneció queriendo buscar hijos de mujeres que escribían un panfleto contra su absolutismo. Pidió al ejército que los olfateara y los encontraron. Pidió que los mataran: los mataron y los plantaron en una fosa común. El dictador volvió a amanecer con ganas de algo, y era desalojar a las madres de los hijos que mató. El ejército volvió a actuar con firmeza. El dictador siguió amaneciendo.   ***   Entrando en confianza   Comandante Supremo, traigo mensajes del frente. Nuestra vanguardia les tapiza la llegada a las campiñas. Derrotaron la caballería pesada sin mayo...

Testimonio de Mahmud

___ 1ra curaduría del Primer Premio Internacional Itemperie, IV Foro Intemperie, galería Casabonita, Madrid, España, octubre de 2023. Premio Intemperie 2023-2024 , Madrid, España: Ediciones Deslinde, marzo de 2024.

Paramnesias reduplicativas y desconciertos (I)

Javier Paredes Chi La escalera de costales, ingenio de don Jesús, subiendo a la entrada del recinto en proceso, enmarcados por los palos metidos a mazo y las guadas cortadas a pulidora: estamos a cinco costales de tocar el camino de cemento: al conductor se le bajó el jugo de la naranja; las articulaciones del sobrino, panelero en Urrao, se desacostumbraron al mango del machete; yo apisono la tierra y piso las bocas con las barrigas de los costales... y don Jesús escarba a palín. Veo, manos en la cadera como un contramaestre, al relojero entrar con un palo a la casa, al de la luz con un vaso de gaseosa contra el ventanal, y los de la megaconstrucción de adobes pasando con botas y sin camisas, y el tronco marchito que recibe el peso de una escala... « ¡Voy con otro! »   ***   Paso en chanclas el umbral, la barriga pidiendo cuido, tras fijarme que las ninfas alemanas no se metieran a la baldosa de la cocina, debajo del pollo, a los trastes o al marco de las puertas, hablando con...

SCID

Baylor College of Medicine Los compresores que soplan la burbuja no me permiten escuchar los palmarios sonidos del idioma ni la fluorescencia de una epidermis, sea la de mi hermana o la de mis padres o la de un doctor o la de un curioso; los besos que me envían los recibe un plástico intermediario que les mengua autenticidad; no he pasado sino de unos hospitales a otros hospitales; las fotos y las cintas que he recibido desde que nací las veo como se ve una rata de laboratorio... y yo soy esa rata; solo me han salvado los peluches y los cuadernillos y las orugas y los sombreros que pasaron a esta dimensión; las manos de mis instrumentalistas, o de mis progenitores, pasan por un mismo guante que es como un miembro mío para tocar mi cuerpo, para que entren seguros, si bien soy a quien protegen, a mi estancia, a mi corral, a mi parque: han hecho de este glóbulo presurizado lo posible para, trayendo lo de afuera, no envidiar lo de adentro; y yo he querido saber cómo son las cosas, de quién...